Un Papa del siglo XXI

Francisco Javier Acuña

17/03/2013 01:49

Un Papa del siglo XXI

El acuerdo del Colegio Cardenalicio en la persona de Jorge Mario Bergoglio viene a revitalizar la imagen del sucesor de San Pedro, luego del pontificado de Benedicto XVI que siendo un gran teólogo, proyectaba ser un Papa inalcanzable: un personaje tímido de rostro severo, un litúrgico afecto a las indumentarias y ornamentos papales de otras épocas.

En el papa Francisco se combinan rasgos de Juan XXIII, de Paulo VI y especialmente, por su radiante humildad, trae a la mente al efímero Juan Pablo I.

El papa Francisco, en pocas horas, ha enviado señales alentadoras: la bondad de un pastor que va ligero de equipaje, reducido a la blanca sotana y un crucifijo de plata, sin las capas de terciopelo rojo y armiño, y las mitras ostentosas.

El papa Francisco ha tenido intervenciones cortas y directas cargadas de ánimo pacífico, pero tenaz en la caridad efectiva, dijo que le gustaría: “una Iglesia pobre a favor de los pobres”.

Su origen afirma la frase de Benedetti: “El sur también existe” en un mundo en el que es urgente que países subdesarrollados de cualquier latitud superen lastres. Su edad anticipa un pontificado intenso, más no prolongado… y, en conjunto, un testimonio de humildad franciscana (de San Francisco de Asís) combinado con la  serenidad jesuítica (de los jesuitas genuinos, no de los rupturistas con Roma y abrazados en la “teología de la liberación”). En suma, el nuevo jefe de la Iglesia católica es fruto de una solución progresista del Colegio Cardenalicio.

Refuerzan las virtudes del nuevo Papa otros componentes de su personalidad humanista, como su afición al futbol y la pertenencia al club de San Lorenzo de Argentina.

Lo hacen soluble en el mundo actual y potencian su capacidad de conquistar el respeto, aún involuntario, de católicos alejados, de practicantes de otras religiones, de no creyentes y hasta de anticlericales.

La elección del Papa arrastró la atención de todos los medios de comunicación mundial (seis mil periodistas acreditados en Roma), el seguimiento constante y los torrentes de información en las redes sociales llegó, durante la hora de la noticia, a más de 130 millones de tuits y provocó el anuncio de asistencia de numerosos jefes de Estado a la ceremonia del 19 de marzo.

Finalmente, se confirmó, una vez más, que:

1. Ni las campañas externas ni las apuestas basadas en las especulaciones sobre quién será el próximo Papa funcionan.

2. Y que los sociólogos de las religiones (especialmente los mexicanos) se equivocan profundamente y/o atizaron el fuego de suspicaces y morbosos con pronósticos y aseveraciones que se fueron al barranco.

                *Analista

                @f_javier_acuna

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