La belleza ante el espejo en el MODO

Una nueva exposición en el Museo del Objeto analiza cuáles han sido los modelos de belleza producidos en el siglo XX y XXI

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10/07/2014 04:41 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de julio.- “Nuestro cuerpo es un signo, es un mensaje, un lenguaje que habla de su propietario”, afirma Ana Elena Mallet al cuestionar el concepto de belleza trazado a partir la industria publicitaria, la cosmética y la de productos de higiene que han definido cómo el hombre debe ser, sin distinción de género.

Al entender que la búsqueda de belleza perfecta es tan antigua como historia de la humanidad, el planteamiento de la curadora parte de una lectura de la colección del Museo del Objeto (MODO) la cual refiere a la manera en que el canon de mujer u hombre perfecto, en un sentido físico, está estrechamente vinculado al mercado de consumo.

Si bien pareciera un fenómeno ya estudiado, la investigación de Mallet se materializa en mil 600 objetos expuestos en Diálogo con el espejo: la belleza ¿una obligación?, un recorrido curatorial por poco más de 50 años a través de revistas de moda, fotografías de actores de cine, empaques de maquillaje, aparatos electrónicos, productos como jabones, lentes y cremas hasta lo más simple como un lápiz labial.

Los objetos en sala, divididos en cinco núcleos temáticos, plantean al espectador preguntas sobre sus ideales de mujer u hombre bello: ¿Qué entendemos por moda?, ¿cuáles han sido los modelos de belleza producidos en el siglo XX y XXI?, ¿por qué nos preocupamos por frenar el proceso natural de envejecimiento?, ¿qué significa usar un color perfecto de labios?

“La perspectiva es evidente en que se mira desde la teoría femenina, y hay una parte de la exposición en que se verá a la mujer cómo objeto, y también en su representación de madre, de ama de casa, del ideal erótico, y cómo la colección del MODO está enfocada al empaque, a la publicidad de productos, se va viendo cómo surgen nuevos ideales a partir de nuevas necesidades que el propio mercado crea.

“Por ejemplo primero se promocionaba la crema hidratante, pero luego ya existe la crema de labios, la crema antiarrugas, la crema de noche y estos mismos productos crean la necesidad en las personas de usar más. Toda esa parte del consumo creado a partir del concepto de belleza se va viendo en los diferentes productos que se exhiben en la exposición”, detalla.

Entender, continúa, el significado cultural de los productos de moda y de vestimenta devela cómo a lo largo del siglo XX influyeron para transformar las nociones no sólo de belleza, sino incluso de identidad. Mallet lo proyecta a través de empaques, artefactos, revistas, carteles, gráficos, fotografías y videos; algunos de estas piezas provienen de la colección de Fundación Televisa.

El primer núcleo refiere a la imagen esbozada en publicaciones, medios de comunicación y cine, y se proponen los diferentes estereotipos de belleza tanto femenina como masculina, y entonces se aprecia cómo en las décadas de los 60 y 70, en medio de la revolución de género, las mujeres adoptaron roles fuera del hogar.

En estos cánones mucho influyeron personajes nacionales como Silvia Pinal, Angélica María y Pedro Infante; lo mismo que las extranjeras Ellen McPherson, Angelina Jolie, Kate Moss y Sarah Jessica Parker.

Los siguientes núcleos se enfocan en objetos relacionados con el pelo, la cara, el cuerpo y cierra con la vestimenta entendida ésta como el reflejo de una época. “En cada sala hay distintos objetos o aparatos que remiten a los lugares donde uno se transforma, el salón de belleza, la barbería o una tina de baño”.

Sin ser cronológica, el recorrido se concentra entre la década de los 30 y los 80 del siglo XIX, y en la cultura mexicana aún cuando muchos productos o imágenes provienen del extranjero. En suma, también hay referentes a la belleza masculina que de la misma manera se ha determinado a partir del mercado.

Aunque el objetivo a priori es reflexionar sobre un fenómeno social, la exposición es también un juego lúdico que pone al espectador en una suerte de túnel del tiempo que lo lleva a los años 40 al mostrarle el polvo compacto de moda o a los 60 con la crema hidrante de mayor uso.

“La idea es utilizar los mismos objetos para generar un discurso más allá del arte o el diseño, que de alguna manera ofrezcan una lectura cultural”, concluye.

¿Dónde y cuándo?

  Diálogo con el espejo: la belleza ¿una obligación? se exhibe en el Museo del Objeto hasta el 2 de septiembre. Colima 145, Roma. 

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