13 Bienal de Cartel, realidad ilustrada

Del universo de trabajos registrados, un comité de expertos elegirá sólo 360 para formar una muestra itinerante en la República Mexicana

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23/08/2014 03:54 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 23 de agosto.- Los cuatro mil carteles inscritos en la 13 Bienal Internacional del Cartel en México, que se realizará en octubre próximo, simbolizan la permanencia de uno de los oficios artísticos más añejos del país, y que se mantiene aún entre la frontera de la estética y el diseño industrial. Las obras provienen de 42 países, de los cinco continentes.

“Es un medio ligado al arte y particularmente a la pintura; en México tenemos una larga tradición desde Posada que era un pintor y un grabador que de manera natural hacía carteles. Es un modo de comunicación visual que a pesar de la tecnología se mantiene presente”, afirma Arnulfo Aquino, pintor y profesor de artes visuales que participa como jurado en la bienal.

Del universo de carteles registrados, un comité seleccionará 360 para formar la exposición que se presentará, primero, en el Museo Franz Mayer, y, después, en el Museo Arocena de Torreón, luego en Aguascalientes y finalmente en Morelia. Además, se otorgará un primer lugar en cuatro diferentes categorías.

La bienal, considerada la tercera más importante sólo después de la cita en Varsovia y República Checa, sirve de marco para el Congreso Mundial de Diseño que este año tendrá su sede en Morelia. Con Quebec como ciudad invitada, se ofrecerán charlas con especialistas como Nelu Wolfensohn, profesor de Montreal; Ronald Curchod, ilustrador de Suiza; Mark Gowing, artista de Australia, y Laura Llópiz, de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba.

“Lo que nos diferencia de las otras dos bienales mundiales es que desde el inicio planteamos un programa académico con conferencias y talleres aprovechando la presencia del jurado internacional,  y no sólo el concurso y exhibición de carteles; eso es lo que ha hecho que nuestra bienal sea reconocida a nivel mundial”, señaló Xavier Bermúdez, director del encuentro que nació por iniciativa de la Universidad Autónoma de México.

Los carteles participantes se dividirán en las categorías “Temas y actividades culturales”, “Temas políticos y sociales”, “Eventos comerciales, productos y servicios”, y el tema especial de cada edición que en esta edición es sobre la alimentación con el título “Piensa. Aliméntate. Ahorra”.

En cada categoría se otorgará un primer premio de tres mil 500 dólares, y las obras se sumarán al acervo de la bienal que ahora tiene 40 mil diseños.

“Quienes iniciamos este proyecto somos personas que habíamos estudiado en el extranjero y nos dimos  cuenta de que la información sobre el diseño gráfico internacional en México era precaria, entonces nos dimos a la tarea de contactar a los diseñadores mexicanos con los diseñadores de todo el mundo”, señala Bermúdez.

El programa incluye más de una decena de exposiciones en diferentes recintos de Morelia, como la muestra-homenaje al ilustrador Vittorio Fiorucci, los carteles de Josep Renau sobre el cine mexicano, o sobre la muerte desde una perspectiva internacional.

Además de talleres como “Cartel social/migración”, “Cartel cultural/cine mexicano”, “Diseño y producción de títeres”, “Carteles contra las drogas”, impartidos por especialistas internacionales; destaca la participación de Jean Pierre Boyer, fotógrafo canadiense, quien impartirá un taller sobre gráfica social, y Michel Dallaire, artista de Quebec, quien hablará sobre los retos del diseño actual.

Una expresión personal

Aun cuando el cartel podría considerarse un medio público de comunicación, incluso se ha utilizado como plataforma política, es, al final, la expresión personal de un diseñador, de un artista que plasma con texto e imagen un mensaje de masas.

“Tiene un mensaje público, y claro que alguien lo encarga con una función de informar, pero el cartel se vuelve algo personal porque quien lo hace tiene un interés particular, se parece en cierto modo a la pintura, que se hace por convicción”, refiere Aquino, investigador del Centro Nacional de Investigación, Documentación e Información de Artes Plásticas (Cenidiap).

Si bien el cartel entra en las artes plásticas, para el también diseñador este es por esencia un medio de comunicación visual, y fue hasta la creación de las escuelas de diseño en la década de los 70 y 80, cuando se le dio cierta profesionalización a un oficio que ya hacían artistas como Vicente Rojo en la Imprenta Madero, incluso desde José Guadalupe Posada.

“En un inicio fue gente del arte quien hacia este trabajo, pero luego se fue especializando ya con las escuelas de diseño gráfico, y a pesar de sus vínculos con la estética es un medio de comunicación con imagen y texto, y su historia se traza en el siglo XX, con las guerras mundiales donde sirvió como un elemento”, añadió.

Para Bermúdez la diferencia entre la plástica y el cartel radica en el objetivo de cada medio. Mientras el artista hace cuestionamientos con su obra, el diseñador comunicación visual; si bien el pintor no está obligado a ser directo en su mensaje, el cartelista sí debe ser evidente en el concepto de su obra.

Sin embargo, ambos especialistas señalan que la relación entre arte y diseño es muy antigua y en ello radica la tradición del cartel en México, que se caracteriza por una combinación de colores, formas, personajes lo que ha trazado una cultura visual propia del país.

“Queda plasmada la manera cómo hablamos, el albur, la metáfora, el colorido, siempre han sido creadores muy inventivos y hoy tenemos una generación muy prolífica que inició en cierto modo con nosotros como generación, y si bien hay cosas más contemporáneas siempre está presente el dibujo y la ilustración hecha a mano en sus propuestas”, detalló Bermúdez, quien dijo en la Bienal se aprecia este abanico de lenguajes desde las técnicas de ilustración manual hasta el trabajo en programas digitales.

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