Leo y su olfato de lobo

En entrevista con Excélsior, DiCaprio aseguró que desde 2008 pensó en llevar a la pantalla grande 'El lobo de Wall Street' en la que trabaja al lado del director Martin Scorsese

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22/02/2014 00:30 Fabián W. Waintal

CIUDAD DE MÉXICO, 22 de febrero.- A estas alturas de su carrera es difícil decirlo, pero es verdad: Leonardo DiCaprio jamás ha ganado un Oscar. Nunca. Los miembros de la Academia de Hollywood incluso lo ignoraron por completo sin siquiera nominarlo por las inolvidables películas de Revolutionary Road, El origen y hasta J. Edgar y El gran Gatsby. Pero después de siete años desde la última nominación con Blood Diamond, Leo vuelve a estar presente entre los mejores actores del año, con una cuarta nominación al Oscar por la película El lobo de Wall Street.

¿Un director como Martin Scorsese es la perfecta ayuda para recibir una nominación al Oscar? ¿Resulta más fácil esperar la oportunidad del Oscar, sabiendo que Martin Scorsese tardó ocho nominaciones para ganar el suyo?

Puede ser... Ya llevo cinco películas con Marty y cada vez que hacemos juntos una película, es un nuevo descubrimiento para los dos. En esta película, incluso sabíamos que no estábamos tomando ningún clásico de la literatura, sólo tratamos de mostrar la naturaleza de estas personas, lo mejor que pudimos. La historia incluso ni siquiera era relevante para él, Marty pedía a todos los actores que improvisaran y volvieran a improvisar, para sentirnos libres y empujar los límites, todos los días. Es así como logramos una película como ésta y tengo que estar agradecido que Martin Scorsese todavía es como un rockero punk de 71 años. No hay nadie que haga cine así. Este hombre es increíble, es uno de los más grandes artistas de nuestra época.

¿Y en este punto de tu carrera, qué tan fácil te resulta interpretar un nuevo personaje?

Es una pregunta interesante, porque no sé si pueda responderte. Cada rol es diferente. Y esta película, en particular, tomó vida propia. Cuando terminé el rodaje fue como si hubiera perdido toda la adrenalina, no podía volver a trabajar. La experiencia fue fenomenal. Hace tiempo que me dedico al cine y el proceso siempre es interesante. Al menos yo, dejo a un lado el resto de mi vida y mis personajes van creciendo, para mejor o peor. Por suerte, ninguno de los atributos de este personaje se quedaron en mi vida real, porque si no, no estaría parado hoy en este lugar.

Cuando Leonardo DiCaprio había recibido la primera nominación como Mejor Actor de Reparto, en 1994, por la película What’s Eating Gilbert Grape, era comprensible que no lo hayan premiado, porque apenas tenía 20 años. Y después del éxito de Titanic (sin nominaciones tampoco), cuando lo volvieron a nominar casi diez años después como Mejor Actor por El aviador, parecía que tenía posibilidades. Pero aquella noche, el Oscar fue para Jamie Foxx con su personaje de Ray Charles. En 2007, el mismo año que finalmente ganó Martin Scorsese por Los infiltrados a Leo, en cambio, lo nominaron por la película Blood Diamond y aquel Oscar como Mejor Actor, se lo llevó Forest Whitaker con el rol de Idi Amin en El último rey de Escocia.

“En mis experiencias con el Oscar aprendí que no tengo absolutamente el menor control ni puedo hacer nada sobre las opiniones que puede tener la gente sobre mi trabajo. Esa es la verdad.” Nos dijo, sin ignorar el sueño de ganarlo “No creo que nadie pueda decir que no quiere tener un Oscar. Estarían mintiendo, pero tampoco es mi motivación cuando interpreto esa clase de roles.” Y con “esa clase de roles” se refiere a la nueva película que filmó con Martin Scorsese El lobo de Wall Street. Una nueva nominación, una nueva oportunidad, para finalmente ganar el Oscar que tanto le deben en Hollywood.

¿Más allá de no haber ganado el Oscar, cuál de todas las nominaciones resultó más importante?

¿La primera nominación? Yo no lo podía creer, era algo inexplicable, no lo entendía. Me parecía algo asombroso y mis padres estaban emocionadísimos. Todavía me acuerdo cuando papá me preguntó “¿Te diste cuenta el momento que estás viviendo”. Y yo dije: “Creo que sí”, pero en realidad no me había dado cuenta la importancia de algo así. Hasta cuando fui a la ceremonia, me costó disfrutarlo, era muy tímido. Eso es lo que más recuerdo.

¿Y la última vez, el año que Martin Scorsese ganó como Mejor Director , pero en tu caso te nominaron por la película Blood Diamond?

Esa noche estaba seguro que no iba a ganar, no tenía ninguna expectativa.

¿En el momento de filmar una película es posible pensar la posibilidad de alguna nominación?

No es algo que uno quiera pensar tampoco. No son los premios los que me motivan. Me interesa trabajar con gente buena, generando un grupo que pueda recordar orgulloso. La gloria personal sólo tiene que ver con trabajar en lo que me gusta. Sólo quiero hacer buen cine.

¿De verdad no te gusta el reconocimiento del Oscar y los premios?

Absolutamente. Te mentiría si dijera lo contrario. Pero con el Oscar, hay toda una ciencia detrás. Los premios realmente no tienen una verdadera explicación. ¿Te parece que un personaje representa lo que piensa la gente o no? Es algo que el público y el mundo tienen que decidir.

¿A la hora de votar... al menos sumas tu voto en el Oscar?

