Finaliza Vive Latino 2014 con saldo a favor

Con 70 mil asistentes a su última jornada y 238 mil personas a lo largo de cuatro días de actividades, concluyó el festival, en el Foro Sol

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31/03/2014 03:20 Textos: Luis Felipe Castañeda y Nancy Méndez C.

CIUDAD DE MÉXICO, 31 de marzo.- Apostar por un concierto de Placebo tiene poco riesgo. La banda se muestra concisa de principio a fin, sin atisbos de dudas; pulcra en sus ejecuciones y poderosa para conectar con el público.

Miles a su alrededor los aclamaban. Desde su aparición en el escenario Indio los recibieron con gritos y aplausos. Volvían a México cobijados por el cariño de la gente y, desde el escenario, Brian Molko, Stefan Olsdal, Steve Forrest, correspondieron la entrega con una presentación poderosa.

El primer tramo del concierto incluyó temas como For What’s it’s Worth, Loud Like Love y Every You Every Me. La presentación cumplía las expectativas. El sonido del escenario, limpio, permitía que la gente disfrutara sin límites.

“Buenas noches, amigos, amigas, pendejos y pendejas. Mi nombre es Brian y esta es mi banda Placebo”, dijo Molko. La bienvenida bastó para covencer a los incrédulos.

El concierto siguió con cortes como Too Many Friends, Scene of the Crime, A Million Little Pieces y Rob the Bank. El momento era ideal. La lluvia había cesado y, aunque el frío arreciaba, nadie se movía de su lugar.

Mientras en la zona de pista la gente se arremolinaba para acercarse al escenario, Purify, Space Monkey y Song to Say Goodbye también figuraron en el set que hasta entonces obligaba a los fans a pedir los éxitos. Finalmente llegaron con Special K y Bitter End, que fueron parte de la despedida de la banda, que ahora se embarca a un concierto en Guadalajara, para volver a la capital y ofrecer una última actuación en El Plaza Condesa.

 

La Ley, de regreso con vistas al futuro

La Ley había prometido un regreso espectacular y la noche del domingo demostró que las suyas no son promesas huecas.

Los chilenos volvieron al festival Vive Latino en medio de la expectativa que había provocado su anuncio y de inmediato dejaron constancia del estilo que los encumbró en el pasado.

Día cero y Hombre fueron las elegidas para comenzar. A partir de ellas la banda, liderada por Beto Cuevas y sin Zeta Bossio en el bajo, echó mano del poder de sus canciones. Una y otra vez, con cada corte, los músicos contagiaban a miles que se habían reunido en torno al escenario Indio.

Prisioneros de la ley, Doble opuesto, Animal y Olvidar, tema que estrenaron en México, enloquecieron a los fans que ansiaban la reunión.

Tocaron después Mentira, Paraíso, Aquí y Cielo market. Complacían a la gente que esperaba escuchar sus clásicos.

Para cerrar tuvieron invitada de lujo con la presencia de
Ely Guerra, quien los acompañó con El duelo, tal y como lo hiciera en  2001 cuando grabaron el Unplugged.

Con ella sobre el escenario dijeron adiós, una despedida que sus seguidores esperaban fuera temporal. El tiempo dirá.

Placebo

La banda londinense llegó puntual al Foro Sol, para ofrecer durante una hora con 15 minutos, un gran ambiente con el potente sonido de su batería y las guitarras eléctricas que provocaron una inevitable euforia del público, que se deleitó con temas como For what it’s worth, Loud loke love y Twenty Years, entre otros.

La Gusana Ciega

Ni la lluvia los vence. La gusana ciega se sabe una de las bandas consentidas del público del Vive Latino, pero eso no los relaja. El grupo es capaz de intercalar sus éxitos con algunos de sus cortes más recientes para con ello dar forma a una corta, pero rica presentación en el escenario Indio, el principal.

Yes sir, I can boogie, Tornasol y Me vas a ver llorar fueron algunos de los cortes con los que La gusana puso a todos a bailar bajo la pertinaz lluvia que azotaba las instalaciones del Foro Sol.

