Adiós al cuento de hadas

Mujeres fuertes, aguerridas y valerosas invaden cada vez más las pantallas de cine, en todos los géneros

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06/04/2014 09:04 Nancy Rodríguez G.
Mérida busca, entre otras cosas, evitar un matrimonio pactado.
Mérida busca, entre otras cosas, evitar un matrimonio pactado.

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de abril.- Los cuentos de hadas y las películas ya no son como antes. Los roles femeninos han cambiado drásticamente en los últimos años. 

Y el más reciente ejemplo es el nuevo tráiler de Lucy, cinta dirigida por Luc Besson y protagonizada por Scarlett Johansson, que hace unos días empezó a circular por la red. En él podemos ver a la actriz interpretando a una mujer que, sin temor alguno, se enfrenta a sus atacantes. La misma actriz, no sólo le da vida a Lucy, también la veremos en el rol de Natasha Romanoff, alias Viuda negra, en el Capitán América y el soldado del invierno (que se estrenó hace una semana) y, en 2015, repite el rol en Avengers: Age of Ultron. Esta anti-heroína, que tantos adeptos tiene, “utiliza su tamaño para enfrentar, para moverse contra sus oponentes. Es muy rápida”, dijo la actriz durante la promoción del filme; es experta en diferentes artes marciales, especialista en armas y una experta tiradora, según las características del personaje del cómic.

Estos dos personajes interpretados por Scarlett son una muestra de en lo que se han convertido los roles femeninos que se muestran en la pantalla grande.

Las heroínas o anti-heroínas de películas ya no esperan a que un hombre saque la cara por ellas, las defienda, proteja o refuerce su valía. Lo mismo luchan por ideales que rechazan el papel que les asignó la sociedad en las que están inmersas, además tienen habilidades que las hacen altamente peligrosas y combativas. 

Las protagonistas de las sagas Los juegos del hambre y Divergente, Katniss Everdeen (interpretada por Jennifer Lawrence) y Tris (personificada por Shailene Woodley), respectivamente, han cautivado tanto a niños como a adolescentes de todo el mundo, admirando el empoderamiento femenino, que si bien no es reciente en la industria cinematográfica sí es una constante en filmes desde hace unos años.

La situación de ambos personajes es similar: las dos se rebelan al sistema en el que viven.

La película ofrece una reflexión áspera y pesimista sobre la sociedad de hoy en día y habla de cómo la historia se repite siempre; en este caso una chica se convierte en héroe por accidente y se da cuenta de que es un símbolo de libertad y esperanza”, explicó Lawrence durante la promoción de la primera parte de la saga Los juegos del hambre.

En esta película, y en su secuela, En llamas, Katniss, además de inteligencia, determinación y pericia, debe hacer gala de su resistencia física, por lo que Lawrence tuvo que someterse, por seis semanas, a una intensa fase de entrenamiento para aprender a manejar el arco, saltar y trepar.

En tanto, en Divergente, que también se estrenó este fin de semana, Woodley da vida a Tris, quien vive en mundo que se divide según las virtudes de cada persona y quien deberá esconder su verdadera personalidad para poder subsistir en un sistema autoritario.

Estuve realmente inspirada por el hecho de que ella se volviera una mujer dura, increíblemente empoderada, pero ella no empezó de esa manera. Fue forzada a examinar qué era lo que más valoraba en su vida”, explicó la actriz durante la promoción de la película sobre por qué quería interpretar a Tris.

Y si había una duda de las habilidades de esta chica de 22 años, hay que recordar que los productores la eligieron cuando supieron que tomaría un curso de supervivencia, de esos en que te dejan en medio de la nada y debes volver a casa sano y salvo.

Estas heroínas son las que recientemente han cautivado a las niñas y jovencitas, como antes lo hizo Mérida, la protagonista de Valiente.  

Los realizadores del filme animado de Disney-Pixar, el director Mark Andrews y la productora Katherine Sarafian, decidieron arriesgarse creando a una princesa de la Edad Media (Mérida) dispuesta a cualquier cosa con tal de mantener su libertad y evitar un matrimonio pactado por tradición familiar.

Cuando empezaron a trabajar en esta cinta, ambos consideraron que debían refrescar la típica historia de las princesas de Disney, por ello decidieron presentar a “una princesa aguerrida con tintes de heroína. Buscábamos algo más cercano y actual que reflejara el proceso que vive cualquier adolescente, eligiendo, decidiendo y, muchas veces, equivocándose, mientras transita hacia la madurez”.

Y si hay una princesa que vale la pena recordar, esa es Fiona, la protagonista de la saga de Shrek, quien aunque al inicio está encerrada en una torre, conforme avanza el filme de 2001 demuestra que es una mujer de armas tomar. Su evolución en las cuatro películas del ogro verde demuestra que es un personaje que “crece a lo largo de las cuatro cintas”, como mencionó Cameron Diaz, quien le prestó su voz en a Fiona durante la saga. “Todas las responsabilidades que toma: se convierte en una maravillosa madre, en una maravillosa compañera, hija, y crece como persona y como ogro, se acepta tal y como es”.

Según Diaz, lo que más le gustó de Fiona, “que es una guerrera”, es su fuerza y que es una chica mala, de esas malas de “no te metas conmigo”, pero que sigue manteniendo su femineidad.

 

Sin generalizar

Aunque algunos consideren que estos roles pueden influenciar a las niñas que las ven y por ello se cambien patrones de conducta, la doctora María Guadalupe García Casanova, coordinadora del Colegio de Pedagogía de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), dice que no se debe generalizar.

“No podemos determinar que sea porque sólo ven cierto tipo de películas, no podemos determinar tampoco que eso sea generalizado, o sea, no todas las niñas ni las de todas las edades están modificando su actuación.

Creo que podemos pensar que sobre todo en algunos niveles socioeconómicos, en zonas rurales, no urbanas, las jóvenes aún buscan casarse, por ejemplo, o estudian mientras (tanto). La actitud en el matrimonio todavía es de sometimiento.”

Aceptó que esos roles están cambiando porque la sociedad lo hace, pero insistió que no se debe generalizar.

He observado que las jovencitas, porque no tengo contacto con niños de niveles básicos, tienen una tendencia más a trabajar, menos a tener como finalidad la formación de una familia.”

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