(Risas) Hace muchísimos años que ni siquiera voto, así que no, no, para nada.

El lobo de Wall Street se basa en la verdadera historia de Jordan Belfort, mostrando cómo llegó hasta la cima de Wall Street y cómo también cayó en medio de tanta corrupción. Pero lo que muy pocos saben es que este año, DiCaprio no sólo está nominado como Mejor Actor, también puede llegar a ganar el Oscar como productor de la misma película, de la misma forma que el año pasado ganó George Clooney como productor de Argo.

¿Es cierto que ya venías pensando en esta película, desde el año siguiente de la última nominación al Oscar?

Sí, estaba obsesionado por hacer esta película desde 2008, justo después que estalló la gran crisis económica. Pensé que este mundo necesitaba mostrar algo auténtico en la pantalla. Y en cierta forma quería reflexionar sobre el mundo que nos rodea. Y de verdad, estaba tan obsesionado que no paré de investigar, hasta conocer a estas personas, lo máximo posible.

¿Y el hecho de haber ganado el Globo de Oro o la nueva posibilidad del Oscar tiene más importancia por ser una película donde además del protagonista, también te nominaron como productor?

La verdad es que sólo hubo dos películas en toda mi carrera donde presioné tanto para llevar al cine y las dos me llevaron entre ocho y diez años, cada una. La primera había sido El aviador, porque tenía 21 años cuando leí por primera vez el libro sobre la vida de Howard Hughes. La había desarrollado con Michael Mann y me llevó diez años terminarla. Esta fue la otra. En cierta forma, yo incluso había creado una productora de cine, para encontrar material fuera del sistema de los grandes estudios, porque no sabía si con ellos iba a encontrar una película que me apasionara tanto. Eso, es muy importante para mí. Y estoy orgulloso de haber logrado que Martin Scorsese me haya acompañado en este largo viaje. Es todo un honor.

¿Cómo fue el trabajo de productor entonces?

Seis años atrás, había comprado los derechos de la novela de Jordan Belfort, porque me fascinó al leerla. Sentí que en su biografía reflexionaba todo lo malo que hay hoy en la sociedad. Este estilo de vida, en este período de la historia de Wall Street, con tanta obsesión en la codicia. Lo vi muy honesto, sin disculparse por lo que había hecho.

¿Entre tantas escenas aspirando cocaína... qué usaron realmente?

Para las escenas de la cocaína usamos vitaminas para bebés, vitamina B, pero igual me quemé la nariz, aunque te digo que me daba suficiente energía para el resto del día.

¿Y fueron muchas tomas?

Sí, muchísimas, demasiadas te diría.

¿Crees que el personaje que interpretas en cine tuvo algo que ver con la crisis económica que tuvo Estados Unidos y el mundo entero?

Sin saber tanto sobre el mundo de finanzas de Wall Street, realmente estos no fueron los gatos gordos que destruyeron nuestra economía. Fue sólo un mundo subterráneo donde trataron de crear una pequeña isla, emulando a Gordon Gekko (el personaje de Michael Douglas en la película Wall Street).

¿Por qué crees que al público le gustan tanto las historias como El lobo de Wall Street y terminan dándole un trato de celebridad a alguien que deberían rechazar por completo?

Mis películas favoritas siempre fueron una reflexión del lado oscuro de la naturaleza humana. En cierta forma, prefiero el cine que muestra cómo es realmente la humanidad, no toda la humanidad, pero sí una faceta de lo que somos hoy. Jordan Belfort no es el problema, pero representa algo dentro de nuestra naturaleza, el lado malo de nuestra sociedad. Y es posible señalar esos atributos literalmente con todo lo que pasa en nuestro mundo, hoy. El hecho de convertirlos en celebridades o no, depende de cada persona, en mi opinión, pero sí creo que es importante hacer películas así.

¿En tu caso le tienes empatía o simpatía al verdadero Jordan Belfort?

Como actor, para mí fue increíblemente beneficial. Hacía años que venía teniendo conversaciones con él. Hay que entender que él lo ve todo como un período aislado de su vida y ya pagó su precio. Al mismo tiempo hizo lo posible por pagar la deuda con todos los que estafó. Desde entonces, trata de llevar su vida en una forma respetable. Y para interpretarlo en cine, fue la mejor fuente de información, porque me contó las cosas más vergonzosas de su vida. Y en un principio, cuando empezó a plantear que no deberíamos mostrar algo, yo le dije “Mira, escribiste este libro sobre un período de tu vida y lo hiciste por una razón, para contar lo que pasa detrás de las puertas cerradas de Wall Street, mostrando las conversaciones que suceden en un mercado sin reglas. Por eso, contemos la verdad”. Y a partir de ese momento, fue un libro abierto, contando hasta lo peor que vivió. Marty (Scorsese) en cambio, quiso mantener cierta distancia de Jordan, para tener su propia perspectiva. En cierta forma, yo estaba en el medio, contando lo que me habían contado a mi.

¿Cómo definirías tu relación con Martin Scorsese después de haber hecho cinco películas juntos?

Yo quería trabajar con él, desde hacía muchísimo tiempo. Me acuerdo cuando mi padre me llevó a ver una de las películas de Marty diciéndome que si tenía alguna oportunidad de tener éxito en el cine, debía trabajar con este hombre. Y finalmente lo logré con Pandillas de Nueva York. Desde entonces, hemos logrado una gran relación que gana más y más confianza, con el paso del tiempo. Nos dimos cuenta que tenemos sensibilidades muy parecidas en este estilo de cine que queremos hacer. Y para mí es un honor compartir un estudio de cine con él.

hch

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