Lang Lang reunió a futuras estrellas

Tres intérpretes mexicanos que participaron en la clase magistral del pianista chino, gracias a que desde niños se han dedicado al estudio de su instrumento desde las ciudades de donde son originarios o fuera del país

COMPARTIR 
08/07/2014 05:52 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de julio.- La huella que dejó Lang Lang en su más reciente visita a México permanece en la memoria de Fernanda Cortés, Anthony Tamayo y Ricardo Acosta, los tres pianistas mexicanos que participaron en la clase magistral del pianista chino, en el Centro Cultural Roberto Cantoral.

Pero estos jóvenes, que captaron la atención de uno de los intérpretes más importantes del mundo, no son estudiantes improvisados tocados por la suerte, sino tres talentos que en el futuro buscarán un lugar en los escenarios de México y el mundo. Al menos así lo reconocen en entrevista con Excélsior, donde cuentan un poco de su historia, algunos detalles que los definen y trazan sus expectativas en torno al instrumento.

Primero aparece Fernanda, quien cursa la licenciatura de Música en la Universidad de Colima y cuenta que su sueño es dar a conocer la música clásica al mayor número de personas, “comenzando por mi país”. También está Anthony, el pianista que espera con ansiedad su primer concurso en Europa; y Ricardo, el pianista que quiere ampliar su repertorio sin dejar de lado la carrera de composición.

Fernanda Cortés tiene 18 años y se acercó al piano casi por accidente. “En mi familia no hay músicos”, aclara, “pero mi papá siempre quiso que uno de sus hijos tocara el piano… y como soy la mayor me llevó a tomar clases de piano. Así comenzó esta historia”.

Un detalle es que en casa siempre hubo un piano, comenta, “porque los abuelos de mis dos familias lo compraron y eso se me facilitó el estudio. Sólo puedo decirte que a mí siempre me ha encantado la música, así que nunca lo quise dejar y he sido muy constante en mis clases”.

¿Cuál es la fascinación del piano?, se le pregunta a la joven originaria de Zapopan, quien recién termina el primer año de la licenciatura con especialidad en piano, en el Instituto Universitario de las Bellas Artes de la Universidad de Colima. “Bueno, no soy buena para el canto, pero con el piano siento que exploro un instrumento muy completo. Y aunque también me gustan los demás instrumentos, el piano es el que más me atrapa”.

Además del piano, Fernanda acepta que la fotografía es otra de las artes que le llama la atención, pero más como un hobby. “Me gusta tomar fotos y hacer mi vida normal con mis amigas, aunque sea los fines de semana”.

¿Alguien más seguirá los pasos de la pianista? “¡Me encantaría que mis hermanos lo hicieran! Así podríamos tocar juntos, pero nunca les ha llamado la atención y aunque traté de enseñarle a mi hermano pequeño… a él le gustan otras cosas”.

Sobre la clase magistral, organizada por Fundación Telefónica aquel 22 de junio, asegura que será inolvidable. “¡Fue muy emocionante! Además me permitió conocer a más personas que se dedican a esto y esto me acercó aún más al mundo de la música clásica”.

¿Cómo fue la experiencia con Lang? “Pensé que estaría más tensa, y aunque estaba nerviosa, él fue muy accesible y relajado. Eso hizo que me fuera tranquilizando. Además, Lang Lang tenía mucha razón, sobre todo aquello en aquello de la respiración y en que me soltara más, que me dejara llevar”.

Ahora, sólo piensa en terminar su carrera y dar a conocer la música clásica a un público masivo. “Sobre todo darla a conocer en mi país, pues muchas personas no la conocen. Sé que será difícil, pero me gustaría que la música llegará a más gente y eso serviría para que más personas estuvieran conscientes e interesadas en el arte”.

“Quieres jugar”

Anthony Tamayo tiene 22 años y sobre su experiencia con Lang Lang asegura que fue estimulante. “Era importante participar en este concurso porque es un pianista al que admiro desde pequeño. Ahora tuve la oportunidad de tocar para él y eso fue motivante y emocionante”.

Su acercamiento al instrumento, asegura, sucedió a los seis años cuando su papá, quien trabaja como médico siquiatra, lo acercó al piano. Un año después fue ingresado a la Escuela Superior de Música del INBA y a partir de entonces no ha parado.

“Al principio fue difícil porque cuando eres pequeño quieres a jugar con tus amigos, en lugar de esperar sentado al piano, pero con el tiempo todo cambió y preferí estar en casa, con el piano, que se convirtió en mi amigo. Así le fui tomando el gusto, aunque también ayudó el hecho de participar en los concursos de piano, donde casi siempre quedaba entre los tres primeros lugares, quizá por eso mi carrera ha estado llena de concursos que hasta la fecha sigo gozando”, acepta. “Ahora el piano irradia una especie de magia y me puede tener sentado ocho horas al día sin ningún problema”.

¿Ha quedado algo de aquella clase magistral? “Claro que sí, fue mágica e interesante, llegué, disfruté el piano como siempre y recibí muy buenos comentarios de este legendario pianista”.

¿Qué viene? “Por lo pronto, el miércoles (mañana) viajo a Granada, España, para participar en el María Herrero International Piano Competition, donde participarán 55 pianistas de todo el mundo. Será mi primer concurso en Europa y representaré a México con mucho orgullo. Y seguiré cursando el último año de la licenciatura en piano para luego buscar una maestría en Estados Unidos o Europa”.

“Estuve expuesto”

Y Ricardo Acosta, de 20 años, quien estudia en la Eastman School of Music de la Universidad de Rochester, Nueva York, para quien la música es como la respiración. “En mi caso siempre estuve en contacto con la música clásica, siempre estuve expuesto y desde niño sentí ganas de tocar”.

En su opinión, Lang Lang es un pianista de mucho renombre, a quien respeta. “No cualquiera puede tocar como él lo hace, así que para mí fue muy valioso tocar para alguien de ese nivel”.

“Y, en esencia, la clase me pareció muy padre, además me gustó lo que me dijo, eso de relajar los brazos y la espalda, pues estaba tenso y eso lo transmitía en la música. ¡Tiene razón!, es algo que hago sin darme cuenta porque cuando toco me gusta tener control y es algo que se me dificulta”.

¿Qué vendrá en los siguientes años?, se le inquiere. “Estoy pensando en ampliar mi repertorio, conseguir el mayor número de piezas sustanciales del repertorio pianístico, tenerlas cómodamente en mis manos y cursar una maestría, donde una opción sería el gran pianista Tomasz Herbut, para que luego vengan más competencias”.

Además, asegura que también continuará  con los recitales didácticos para jóvenes de secundaria que cada semestre programa en Torreón, como una forma de retribuir todo lo que aprende. “En mi caso, pienso que en México no hay una falta de comprensión de la música clásica, sino que más bien falta iniciativa para disfrutarla”.

Comentarios

Lo que pasa en la red