Cristian Castro y La prueba de fuego

Empezó como un rumor. Una filtración que nadie daba crédito, había que estar ahí para confirmar que aquello no era una broma. Sobre uno de los escenarios alternos, el destinado para sorpresas y palomazos, Cristian Castro apareció al lado de La Esfinge, su nuevo grupo, para ofrecer un tema de su proyecto de heavy metal. Pocos lo reconocieron. Cantó. No dijo nada. Tampoco sus músicos, entre ellos Sergio López El Vampiro. Agradeció y, con la misma discreción con la que había aparecido, dejó el escenario.

Enanitos Verdes

Besos violentos, No me dejes caer, Guitarra blanca y Mariposas arrancaron los aplausos durante el cierre del escenario Unión Indio en el que tocaron Enanitos Verdes antes de la medianoche, pero fue hasta Luz de día cuando la energía de los asistentes se desbordó antes de irse a casa.

El frío cobró factura, aunque La muralla pareció desvanecerlo y generó calor, gritos y baile antes de la despedida con Lamento boliviano en el que Jay de la Cueva, pandereta en mano, fue el invitado de honor. 

Laura León y Silverio

Laura León La Tesorito subió al escenario Unión Indio y a dúo con Silverio cantó y bailó Suavecito, uno de sus temas más conocidos.

La lluvia cubrió el escenario y su brisa llegó hasta las piernas descubiertas de la cantante, quien entró caminando al escenario y salió como una reina, recostada sobre un sillón cargado por sus súbditos.”Un aplauso con huevos para una joya musical celebrando, mancillando, chambelanes de lujo y a su majestad Silverio, el que les mete el dedo”, pidió Silverio para La Tesorito, quien recibió un tibio aplauso, con una sola canción. Enseguida, continuó Silverio y no dudó en quedarse en tanga para sus seguidores, mientras algunos copiaban tal acto.

 

Fito Páez

Tocó el piano, se subió sobre él, se inspiró en el rock e hizo pulsar a los cientos de corazones que aplaudieron sus locuras y canciones como El amor después del amor, 11 y 6, Llueve sobre mojado, Yo te amo, Margarita, Un vestido y un amor, Naturaleza sangre y Al lado del camino, entre otras.

A rodar mi vida, Vive Latino”, dijo al cantar uno de sus clásicos y aprovechó para quitarse el abrigo y pedirles a los asistentes que levantaran sus sombreros. Y antes de partir pidió “salud, dinero y amor” para cantar Mariposa tecknicolor.

Julieta Venegas  

“¡Eres para mí, Vive Latino!”, dijo Julieta Venegas a su público del escenario Unión Indio antes de cantar el tema Eres para mí.

Le precedieron Está bien, Algo está cambiando y, después, Te vi, mientras sus seguidores coreaban cada uno de sus temas, hasta que invitó a la chilena Camila Moreno en Tiempo suficiente.

“Trabajo con mi intuición y ahora quiero terminar la gira de Los momentos. Ahora soy mamá, hago música y lo combino; aprendes a ser malabarista. Todo cambió”, dijo previamente en conferencia de prensa.

Rebel Cats

El grupo Rebel Cats trajo consigo la melancolía del rock and roll de los años 60 al escenario Unión Indio antes de que la noche cayera sobre el Foro Sol. Su fórmula fue todo un éxito. No sólo invitaron a Jay de la Cueva en una de las rolas, que invitó a todos a “sacudirse la hueva”, sino que hizo un homenaje a Johnny Laboriel y a Elvis Presley, mientras el público no paraba de bailar y aplaudir en el mismo compás. Antes de despedirse, uno de sus integrantes no sólo rompió su guitarra a golpes sobre el escenario, sino que se quitó la camisa y se aventó hacia el público, para después bañarse en cerveza, conquistando así a los asistentes.

Zoé, recibe la estafeta

Ante miles comprobó el crecimiento que ha tenido. Les delegaron la responsabilidad de ser uno de los cierres del Vive Latino y cumplieron con creces. Comandados por León Larregui, la banda mexicana dejó claro que el futuro les pertenece, que las nuevas generaciones responden a su propuesta. Con Programaton, su nuevo disco bajo el brazo, ejecutaron un concierto que cumplió con las expectativas. Con canciones como Diez am, su nuevo sencillo, y clásicos como Vía láctea, Nada, Paula o Labios rotos conquistaron. Una hora y diez minutos parecieron pocos para una banda llamada a encabezar la renovada escena del rock nacional.

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