¿Porfirio Díaz debe volver?

En la antesala del centenario de su fallecimiento, se abre el debate sobre la repatriación del expresidente mexicano

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07/07/2014 05:33 Virginia Bautista

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de julio.- La “presencia” del expresidente Porfirio Díaz Mori (1830-1915) se ha renovado en la memoria colectiva de los mexicanos a un año de que se conmemore su centenario luctuoso.

“Dictador Díaz” para unos y “mi general don Porfirio” para otros, el militar oaxaqueño que dirigió el destino del país durante 30 años es nuevamente el centro de una vieja polémica: la repatriación de su cadáver.

En numerosas ocasiones, diversos descendientes del político han pedido al Estado mexicano que participe, con un reconocimiento al personaje, en el retorno al país de su cadáver que, tras su exilio en París, fue embalsamado y enterrado en el cementerio de Montparnasse.

Sin embargo, la propuesta de depositarlo a Oaxaca, su tierra natal, como fue el deseo del expresidente, no ha sido aceptada por ningún gobierno del régimen emanado de la Revolución que lo derrocó en 1910.

Pero los claroscuros de la figura de Díaz y del periodo que gobernó a México, el Porfiriato, han sido cada vez más escudriñados por diversos historiadores a partir de la década de los 70 del siglo XX, además de las diversas biografías noveladas que ha inspirado. La imagen que los mexicanos tienen de él hoy en día es distinta.

Convencido de esto, el historiador Miguel Ángel Márquez concluyó el pasado 19 de abril, en su conferencia Lo que no se sabe de Porfirio Díaz, impartida en la biblioteca Margarita Maza de Juárez, de Oaxaca, que “por justicia” su cadáver debe regresar a México.

“… Sería justo que alguien que dio tanto, alguien que dio paz, orden y progreso, que dio escuela, una universidad, un ejército y cultura, es necesario cumplir su última voluntad”, publicó el portal FotoNoticias.com.

Aquí, el investigador anunció que recabará firmas por todo el país para presentarlas al presidente Enrique Peña Nieto y apoyar así la idea de traer los restos de Díaz Mori a Oaxaca.

Además de este tipo de iniciativas, el miércoles pasado, 2 de julio, se invitó a conmemorar el 99 aniversario de la muerte de Díaz con misas en 20 catedrales y templos de diversas ciudades de México, además de una en la Parroquia de Saint-Honoré d’Eylau, de París, Francia.

Una inserción publicada ese día en un diario nacional describe el lugar, la ciudad y la hora en la que se llevaron a cabo los 23 servicios religiosos para que la gente acudiera y se cita el correo electrónico: centenarioporfiriodiaz@hotmail.com.

Diana Franco respondió desde este correo que dieron a conocer esta información porque les pareció importante no dejar pasar de largo esta fecha. “No somos un grupo, ni una asociación religiosa, ni de ningún tipo, mucho menos pagados por alguien; tampoco llevamos la batuta de algún movimiento o partido.

“Simplemente somos ciudadanos que nos interesamos por la historia de México. Bajo esta circunstancia, nos sumamos a la inquietud que hay entre otros conciudadanos sobre la figura del general Díaz”, agregó quien también ha abierto el “e-mail” centenarioporfiriodiaz2015@hotmail.com.

Al historiador Carlos Tello Díaz, tataranieto del expresidente, y al escritor Pedro Ángel Palou, autor de Pobre patria mía. La novela de Porfirio Díaz (2011), les sorprendieron las misas dedicadas al político y proponen que se realice una consulta pública o una encuesta para conocer la opinión de los mexicanos sobre si se repatria o no su cadáver.

“Lo que me ha impresionado es la veneración popular que sigue existiendo por Díaz, pero el tema de los restos en general desatará más polémicas que cosas positivas. O bien se le deja donde está o se le lleva a Oaxaca. Quizá sería un buen pretexto para hacer una consulta pública nacional y dejar que los mexicanos y no sus políticos decidan”, afirma Palou.

Y Tello Díaz agrega. “Me sorprendieron muy agradablemente las misas. Eso demuestra que los mexicanos están reconciliados con está parte de su historia. A mí me gustaría saber lo que diría una encuesta respecto a la figura de Díaz; pero, sin contar con ella, mi impresión es que los mexicanos tienen hoy una opinión en términos generales favorable a Díaz y a su régimen”.

Quien estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Oxford recuerda una encuesta realizada hace tres años. “La vi citada en un artículo de Leo Zuckermann, en la que le preguntaban a los mexicanos cuáles eran las figuras que más admiraban y, curiosamente, la de Díaz resultó una de las más admiradas. Si mi memoria no me falla estaba sólo debajo de la de Juárez”.

