Hernán Lavín Cerda, decano de poetas

El vate chileno, creador de la antipoesía y uno de los referentes literarios del mundo de habla hispana, cumple hoy cien años de vida lúcida y sana

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05/09/2014 05:12 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de septiembre.- “Descolocación” es la palabra que se le ocurre al poeta chileno Hernán Lavín Cerda (1939) para definir a su colega, amigo y paisano Nicanor Parra (1914), quien hoy cumple cien años de vida, “cosa que pocos pueden presumir, sobre todo llegar con salud y lucidez”.

El también narrador que llegó exiliado a México en 1973, tras el golpe militar contra el presidente Salvador Allende, compartió con Parra durante los años 60 de la centuria pasada tertulias literarias, paseos, lecturas e intercambio de conceptos.

Ahora, detalla, lo visita cada vez que va a Chile, y la última vez que lo vio fue hace seis años, en su casa de Las Cruces.

“Se hizo un encuentro emotivo: la primera reunión de escritores chilenos que viven dentro y fuera del país. Y fuimos a ver a Nicanor. Estaba bien de salud, muy lúcido. Nos tomamos fotos, caminamos por la playa.

“Vive en una casa modesta, con una señora que le hace la comida. Se toma todos los días un vasito de vino tinto. Hace sus ejercicios. Tenía un Volkswagen viejito en el que se movía por todas partes. Diversos artefactos visuales adornan su casa. Lo vemos como un hermano mayor”, narra en entrevista.

El catedrático de la UNAM escoge la palabra “descolocación”, explica, porque es difícil asir o meter en un casillero al creador de la llamada antipoesía. “Creo que el punto más importante de su legado es que es una suerte de francotirador, no se sabe para dónde va a tirar.

“Se ha convertido en una especie de ermitaño. Es un hombre que vive de manera muy frugal. Sigue siendo un personaje imprevisible. Siempre te está diciendo cosas que están como en el doble filo. Es alguien que viene de vuelta”, señala.

Para Hernán Lavín, el ganador de los premios Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001) y el Cervantes (2011) maneja “un humor de todos los colores, cuando quiere ser corrosivo lo es. Es un hombre que está muy cerca de la payasada, de la carcajada. Es el payaso en el buen sentido, despierta ideas, mueve. Es uno de esos personajes recomendables”, agrega.

Añade que una de las últimas inquietudes que Parra le compartió en aquella ocasión es el problema del medio ambiente. “Uno de sus temas centrales era la ecología. Pensaba que debía escribir ahora ‘ecopoesía’, para concientizar a la humanidad de que el planeta Tierra ya se murió, que estamos viviendo su agonía”.

El ensayista acepta que su propia obra literaria “viene de la costilla de Parra” y que fue él quien le dio el mayor estímulo cuando, al leer uno de sus primeros poemas, cuando tenía 20 años, le dijo: “esto es una bomba atómica”.

Pero la influencia y la presencia de Parra han trascendido generaciones, coinciden los poetas mexicanos Héctor Carreto (1953) y Luis Felipe Fabre (1974), quienes admiten que han nutrido su propuesta literaria en el concepto de poesía que consolidó el autor de Poemas y antipoemas (1954), en su sentido del humor, en el uso del lenguaje coloquial, así como en la recreación de momentos cotidianos y la aparición de situaciones inesperadas dentro del poema.

“Hay que celebrar hoy el centenario del poeta con un buen vino chileno y unas almejas”, sugieren.

“Es admirable, envidiable, sorprendente que cumpla cien años. Algo habrá hecho bien Nicanor. Me encanta la idea de que siga vivo y lúcido. Ha de hacer eso para evitar que le hagan homenajes póstumos”, bromea Fabre.

Se ríe del mundo

“Hay una cuerda floja muy débil, muy difícil de precisar, entre lo que es en serio y en broma, entre lo que es más o menos aceptado y lo que no, entre la aparición de lo correcto y el absurdo. Pero todas estas mezclas de ánimo en la escritura es uno de los puntos centrales de la estética parriana, a partir de los conceptos del poema y el antipoema”, detalla Hernán Lavín Cerda.

