La banda de indie rock Imagine Dragons se confiesa

De vuelta a la capital para ofrecer dos shows en el Auditorio Nacional, la banda responde las preguntas de una lectora de Excélsior

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25/03/2014 05:43 Luis Felipe Castañeda
Durante la charla de Paulina Marín, lectora de Excélsior, con los músicos, el guitarrista  Wayne Sermon aceptó su temor a los changos. Ella les dio un alebrije en forma de dragón.
Durante la charla de Paulina Marín, lectora de Excélsior, con los músicos, el guitarrista Wayne Sermon aceptó su temor a los changos. Ella les dio un alebrije en forma de dragón.

CIUDAD DE MÉXICO, 25 de marzo.- Hace cinco años, los integrantes de Imagine Dragons soñaban con la gloria musical. Hoy, considerados por buena parte de la crítica como uno de los actos más importantes de los últimos meses, los músicos saben que han sido afortunados y que buena parte de su éxito se lo deben a sus fans.

La gente que los ha seguido, y que sólo en México los ha llevado a vender más de 60 mil copias de su disco debut Night Visions, les ha funcionado como un ancla que los obliga a permanecer humildes.

Lo comprobó Paulina Marín, lectora de Excélsior, de 27 años de edad, quien pudo convivir con los músicos durante una divertida entrevista que, más allá de la música, se mantuvo en torno a los momentos más importantes en la carrera de la banda.

Marín, quien tuvo la oportunidad de conocer al cantante Dan Reynolds, al guitarrista Wayne Sermon, al bajista Ben McKee y al baterista Daniel Platzman, comprobó de primera mano la sencillez que aún distingue a los originarios de Las Vegas, artistas que no temen al ridículo, que bromean entre ellos y que son capaces de borrar cualquier rastro de “divos” que se les perciba.

Los ejemplos abundaron. La chica logró que Wayne Sermon admitiera su pavor a los changos y, que a partir de ese momento, la charla girara en torno a changos, monos, gorilas y cualquier animal que se les pareciera.

“Wayne tiene fobia a los changos. Es raro porque todo mundo ama a los changos y, aunque quisiéramos llevar uno a uno de nuestros conciertos, con tal de sorprender a la gente, Wayne se volvería totalmente loco”, le aseguró Dan, el cantante.

Ben, el bajista, intervino de inmediato cuando Marín preguntó por algún momento particularmente extraño que hubieran vivido a lo largo de su carrera.

“Estábamos en un show en Chicago y, por alguna razón, había un chango en el backstage del concierto. Fue algo épico, porque Wayne no quería entrar al camerino hasta que alguien se lo hubiera llevado”, recordó Ben ante la sonrisa nerviosa de Wayne.

Dan, el vocalista, agregó que, si bien el momento del chango invasor podía ser visto como uno de los más extraños de su carrera, hubo otros que contaban con las características necesarias para competir por el título del momento más bajo de su carrera.

“Durante un concierto en Portland, mientras tocábamos, alguien entró en nuestros autobuses para robarnos todo. Hablo de dinero, identificaciones, nuestra ropa y hasta nuestros pasaportes. Nos quedamos sin nada”, acotó Dan.

El problema, indicó Ben, es que tuvieron que pedir auxilio a sus familias.

“Estábamos en gira, ya nos sentíamos importantes, así que era raro que tuviéramos que llamar a pedir dinero para poder tramitar nuevos pasaportes”, apuntó Ben.

Sobre su participación en el soundtrack de la película Los juegos del hambre, Paulina Marín cuestionó a los músicos sobre sus deseos de componer un tema original para una película.

“Es una época muy interesante para ser una banda, porque, además de los discos y los videoclips, hay muchas otras plataformas, como el cine o los videojuegos, para dar a conocer tus canciones”, dijo Daniel.

Cuestionados sobre alguna película ya filmada para la que les hubiera gustado componer música, no titubearon al mencionar Jurasic Park, en su primera entrega, como la ganadora.

“Es una gran película. La segunda película es decente y la tercera es un poco mala, pero en la primera, cuando el profesor se va en el helicóptero y puedes ver el parque al fondo ahí tendría que haber una canción de Imagine Dragons”, aseguró Dan.

La charla, sin rumbo definido, pronto cambió el tema para hablar de los regalos más extraños que hubieran recibido de sus fans y así, sin lógica alguna, volvieron los changos.

“Un día un señor disfrazado como gorila nos ofreció un coctel de camarón. Creo que eso ha sido de lo más extraño”, dijo Ben mientras Wayne, finalmente se defendió.

“De todo esto tenemos la lección de que nunca le debes hablar a la gente de tus miedos. Es un gran error, yo lo hice y ahora lo sufro”, comentó Wayne, quien recordó como una vez en Las Vegas el resto de la banda escondió en su cama un chango de peluche. “Fue muy divertido”, dijo, con sorna, el guitarrista.

Antes de despedirse, Imagine Dragons, que ayer por la noche ofrecieron el primero de dos conciertos agotados en el Auditorio Nacional, aseguraron que los mexicanos han sido uno de los mejores públicos ante los que han tocado.

“Después de nuestro primer concierto en México (como parte del cartel del pasado festival Corona Capital) queremos que todas nuestras presentaciones tengan ese tipo de energía, fue realmente una locura”, aseguró Dan.

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