Por lo que, dice, le gustaría que se realizara ahora una consulta con la cuestión específica de la repatriación del cadáver de quien fue Presidente de México en nueve ocasiones, entre 1876 y 1911.

 Las misas

Diana Franco, una de las ciudadanas que dio a conocer las 20 misas que se ofrecieron a Díaz para conmemorar su 99 aniversario luctuoso, aclara que su intención no es que se repatrien sus restos o no. “Creemos que esa acción sería una consecuencia de un cambio en cuanto a la percepción de la imagen de Díaz, más no un objetivo.

“Creemos que su imagen durante el siglo XX fue muy maniquea (bueno-malo, villano-héroe). Consideramos que el centenario luctuoso es un buen momento para reflexionar en torno a su figura, basándose no en lo que se dijo de él, sino en nuevas visiones y estudios para resignificar su imagen”.

Piensa que uno de los héroes de la Segunda Intervención Francesa en México siempre ha estado en el imaginario nacional como una figura emblemática, bajo distintos matices.

“Con las nuevas formas de ver y trabajar la historia, se tienen estudios académicos muy bien logrados en cuanto a análisis de personajes como Díaz. El problema es que hay un enorme rezago entre lo que se hace desde el gremio de los historiadores y lo que se enseña de historia en niveles de educación básica a media superior.

“La historia de México no pertenece a ningún partido, sino a todos los habitantes del país. Nuestro deber como ciudadanos es acercarnos a la historia e informarnos no sólo para conocer nuestro pasado, sino también para entender nuestro presente y aportar algo benéfico a las nuevas generaciones”, añade.

Explica que se llevaron una grata sorpresa al ver que muchas personas no sólo ubican a Díaz, sino que conocen su historia más allá de los libros de texto. “El planteamiento de las misas en honor al general no pareció tan descabellado, puesto que en algunos lugares ya habían llegado personas a pedir la misa, sólo que no concluyeron el tramite o ya estaban programadas las ceremonias para ese día. Sólo hemos prendido un par de velitas de las 363 que faltan para el jueves 2 de julio de 2015”, concluye.

Su archivo, en la UIA

Desde 1979, la biblioteca de la Universidad Iberoamericana resguarda el Archivo de Porfirio Díaz, integrado por 800 mil documentos. “La mayor parte son cartas que le escribieron diferentes mexicanos y algunos extranjeros, hay folletos, 500 fotografías de la gente que le hacía alguna petición a su presidente, así como telegramas que le mandaron y la respuesta que él dio”, describe María Eugenia Ponce Alcocer.

La historiadora de la Ibero detalla que el acervo, que llegó a ellos ya organizado cronológicamente, tras haber estado en comodato primero en la UNAM y luego en la Universidad de las Américas de Puebla, se encuentra en “perfecto” estado de conservación.

“Abarca de 1867 a 1915. Lo hemos catalogado hasta 1892, gracias al trabajo de pasantes de licenciatura de la Ibero, la UNAM y el INAH. Investigadores nacionales y extranjeros han hecho diversos estudios durante este tiempo. Los originales no se prestan, sino una microficha que el investigador puede digitalizar y llevarse. Está abierto al público”, comenta.

El archivo, nombrado en 2005 Memoria del Mundo México por la UNESCO, no contiene muchos documentos firmados por Díaz, aclara. “Pues tenemos el borrador de las cartas que respondió, porque el original con la firma lo tiene el destinatario. Aunque sí hay escritos de su puño y letra, el borrador de su renuncia y algunas fotos familiares de cuando Díaz está en el exilio. Son los materiales más importantes”.

En estos documentos, añade la investigadora, se puede observar la relación que el expresidente tuvo con el pueblo que gobernó. “Fue muy ceremoniosa, pero fortalece una relación de tipo paternalista-autoritario, siguiendo la tradición que viene de la época virreinal. Se recurre a él como la última posibilidad de solucionar un problema y su decisión es inapelable.

“Algunos le dicen que es el ‘Padre de los mexicanos’ y que tiene la obligación de velar por sus intereses. Él tiene la obligación constitucional de contestar esas cartas. La renuncia no es el último documento. Hay cartas que le mandan después de su exilio a Francia”, añade.

La UIA avanza poco a poco con la catalogación y la digitalización del acervo “sin prisas”.

Debaten regreso privado o público

 “En el discurso oficial ya no se ve a Porfirio Díaz como el villano de la historia. Incluso, me he metido a leer los libros de texto y en éstos se habla de lo bueno y de lo malo de su periodo”, afirma Carlos Tello Díaz.

