México y Venezuela después de Chávez

Fausto Alzati Araiza

Las relaciones diplomáticas se tensaron por diversas razones, entre ellas, los conflictos en torno a Cemex, Gruma y Bimbo. 07/03/2013 01:20

México y Venezuela después de Chávez

Simón José Antonio de la Santísima Trinidad Bolívar y Palacios Ponte y Blanco, el libertador, inspiró la “revolución bolivariana” que llevó al poder al comandante y presidente Hugo Rafael Chávez Frías, fallecido antier, martes 5 de marzo de 2013, a la edad de 58 años, a consecuencia de las complicaciones posoperatorias de su última batalla contra un persistente y agresivo cáncer pélvico, que lo mejor de la medicina cubana no consiguió erradicar. Tan amado como odiado. Héroe revolucionario para sus seguidores, dictador populista para sus críticos, asumió el liderazgo de la izquierda latinoamericana. Su tercera reelección, en octubre de 2012, le había dado luz verde para completar 20 años de Presidencia ininterrumpida. Desde el poder, casi absoluto que logró detentar, consiguió cambiar a su albedrío no sólo la constitución, sino hasta el nombre de su patria, que hoy se llama oficialmente República Bolivariana de Venezuela.

Hugo Chávez consolidó un gran apoyo popular, al haber tomado en cuenta a una población que durante décadas se vio desatendida. El Banco Mundial señala que la pobreza en Venezuela se redujo a la mitad (de 62% a 32%) entre 2003 y 2011. Si se le compara con el resto de América Latina, excepto Cuba, se verá que no es poca cosa. Sin embargo, algunos critican que las ayudas estatales han sustituido la creación de empleo.

El petróleo fue el ‘as bajo la manga’ de Chávez, quien obligó a todas las transnacionales interesadas en explotar crudo en el país a participar como socias minoritarias de Petróleos de Venezuela (PDVSA). Esto derivó en el crecimiento exponencial de la recaudación petrolera en medio del alza de los precios del crudo. En 2011, PDVSA produjo 2.9 millones de barriles diarios y la meta es alcanzar los 5.8 mbd, en 2018. La exportación alcanzó los 2.4 mbd y la meta es alcanzar los 4.1 mbd para 2018. Estados Unidos fue el principal destino de la exportación petrolera de Venezuela en 2011 con 1.2 mbd. Dan Yergin, gran experto mundial en materia petrolera y quien fuera mi profesor en Harvard, tuiteó ayer que “es demasiado pronto para saber cuál será el impacto de la muerte de Chávez en los precios del petróleo. Pero sí sabemos que fue el petróleo lo que hizo posible a Chávez”.

En efecto, antes y después de Chávez, Venezuela tiene un gran peso en el mercado petrolero mundial y en el del primer cliente de las exportaciones de crudo mexicanas, Estados Unidos. No en balde promovió la creación de la OPEP y posee en territorio norteamericano una importante red de gasolineras con la marca Citgo. Eso le da una singular importancia estratégica para México. Y la luz de la reforma constitucional energética ya inminente y a la que el PRI otorgó ya su cabal respaldo en su Asamblea Nacional del pasado fin de semana, esta importancia estratégica se multiplica.

Lamentablemente, las relaciones diplomáticas entre México y Venezuela se tensaron por diversas razones, entre ellas, los conflictos en torno a Cemex, Gruma y Bimbo. De las tres, Cemex ha sido la más afectada, pues Venezuela acordó pagar por sus activos 54% menos de lo que pretendía la empresa. Bimbo es quizá la menos expuesta a los riesgos que representa Venezuela, ya que se estima que este mercado representa apenas de 2 a 3% tanto en sus ventas como en su EBITDA global. Gruma enfrentó un proceso expropiatorio que la empresa ha estado negociando mediante el establecimiento de una sociedad tipo joint-venture con el gobierno de ese país.

Por todas estas razones, tras la muerte de Chávez, y sea cual fuere el escenario político que finalmente se configure en Venezuela, urge, que el doctor José Antonio Meade Kuribreña, canciller del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto, avance en recomponer las relaciones diplomáticas entre México y Venezuela.

                Twitter: @alzati_phd

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