Plaza de Santo Domingo, reacción tardía

El INAH suspendió una obra histórica después de que la alteración visual se había consumado

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28/08/2014 05:02 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 28 de agosto.- Otra vez el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) llegó tarde y suspendió una obra después de que la alteración se había consumado. De nada ha valido que el bien patrimonial afectado esté en el corazón del Centro Histórico de la Ciudad de México y justo en frente de la Secretaría de Educación Pública (SEP) –su dependencia rectora–, de cualquier manera un particular logró levantar una construcción “irregular” sobre el Portal de los Evangelistas, afectando la armonía visual de la antigua Plaza de Santo Domingo.

Una estructura de hierro y tabique rojo se observa sobre el edificio del siglo XVIII, en la esquina que forma la plaza y la calle República de Cuba. Sobre la azotea del número 96, se observan en torno a la estructura rectangular de unos diez metros de largo, diferentes castillos de concreto. La estructura agrega una nueva planta a las dos que tradicionalmente ha tenido el edificio catalogado por el propio INAH.  

La obra, que según versiones de vendedores de la zona, comenzó a ser erigida el mes pasado, quiso cubrirse con una lona plateada. Y parecía que nada iba a evitar su construcción, sólo después de que diferentes voces se manifestaron a través de las redes sociales en contra de la obra y de que este diario solicitó a la Dirección de Medios de Comunicación información sobre ella, la dependencia decidió colocar sellos de suspensión.

De manera escueta, la responsable de la oficina de comunicación del INAH, Fátima Soto, respondió que “durante la visita de verificación practicada el día de hoy (ayer) por personal técnico de la institución, se encontraron diversas irregularidades por lo que se determinó suspender los trabajos a fin de evitar daños al patrimonio”. Sin embargo, la dependencia, que encabeza María Teresa Franco, negó informar sobre las irregularidades que se detectaron y no confirmó si los responsables de la obra contaban con los permisos correspondientes.

“La obra que se lleva a cabo en el inmueble ubicado en la calle de República de Cuba 96, monumento histórico por determinación de ley, ha sido inspeccionada por el INAH. (…) El INAH reitera su compromiso con la preservación del patrimonio histórico de México, de conformidad con la normatividad vigente”, agregó. En los sellos colocados se lee que la obra ha sido suspendida porque viola la Ley Federal sobre Monumentos y Zonas Arqueológicos, Artísticos e Históricos.

Para la cronista Ángeles González Gamio, la construcción de un edificio rectangular sobre los portales donde desde hace siglos han estado los evangelistas “es gravísimo, porque seguramente con eso se afecta la estructura del edificio, se está poniendo un peso adicional, estructuralmente es grave pero aparte se rompe completamente con la armonía urbana. Esa es una de las cosas que han pasado terriblemente en la Ciudad de México, desgraciadamente en el centro”.

La conocedora del centro de la ciudad explica que el edificio que se ha alterado es “importantísimo” para la historia de la capital. “Ese mogote va  a estropear la visión de la Plaza de Santo Domingo y se debe demoler, es gravísimo. Se debe quitar, el edificio está protegido por el INAH, es un edificio del siglo XVIII, hay algunas partes del siglo XVII, porque se iban agregando partes, es un edificio importantísimo, ahí han estado desde hace siglos los evangelistas, los escribanos que escribían cartas. Casi nadie sabía leer y escribir y ahí iba la gente a que les hicieran sus cartas, sus contratos, sus cartas de amor, por siglos han estado los famosos portales de los evangelistas”, recuerda.

González Gamio afirma que es necesario contar con un mecanismo de reacción más ágil para detener las obras que afectan el patrimonio: “es lamentable, creo que en esto debe haber un mecanismo muy ágil por el cual la ciudadanía esté muy alerta de esas cosas y que al momento de denunciarlas inmediatamente intervengan las autoridades, porque de lo contrario se entra en una cuestión burocrática que cuando intervienen ya está el daño hecho. Es evidente que el INAH no puede ver todo lo que sucede.”

“Se han salvado muchas cosas, creo que ha habido un rescate muy notable del centro en zonas que se pensó que jamás se iban a intervenir, pero desgraciadamente, al menor descuido, se hacen barbaridades, el problema es que para revertir eso son procesos larguísimos como el caso de El Caballito, que lleva meses cubierto y es la hora en que no se puede admirar y luce de manera espantosa la Plaza Tolsá”, considera.

El caso de la escultura ecuestre de Carlos IV, no es el único donde el INAH actúa una vez que el daño se ha realizado. En el mismo Centro Histórico, en 2007, el Gobierno del Distrito Federal, que encabezaba Marcelo Ebrard, demolió 14 inmuebles de los cuales tres eran considerados Monumentos Históricos. En ese entonces, organizaciones como ICOMOS México denunciaron la falta de actuación del INAH.

También en el ex convento de la Merced, la misma dependencia alteró la fachada tapiando los arcos y ventanales con que contaba y pretendía instalar una estructura de hierro para techar el patio central. En ese caso también se detuvieron los trabajos después de que las alteraciones se habían concretado. Una situación similar se vivió en la zona arqueológica de Chichén Itzá, donde la dependencia ordenó demoler una estructura edificada para albergar el Museo del Chocolate. Los daños, sin embargo, ya habían afectado diferentes elementos arqueológicos mayas.

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