Cierre del Vive Latino en orden

Cuando la última banda terminó de tocar, el festival musical aún no finalizaba. La madrugada fue la hora para las labores de desmontaje y limpieza del Foro Sol tras cuatro días de fiesta

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01/04/2014 05:14 Nancy Méndez C.

CIUDAD DE MÉXICO, 1 de abril.- La XV edición del Festival Iberoamericano de Cultura Musical Vive Latino 2014 terminó después de cuatro días de música. A la 1:00 hora de ayer, en plena madrugada, 2Many DJS despidió a los asistentes que aún ocupaban la explanada del escenario principal, el Indio, ubicado dentro del Foro Sol.

Las luces comenzaron a apagarse. Los que descansaban recargados en la pared o recostados en el piso emprendieron su camino hacia las salidas, pues el lugar debía desalojarse máximo media hora después. Sin embargo, las labores de limpieza no se habían detenido durante todo el día, el último del Vive Latino.

Los elementos de limpia trabajaron en dos turnos durante los cuatro días: 200 personas de 8:00 a 12:00 horas y 200 más de 15:00 hasta el cierre de la edición, es decir, hasta las 7:00 de la mañana de ayer.

Sobre el suelo (cuyo pasto estuvo recubierto con un telar negro durante los conciertos) destacó la basura generada por el consumo de alimentos, incluyendo envases de bebidas, cartones de comida, impermeables de plástico, aretes, pulseras, sombreros, gorras, cajetillas de cigarros —algunas abiertas, otras selladas—, monedas e incluso aparatos electrónicos como celulares, iPads y tablets olvidados por los despistados espectadores, sin forma de recuperación alguna.

“Quien encuentra algo de valor se lo queda. No hay reclamaciones, es demasiada gente. Encontramos hasta playeras nuevas que los chavos se compran en los puestos, condones cerrados que les reparten las marcas, a veces mochilas, chamarras y con la lluvia muchas cosas están muy sucias, por lo que todo va a la basura. Lo cansado es estar todo el día recogiendo, salen bolsas y bolsas jumbo y aquí, para este evento, hay seis contenedores que se llenan al tope, pero a las 6:30 o 7:00 de la mañana terminamos y dejamos todo limpio”, señaló uno de los elementos de limpia, quien recogía cada objeto con sus manos sin guantes, mientras que otros de sus compañeros barrían la zona.

Al último día del festival acudieron 70 mil personas, que despejaron el foro minutos después de la medianoche.

Cada escenario alterno, inmediatamente después de su último grupo programado, fue limpiado y manipulado para su desinstalación y con ello agilizar el desmontaje que para las 7:00 horas de ayer estaría completo.

En la logística participaron 15 mil personas —entre staff, personal de control, lobos (de seguridad) y técnicos—, la misma cantidad que colaboró en el montaje y logística para los cuatro días consecutivos, en los que acudieron un total de 238 mil 200 asistentes para disfrutar de 173 bandas de diferentes géneros. La seguridad: revisión exhaustiva a la entrada, áreas depejadas para que el público se pudiera mover y al mínimo connato de violencia sacar a las personas sin investigación.

En el encuentro musical no hubo rivalidades. La música unió a los presentes a coro con una canción o en un paso de baile. Así transcurrieron las jornadas de once horas por día en las que no importó el calor intenso, el frío, el cansancio y hasta el granizo para coartar la energía del público, quienes buscaron constantemente provisiones.

En promedio, durante el día, cada asistente bebió hasta cinco vasos de cerveza (con costo de entre 80 y 100 pesos) y los más sedientos llegaron a los diez vasos. Cada recipiente contenía aproximadamente 700 ml del líquido, lo equivalente a dos cervezas normales. Sin embargo, muchos prefirieron un refresco de lata, de 35 pesos, o botellas de agua simple.

A pesar del alcohol, no hubo problemas mayores. Ante cualquier intención de riña, los elementos de seguridad del evento acudieron en grupos de hasta ocho personas para apartar a los asistentes conflictivos, que de continuar con tal comportamiento, eran invitados a retirarse del foro.

La seguridad comenzó desde la información previa a los espectadores. Tanto en el portal de internet como en los programas de mano se expresó claramente lo que sí podía portarse y lo que no.

Con el término “sí rockea” se invitaba al público a llevar sombrero, bloqueador solar, lentes de sol, toallas pequeñas para el sudor y cámaras digitales, no profesionales.

Como “no rockea” se exhortaba a no llevar instrumentos musicales, no cuchillos, navajas y objetos punzocortantes, cobijas o cobertores, comida y bebida ajena al festival, mochilas que estorbaran, casas de campaña, banderas, cámaras de video, aparatos de grabación, cámaras profesionales, mascotas o drogas.

Por lo tanto, los asistentes no portaban más que lo necesario y aunque el alcohol hizo estragos al final, la salida fue en orden, caminando, entre grupos de amigos o, los menos, familias enteras que acudieron con niños. Así finalizo el Vive Latino 2014.

Seguridad

  •  La Secretaría de Seguridad Pública del DF implementó un dispositivo de vigilancia en el que participaron más de mil 500 elementos durante los cuatro días del Vive Latino 2014, mismos que trabajaron de 14:00 a 02:00 horas del día siguiente.
  •  Tal dispositivo funcionó desde el 27 hasta el 30 de marzo y las primeras horas de la madrugada de ayer lunes. nn Se realizaron patrullajes de prevención, rondines a pie y control vial.

Regreso a casa

  •  Para mayor seguridad, el Gobierno del Distrito Federal, a través del Instituto de la Juventud y la Red de Transporte de Pasajeros, ofreció el programa #regresaseguroacasa, que tuvo diez rutas diferentes de transporte a partir de la medianoche, mismas que salieron de Av. Añil, puerta 8 y 9, con un costo de siete pesos.

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