Alejandra Ambrosi y Carlos Torres felicitan a su público

Los protagonistas de la serie de Cadenatres, ‘Las trampas del deseo’, invitan a reflexionar en estas fechas y compartieron sus mejores recuerdos

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24/12/2013 05:22 Eva Díaz Moreno
Foto: Juan Herrera
Foto: Juan Herrera

CIUDAD DE MÉXICO, 24 de diciembre.- Por un rato, Alejandra Ambrosi y Carlos Torres dejan a un lado sus personajes de Marina y Cristóbal, dos rudos policías encubiertos que van tras los líderes de la trata de personas en la teleserie Las trampas del deseo, que transmite diariamente Cadenatres, para disfrutar de la Navidad, hablar de su significado, recordar anécdotas de esta época, brindar con sus fans e invitar a la reflexión en esta época idónea para reencontrarse a uno mismo.

Tengo una fe muy grande en mi religión y para mí la Navidad significa reflexionar qué puedo dar a los demás, qué puedo cambiar, mejorar como ser humano y aunque se puede hacer todo los días del año, la realidad es que esta época se presta para eso. Más que los regalos y  la imagen comercial de la Navidad, creo que tiene un sentido más profundo”, tomó la palabra Torres.                      

Por su parte, Alejandra Ambrosi se califica  un poco grinch, (no le gusta, haciendo alusión a la cinta del mismo nombre),  sin embargo, con el tiempo ha aprendido que en esta época es cuando entra en un proceso de introspección.

Ser grinch en Navidad vino a raíz de que mis papás se separaron y tenía que pasarla con uno u otro y eso no me gustó, me quedé con esa sensación  dulce  y  a la vez amarga, aunque era bonita y seguíamos dándonos regalos y todo, definitivamente ya no fue lo mismo”, explicó.

Y ahondó en el significado que ahora tiene la Navidad para ella.

Me gusta pensar en qué quiero dejar, qué puertas quiero cerrar y cuáles abrir. Soy creyente  de los ciclos, de las etapas y de los momentos que a uno le toca vivir y al cerrar el año es un poco recapitular en los episodios que viví: qué me gustaría conservar, qué quiero desechar y  proyectar hacia al futuro, pero no con metas a largo plazo, nada de esos propósitos incumplibles, pero sí me gusta pensar en proyectos personales, qué me gustaría trabajar en mí, cambiar, pero en cosas reales, eso sí lo hago”, dijo.

Por supuesto, al hablar de la Navidad, en un ambiente festivo y con el arbolito, luces y esferas como testigos, además de las bromas que se jugaban entre ambos, los recuerdos de fiestas pasadas surgieron y cada uno, platicó anécdotas que guardan en sus corazones.

“Desde niña he amado a los conejos y en la típicas ferias,  donde hay pollitos y conejitos, siempre llegaba con uno a casa y mi mamá ‘infartada’, suficiente tenía con cuidar a tres chilpayates como para que encima le llevara al animalito.

Pero cada año le pedía a Santa uno, no pedía nada y cada Navidad me traía uno, pero.... ¡de peluche! Tengo una cantidad de conejos de trapo que no te imaginas, pero el de carne y hueso, nunca llegó”, comentó entre carcajadas.

“Recuerdo muchas Navidades en las que me pasé haciendo esferitas navideñas y poniendo el árbol y la verdad es que durante muchos años me hice tonta, porque ya era una chamaca de 14 años y seguía creyendo en Santaclós.

Soy la más chica y mis hermanos  dudaban que fuera verdad que creía en el hombrecito de traje rojo, pero todos seguían en la idea de hacerme creer en él y yo les seguía pidiendo y, claro, mis regalos siempre aparecían bajo el árbol”, recordó entornando los ojos.

Por su parte, Carlos no pudo más que reírse al recordar que sus cinco hermanos mayores le jugaban bromas que tenían que ver con esta época, pues a él desde pequeño le ha encantado esta temporada.

Siempre me ha gustado, mis primeros recuerdos de familia son divertídisimos. Soy el más chico de seis hermanos y soy el ‘consen’, aunque de niño me jugaban bromas pesadas.

Recuerdo que una vez, en pleno mes de junio, mis hermanos comenzaron a hacer ruido con papel celofán y a gritar a todo pulmón:  ‘¡Ya llegó Santaclós’.  Y ahí va Carlos bajando la escalera a toda velocidad, en pijama, medio dormido para que se burlaran de mí”, platicó entre risas.

Sin embargo, desde entonces me gusta hasta la moda navideña, el espíritu navideño”, aseguró.

Finalmente, ambos artistas le dirigieron un mensaje a sus seguidores en el que los invitan a revalorar lo que se tiene aquí y ahora.

Dicen que si le sonríes a la vida te lo devuelve, quizá ese sea mi objetivo principal: poner atención en no cometer los mismos errores o repetir patrones anteriores e intentar ser mejor en todos los sentidos”, acotó Torres.

“Todo el amor, toda la felicidad y lo mejor para  2014  y para el cierre de año. Y los invito a darse ese tiempo de reflexión, pero no piensen en propósitos difíciles, mejor hacer una retrospectiva de lo que hicieron en el año, con qué se quedan y qué cambian.

Creo que todos estamos para aprender algo, pero cada persona es distinta y es indispensable ver si están en el camino correcto”, concluyó Ambrosi.

 

MARINA LA IMPULSÓ A AYUDAR

Ponerse la piel de Marina, la policía encubierta en La mansión de los leones e investigar más sobre la trata de personas, le han abierto puertas reales a Alejandra Ambrosi y ahora está inmiscuida en ayudar a mujeres que han sido víctimas de este delito.

“Estoy apoyando a la Fundación Unidos contra la trata. Estoy con la  ex diputada Rosi Orozco, de hecho ya he tenido contacto con víctimas de este delito.

Se me abrieron los ojos sobre la magnitud del problema y lo poco que se está haciendo al respecto. Ahora tengo una responsabilidad, soy una especie de vocera sobre este tema que sigue siendo tabú”, explicó.

De entrada, quiero ayudar a las víctimas a la sociedad, porque si no se rehabilitan se produce el círculo vicioso,  se convierten en las ‘madrotas’. También estaré en la difusión de eventos especiales, De hecho, en febrero viene el baile del billón”.

 

SÍGUELOS

Las trampas del deseo.

  • Lunes a viernes.
  • 22:00 horas.
  • Cadenatres (28 Tv abierta y 128 Cablevisión y Sky).

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