Aclara que la propuesta del autor de Artefactos ha marcado a diversos escritores latinoamericanos, como Julio Cortázar, César Vallejo, Efraín Huerta, José Emilio Pacheco, Roberto Bolaño y sigue vigente en poetas como Héctor Carreto y Luis Felipe Fabre.

Carreto cuenta que su encuentro con la poesía de Parra fue precisamente en un curso-taller que tomó en Filosofía y Letras de la UNAM con Hernán Lavín. “Me atrapó su humor negro, su sentido de lo absurdo, su sentido desacralizador del mundo y, por ende, de la poesía; su agudeza para observar el mundo, su carácter irreverente. Al leerlo, parece que pone al mundo en desorden, pero a lo mejor es al revés. No olvidemos que su formación académica es la de físico. Me enseñó a mirar el mundo al revés”.

El autor de libros como ¿Volver a Ítaca?, Habitante de los parques públicos y El poeta regañado por la musa piensa que “don Nicanor nos da una poesía diferente, fresca y renovadora, en la que se ríe de las cosas más terribles.

“Con respecto a su influencia en las jóvenes generaciones, varios poetas siguen aprendiendo de él su sentido del humor y de lo absurdo. Pero digo que varios y no todos, pues el humor y la ironía se tienen en uno mismo como persona o no se tienen”, indica.

El catedrático de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México piensa que el hecho de que Parra llegue vivo a los cien años “parece ser parte de su mismo discurso: ir contra la corriente, ser el único escritor nacido en 1914 que seguirá riéndose del mundo”.

A Luis Felipe Fabre, por su parte, le encantan los Discursos de sobremesa que ha creado ex profeso el autor de Páginas en blanco para cuando recibe algún galardón, como el Premio de Literatura Latinoamericana y del Caribe Juan Rulfo, entregado en el marco de la FIL Guadalajara en 1991, y del mencionado Reina Sofía de Poesía Iberoamericana (2001).

“Con estos textos inaugura una especie de subgénero dentro de la antipoesía. Son discursos-poemas geniales, brillantísimos, explosivos, casi un performance, hechos para momentos y lugares precisos. Es una especie de poesía de ocasión, son mensajes-bomba en los que mezcla su antipoesía con una reflexión crítica sobre la literatura”, destaca.

El ensayista y profesor de literatura de la Universidad Iberoamericana asegura que la propuesta de Parra “es el tipo de poesía que no ha envejecido, es muy fresca y, a diferencia de otros poetas contemporáneos suyos, él sigue en el gusto de los lectores jóvenes, hay empatía, parecen recién escritos. Sigue siendo pertinente y saludable”.

Violeta Parra, hermana de Nicanor, fue una cantautora, pintora, escultora, bordadora y ceramista chilena, considerada una de las folcloristas más importantes de América Latina.

El también editor concluye que la influencia de la obra póetica de Parra en los jóvenes escritores es menos evidente de lo que pareciera. “No hay continuadores, sino que exploran la concepción abierta por él de lo que puede ser poesía. Esas conquistas de Nicanor nos han beneficiado a todos los que hemos venido después. A partir de él, la poesía puede sonar como un comentario o un apunte. Es una poesía evidentemente menos poesía”.

Talento poético 

Once poetas del mundo y el año de nacimiento de cada uno:

  • Yves Bonnefoy (1923).
  • Dolores Castro (1923).
  • Ramón Xirau (1924).
  • José Luis Caballero Bonald (1926).
  • Eduardo Lizalde (1929).
  • Derek Walcott (1930)
  • Tomas Tranströmer (1931).
  • Hugo Gutiérrez Vega (1934).
  • Gerardo Deniz (1934).
  • Gabriel Zaid (1934).
  • Raúl Renán (1928).

