Dolce & Gabbana diseñan su condena
A 20 meses de prisión sentenciaron a los diseñadores italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana por omitir declarar mil millones de euros al fisco italiano

CIUDAD DE MÉXICO, 19 de junio.- Luego de tres años de investigación (2007-2010) y casi tres más de alegatos, el tribunal de Milán condenó a los diseñadores italianos Domenico Dolce y Stefano Gabbana, dueños de la firma de modas Dolce & Gabbana, a un año y ocho meses de prisión por la evasión fiscal de mil millones de euros.
El fiscal Gaetano Ruta había pedido una sentencia de dos años y medio de prisión. Además, los dos diseñadores tendrán que pagar 500 mil euros como la primer cuota de una multa que podría alcanzar los diez millones de euros (13.4 millones de dólares).
En este caso de evasión fiscal estaban indiciadas cinco personas más, pues el encargado de defender al estado, señala que los expertos en moda fueron los que se beneficiaron en mayor medida de la operación que permitió una evasión de impuestos a gran escala.
La acusadora Laura Pedio ha afirmado que se trata de un “fraude fiscal sofisticado y certificado por pruebas sólidas como una roca”, señalando también que “los diseñadores participaron activamente y firmaron los contratos de cesión de las marcas”.
En su opinión, la firma Gado “es una suerte de nebulosa que tiene la consistencia del gas”. Tras conocer la decisión, la defensa de Dolce y Gabbana explicó que ahora esperarán a las motivaciones de la sentencia y recurrirán a la apelación.
La historia comenzó hace unos años, concretamente en 2007, cuando los expertos en moda crearon Gado, una sociedad con sede en Luxemburgo, la cual constaba como propietaria de dos marcas que forman parte del grupo Dolce & Gabbana, pero que en realidad se gestionaba desde Italia.
Así, entre 2007 y 2010, las ganancias derivadas de la explotación de la marca tributaban fuera de Italia, donde deberían haberse pagado los impuestos.
Por ello, los dos diseñadores estaban acusados de haber cedido las marcas que forman parte de su imperio a la sociedad Gado por 360 millones de euros, un valor muy inferior al real según la acusación, que lo cifra en unos 700 millones.
Lo que levantó mayores sospechas, es que Gado sólo tenía una pequeña oficina en Luxemburgo y no realizaba ninguna actividad.
Los investigadores sostuvieron que “Gado era una construcción artificial y funcional destinada sólo a conseguir la ventaja fiscal que se obtuvo, no tenía ninguna actividad.”
El veredicto pronunciado es un primer punto en una larga riña judicial, compleja y caracterizada por decisiones judiciales contradictorias y modificaciones en las imputaciones.
La sentencia sólo es la primera instancia del juicio penal. Y es que en abril de 2011 un juez decidió desestimar los cargos contra los diseñadores italianos al considerar que no había lugar para su enjuiciamiento, pero la Fiscalía recurrió al Tribunal Supremo, que decidió en noviembre de ese mismo año proceder contra ellos por la evasión fiscal y no por el supuesto delito de estafa al Estado que también se había formulado en un principio.
Así, el 30 de marzo de este año, la Comisión Tributaria de Milán ratificó la multa en primer grado impuesta en noviembre de 2011 de 343.4 millones de euros más intereses contra Dolce y Gabbana por la evasión fiscal, que se cuantifica en unos 416 millones de euros por cada modisto y otros 200 millones de euros por la sociedad Gado.
De momento, Dolce y Gabbana no ingresarán en la cárcel, ya que la restricción de libertad sólo está prevista para condenas definitivas.
Entre los clientes de la marca se cuentan famosas como Madonna, Beyoncé, Isabella Rossellini, Mónica Bellucci, Ayumi Hamasaki, Britney Spears, Lada Gaga, Killie Minogue y Gisele Bündchen, entre otras.
hch