La Navidad se vuelve una gran aventura

Pequeños lectores de Excélsior disfrutaron la villa de Disney con los personajes de la cinta 'Frozen: Una aventura congelada'

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23/12/2013 05:10 Rodolfo Monroy M.

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de diciembre.- Apenas bastó que cientos de luces sobre los árboles de Navidad se encendieran para atraer sus ojos. Las decenas de figuras que adornaban los mismos, con caras de viejos amigos como Mickey, Minnie y Donald, también llamaban su atención. Pero sin duda quedaron más maravillados cuando, dentro de una esfera, comenzó a nevar. Entre ese mundo gélido, miraban fijamente a la princesa Anna y al muñeco de nieve Olaff, personajes de Frozen: Una aventura congelada, la nueva cinta de Disney.

Ellas y ellos son pequeños lectores de Excélsior, quienes acudieron gustosos, y muy temprano, a una sesión de fotos para festejar la temporada.

Constanza, Raquel y Emiliano son lo más grandes, pero aún así se dejan sorprender por la magia que implica el mundo de las princesas y los personajes animados de las cintas de Disney. María y Maximiliano son los más pequeños. Sus pasos cortos deben ser más apresurados para alcanzar a los mayores cuando tienen que desplazarse de un lado a otro de la Villa Navideña de Disney, ubicada en Plaza Universidad, donde se realizó el shooting.

Todos posan gustosos frente a un árbol con regalos a su alrededor mientras sostienen algunos de los juguetes que, dicen, le pedirán a Santaclós y a los Reyes Magos. Emiliano sostiene unos patines Cars mientras que Constanza tiene entre sus manos un pizarrón didáctico Princesas. Raquel posó con un Scooter Princesa y María y Maximiliano, subidos sobre triciclos de Princesas y Monsters University, abrazan cariñosamente a un Mickey y una Minnie de peluche.

Más adelante, con el ánimo en todo su esplendor, aceptaron gustosos subirse a un trenecito que anda por todo el lugar, mientras saludaban a las personas y a los demás niños que los veían pasar.

Con cierta resistencia para bajarse del vehículo multicolor, los pequeños lectores de Función siguieron las indicaciones del fotógrafo para entar a la esfera de Frozen.

Sus ojos se abrieron más cuando vieron que todo a su alrededor era blanco. Había nieve que cubría los pies de las princesas Anna y Elsa, del hombre de la montaña Kristoff, del muñeco de nieve Olaff y del reno Sven.

Con algunos juguetes en mano y en espera del primer tiro de la cámara, comenzó a nevar. El júbilo de los pequeños y su reacción de sorpresa no se hicieron esperar.

Emocionados y con la cara de inocencia que sólo da la infancia, los niños trataban de atrapar, con sus pequeños dedos, la nieve que parecía escapárseles, pero que prefería quedarse sobre sus hombros, cabeza o ya comenzaba a formar una breve montaña sobre sus cejas y pestañas.

Pero todo principio tiene un fin. La nieve dejó de caer y tras sacudirse los restos de copos sobre sus ropas, los pequeños regresaron a casa con la ilusión y la esperanza de que ese momento de sorpresa experimentado con los personajes de Disney, se repitiera cuando abran los regalos que Santaclós y la Navidad, ha dejado al pie de sus árboles luminosos.

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