El tataranieto del ex presidente mexicano piensa que los historiadores profesionales “siempre han tenido una postura sobria, objetiva, de la figura de Díaz y del porfiriato, donde ha habido satanización es en el discurso oficial. Pero también éste ha cambiado, por lo menos desde los años 80, y ha sido cada vez más respetuoso de la figura de Díaz, de lo que significó su largo gobierno”.

Por lo anterior, el autor de El exilio: un relato de familia (1993) aclara que no hay ningún impedimento legal para que los restos de su tatarabuelo sean transferidos a México. “Lo que la familia tradicionalmente ha querido es que esto, si se da, se realice en el contexto de una reconciliación nacional con el porfiriato y con la figura de Díaz. ¿De qué manera?, pues haciéndole un reconocimiento oficial al expresidente y al exgeneral de División.

“Más allá de la repatriación, lo importante es que los mexicanos se reconcilien, si es que no lo están, porque yo creo que sí, con una parte importante de su historia, con una figura vital de la historia de México. Y si esto culmina en la repatriación sería el símbolo de esa reconciliación. Pero lo fundamental es el hecho mismo de la reconciliación”, indica en entrevista quien escribe la biografía de don Porfirio, cuya primera parte espera publicar en 2015.

Por su parte, la historiadora Patricia Galeana señala que la repatriación del cadáver del político oaxaqueño debe ser un acto privado. “Está bien que lo traigan. Su familia tiene derecho a llevar sus restos a donde quiera. Sus descendientes pueden cumplir sus últimos deseos; pero eso no tiene nada que ver con que un gobierno laico, que quiere vivir en una democracia, le deba rendir un homenaje a un dictador. Sería un motivo de discordia y no hay necesidad”.

La directora del Instituto Nacional de Estudios Históricos de las Revoluciones de México (INEHRM) dice que no se trata de que los mexicanos sigan creyendo que Díaz es un villano o no, “sino que hay que leer lo que él mismo dijo de su propia gestión”.

En la entrevista que el expresidente le dio en 1908 al redactor del Pearson’s Magazine, James Creelman, añade Galeana, acepta que “Fuimos muy duros, algunas veces hasta llegar a la crueldad; pero todo esto fue entonces necesario para la vida y progreso de la Nación; si hubo crueldades, los resultados las han justificado. Fue mejor derramar un poco de sangre para salvar mucha. La sangre derramada era mala sangre; la que se salvó, buena”; o frases como “Hay veces en que el humo del cañón no es tan malo”.

Para la investigadora, el porfiriato “fue lo más contrario a una democracia, fue una dictadura. Díaz reconoció que él decidió sobre la vida y la muerte de los mexicanos. No se trata de si ahora tenemos una imagen más equilibrada de él. No es un problema de si los mexicanos estamos listos o no. Repatriar sus restos debe ser un acto privado. Es inadmisible para un gobierno democrático querer hacerlo en un acto público de reconocimiento”, concluye.

Sin embargo, María Eugenia Díaz Gastine, bisnieta del general Díaz, explica que es cierto que su familia puede traerlo por su iniciativa, pero no debe ser. “Lo hubiéramos traído hace 50 años o desde que murió; traerlo a Oaxaca, donde ya tienen pensado ponerlo en la Rotonda de los Hombres Ilustres. Pero en un acto familiar privado no, porque no se trata de cualquier mexicano, estamos trayendo al expresidente de México y a un general heroico. Tomar el riesgo de traerlo para que hagan manifestaciones es algo que no se merece”, asegura.

Díaz Gastine detalla que hace un año crearon la asociación civil Descendientes del general Porfirio Díaz Mori, integrada por sus bisnietos y tataranietos directos, pues de los nietos ya no vive ninguno, “mi papá Manuel Díaz Raigosa, hijo de Porfirio Díaz Ortega, fue el último en morir”. A la fecha, tienen registrados a 52 descendientes.

Dice que la formaron para apoyar el documento Criterios comunes de los descendientes directos del ex presidente de México Porfirio Díaz, redactado en 1951 ante las innumerables iniciativas de repatriación de sus restos y que sigue vigente.

Y seguimos pensando lo mismo que se señaló en uno de los puntos del documento. “Nada veríamos con tanto agrado los familiares del general Díaz como que se cumpliera su última voluntad, en el sentido de que su cuerpo repose para siempre en su tierra que tanto amó. Nos preocupa, sin embargo, el momento que vive el país.”

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