Antihomenaje con ojos de Parra

El hombre que se preguntó si vale la pena matar a Dios para ver si se arregla el mundo o criar hijos que se volverán en contra de sus mayores, es el padre de innumerables Obras públicas que respondió que vale la pena jugarse la vida por una idea que puede resultar falsa o leer un árbol y plantar un libro. El autor que no se siente el autor de ninguno de sus poemas porque siempre pescó cosas que andaban en el aire es el poeta que cuando le pidieron que compartiera la receta, el secreto de su juventud permanente, contestó que era “la buena vida y la poca vergüenza”, una fórmula prefabricada del grupo folclórico Los Chillanejos que a él le parecía imposible de superar. Ese hombre, ese padre de innumerables Trapos al sol, ese autor, ese poeta se llama Nicanor Parra y hoy cumple un siglo de vida.

Cien años de edad cumple el poeta que siempre ha creído que el mejor poema es el que nunca se ha escrito y el que no se escribirá jamás; el individuo que proclamó: “Yo soy el individuo. Al mismo tiempo me pregunté, fui a un abismo lleno de aire; me respondió una voz: Yo soy el individuo.” ¿Qué son cien años para el hombre imaginario que en las noches de luna imaginaria sueña con la mujer imaginaria que le brindó su amor imaginario? Y el corazón del hombre con La camisa de fuerza vuelve a palpitar y sigue palpitando después de cien años de una Cueca larga, y en resumidas cuentas, el filósofo levanta su copa para brindar por el mañana: “por ese día que no llega nunca pero que es lo único de
lo que realmente disponemos.”

Brindando elefantásticamente por el cumpleañero centenario, el científico recomienda a los jóvenes que escriban como quieran porque ha pasado demasiada sangre bajo los puentes para seguir creyendo que sólo se puede seguir un camino. Nadie mejor que el matemático lo ha dejado dicho: “En poesía se permite todo.” A lo lejos suenan unas campanas y con un crujido estrepitoso de sus tripas, después de ver morir y resucitar a sus pies a una paloma que de inmediato emprende
el vuelo, el viajero borracho escupe un poema en el que canta que con Dios se entiende a las mil maravillas.

Y con la resaca del mar, de la Parranda larga por el celebrado, llegan los visitantes a Las Cruces. Tocan la puerta en la que alguien ha escrito ANTIPOESÍA.
Detrás de una mujer que da las buenas tardes, con un lapicero bic de tinta negra en una mano y uno de sus múltiples cuadernos manuscritos bajo el brazo, el anfitrión recibe a los visitantes en la Torre de Marfil del Vaticano, leyendo que durante medio siglo la poesía fue el paraíso del tonto solemne, hasta que llegó él y se instaló con su montaña rusa. “Suban si les parece. Claro que yo no respondo si bajan echando sangre por boca y narices”, dice con seriedad pero sin fruncir el ceño, porque “la verdadera seriedad es cómica”.

El alfabetizador ecológico de los Artefactos renuncia al proyecto de un discurso académico “basándose en el hecho de que ya nadie cree en las ideas”, y advirtiendo que no venía preparrado pronuncia un discurso con la seguridad de que Cantinflas le daría la razón: “El discurso ideal es el discurso que no dice nada, aunque parezca que lo dice todo.” Y el público aplaude esos Versos de Salón del rebelde que aceptó beber un té con la esposa de un presidente yanqui, del erudito que llamó Raúl al Castaneda del Viaje a Ixtlán después de olvidar el nombre del lugar del viaje, del  profesor que entierra sus plumas en la cabeza de los señores lectores y advierte que “no responde de las molestias que puedan ocasionar sus escritos. Aunque le pese, el lector tendrá que darse siempre por satisfecho”.

Es entonces cuando Mr. Nobody, un corazón con patas, sale a escena con la vitalidad que dan los cien años para dar un abrazo de felicitación, antes de que lleguen las Páginas en blanco, al artista que vale más de cien años mientras el peregrino de las pedradas canta que es pintor para los escritores y antipoeta para los pintores, aunque al final eso no importa, porque como recuerda Don nadie, el corazón con ojos de Parra: “Hay que leer de atrás para delante, de lo contrario no sucede nada”, pero hay que leerlo como un antihomenaje, de verdad, hay que leer de a de veras al poeta que escribió que la poesía es “un poco de verdad y una aspirina” y celebrar que aún tiene mucha cuerda para los libros que está por escribir.

