La versión corroída de una familia feliz

La puesta en escena de A Small Family Business, cuyo autor es el británico Alan Ayckbourn, podrá verse el próximo lunes en el Lunario del Auditorio Nacional

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05/07/2014 03:06 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de julio.- León Tolstoi apuntó que todas las familias felices eran más o menos parecidas y que las infelices tienen un motivo especial para sentirse desgraciadas. A Small Family Business podría contradecir al autor ruso. La obra del dramaturgo británico Alan Ayckbourn trata acerca de una familia feliz, pero desmoronada por dentro, corroída por la corrupción.

Es como ver un microcosmos de la sociedad en general”, considera el director de escena Adam Penford. La obra, escrita especialmente para el National Theatre de Londres y estrenada en 1997, cuenta la historia de Jack McCracken, un hombre moralmente correcto que se retira de su trabajo para hacerse cargo del negocio familiar que hasta ese momento había manejado su suegro.

Él está felizmente casado, tiene dos hijas, tiene nietos, es una familia común y corriente como la que encontraríamos en cualquier suburbio del Reino Unido o de cualquier otro país; no son ricos, pero tampoco son pobres, viven una vida bastante feliz, pero hay un componente moral muy fuerte: él tiene una creencia moral sobre qué es bueno y qué es malo y empieza a aprender cosas de la familia que no conocía, que lo perturban y que trata de componer”, cuenta Penford.

La versión carcomida de su propia familia se convertirá en el detonante del drama. “MacCracken trata de componer las cosas y por eso se va atorando en un enredo que le plantea cómo salir del dilema en el que lo ha puesto su familia; conforme avanza más y más se da cuenta de que no se imaginaba lo que podía encontrarse en el interior de su familia y las decisiones que debe tomar”.

La historia de llegará por primera vez a México a través de la pantalla como parte del National Theatre Live, un proyecto que extiende por el mundo las producciones del famoso teatro londinense, proyectándolas de manera digital y con subtitulajes. En la metrópoli mexicana, la puesta se podrá ver el próximo lunes en el Lunario del Auditorio Nacional.

¿Qué retos implica para el público ver una obra de teatro proyectada en una pantalla?, se le pregunta al director: “Cuando iniciamos el proyecto de National Theatre Live teníamos esa preocupación. Yo la vi en Estados Unidos en pantalla y lo que me encantó es que pude ver que primordialmente es un drama sobre una familia; el teatro donde se exhibía era muy grande y en pantalla podía apreciar los detalles y toda la intimidad de la actuación, es algo que puede ser conmovedor porque aprecias toda la puesta en escena”.

¿Y para el actor? “Se supone que ellos no deberían cambiar nada, ellos deben hacer su actuación como lo hacen en vivo, muchas veces ni siquiera saben dónde está la cámara, eso pasa con algunas representaciones en televisión, tenemos que pedirles que se olviden que hay una cámara, aquí se trata de darle al público una experiencia lo más cercana posible al teatro real, como si estuvieran sentados en la primera fila del teatro”.

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