Lectura mundial e imaginaria

En Chile y el mundo miles de personas leerán el poema El hombre imaginario hoy para inaugurar el Parrafraseo Nacional, en homenaje a Nicanor Parra, su autor, que cumple 100 años.

Se espera, además, que miles de admiradores lleguen al pequeño pueblo de Las Cruces, en la costa central de Chile, para homenajear al poeta, que vive enclaustrado ahí desde hace veinte años.

El Parrafraseo Nacional, convocado por el Consejo de la Cultura y las Artes, pretende ser una fiesta ciudadana para al creador de la antipoesía, nacido el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico.

La presidenta Michelle Bachelet encabezará la lectura de El hombre imaginario, considerado una de las más perfectas, profundas y perturbadoras creaciones del ganador del Premio Cervantes 2011.

El presidente de la Corte Suprema, Sergio Muñoz, declamará vía streaming desde el Palacio de Justicia, en tanto casi todos los ministros se sumarán a Michelle Bachelet en la lectura.

El ministro de Agricultura, Carlos Furche, lo hará desde China, donde está en visita oficial, y el de Defensa, Jorge Burgos, recitará junto al jefe del Ejército, Hugo Oviedo, en la Plaza de La Ciudadanía, frente a La Moneda, sede del Ejecutivo, donde se izará la bandera nacional.

“Este es el momento de agradecer la gran obra que nos ha regalado Parra. Será el homenaje más sencillo, más ciudadano y más personal que podemos hacerle”, dijo la ministra de Cultura, Claudia Barattini, sobre el Parrafraseo Nacional.

El Colegio de Profesores llamó a detener las clases al mediodía de hoy, para que maestros y estudiantes se unan a la lectura.

Lo propio harán unos 450 voluntarios de la Teletón (Instituto de Rehabilitación Infantil) liderados por el jesuita Felipe Berríos.

Los intendentes (gobernadores) regionales, alcaldes y otras autoridades territoriales, además de artistas, académicos, instituciones y universidades se sumarán también al homenaje.

Para facilitar la participación ciudadana, El hombre imaginario está disponible en un sitio web, para imprimirlo y leerlo a la hora señalada.

Habrá espacios disponibles para lecturas masivas en parques, escuelas, plazas, bibliotecas y otros lugares de todo Chile para que todo aquel que lo desee se integre a la actividad, que será replicada también más allá de las fronteras.

En París, la lectura tendrá lugar frente a la torre Eiffel y será encabezada por el embajador de Chile en Francia, Patricio Hales, mientras el grupo francés Opera e Mobile interpretará la obra Cronos, de Parra, musicalizada por Hernán Ramírez.

En Estados Unidos habrá lecturas en el Instituto Cervantes de Nueva York y en otros lugares organizados por los consulados chilenos en ese país y también se realizarán actos en las embajadas de Chile en México y Uruguay.

En Madrid, la embajada de Chile ha organizado para el 24 de septiembre la lectura continua del poema de Parra Temporal, recién descubierto, con la participación de intelectuales, poetas, editores, escritores y cineastas españoles.

Desde hace 18 años, el Círculo de Bellas Artes de la capital hispana realiza esta acción con El Quijote de La Mancha.

La lectura del poema será el centro de la celebración del centenario, que comenzó hace varias semanas con exposiciones, coloquios y análisis de las creaciones del autor de Poemas y Antipoemas, Hojas de Parra y Versos de Salón, entre otras obras.

Un concierto de piano de Cristóbal Ugarte, Tololo, el nieto más cercano de Parra, previsto para hoy en La Moneda, ha sido aplazado para mañana debido a los pronósticos meteorológicos que anuncian lluvia para hoy, explicó el músico a radio Cooperativa.

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