Christophe von Hohenberg: trabajo de 40 años, enfocado en un libro

El fotógrafo de glamour se encuentra en México para la promoción de Another Planet. New York Portraits 1976-1996, bajo el sello Trilce Ediciones

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02/07/2014 04:09 Sonia Ávila
Christophe von Hohenberg ha publicado su trabajo en revistas como Vogue, Vanity Fair, Marie Claire y Rolling Stone.

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de julio.- “Me gusta ver la belleza de la humanidad”, afirma Christophe von Hohenberg, fotógrafo neoyorquino reconocido a escala internacional por sus retratos a iconos de la cultura estadunidense como el artista Andy Warhol o los poetas Gregory Corso y Allen Ginsberg.

“Hay mucha fealdad en el mundo, y tanta gente ha documentado esto, que yo no querría colgar en la pared de mi casa esa fealdad; entonces me dediqué a captar la belleza de las personas”, expone en entrevista.

Precisamente durante las más de cuatro décadas que ha trabajado con cámara en mano, su búsqueda ha sido por la esencia de las personas, sin distinciones entre las de a pie que mira en la calle y los modelos de las revistas como Vogue, Vanity Fair, Marie Claire y Rolling Stone en las que ha publicado.

El fotógrafo de glamour se encuentra en la Ciudad de México para la promoción de su libro Another Planet. New York Portraits 1976-1996, bajo el sello Trilce Ediciones, en el que hace una recopilación de su obra para romper con los clichés alrededor de su trabajo.

“La gente siempre presenta lo mismo de mi trabajo, las mismas preguntas, las mismas imágenes, y sí es eso, pero hay mucho más. Por eso hice este libro, es un libro personal, hay muchos libros que son piezas de arte y todo es perfecto, pero no establece un diálogo; entonces este libro es personal, la gente lo puede tener cerca”, señala.

Al hacer un corte de caja de su trabajo, dice confiado sentirse en el momento cumbre de su profesión; no sólo por la fama que sus retratos han adquirido en revistas de moda internacionales, sino porque ha cumplido un ciclo creativo en el que ahora produce lo que en realidad expresa sus propias emociones.

Sin que ello signifique arrepentirse de su trabajo publicitario, Von Hohenberg recuerda que cuando hace alguna instantánea para un cliente en particular, su compromiso es para con él, pero cuando el retrato responde a su interés por registrar la esencia de un personaje o una escena trivial, satisface sus propias emociones.

“Creo que he tomado algunas buenas fotos, unas pocas, y creo que finalmente tengo una dirección en mi trabajo del que me siento feliz, el sentimiento de que me encontré a mí mismo; es un proceso de crecimiento con el que crear e ir más allá de mí mismo”, confiesa quien estudió artes en la Universidad Schiller de París.

Si algo unifica las imágenes reunidas en el libro es la naturalidad de los protagonistas. Eso se debe, dice el artista, a que siempre ha abogado por la espontaneidad de sus modelos, y rechazado la sobreproducción; encontrar el momento perfecto de una pose pura y no forzarla.

Y es, tal vez, en la sencillez de sus retratos donde radica su valor estético que desde la década de los 70 lo posicionaron como el fotógrafo “consentido” del mundo artístico, el de moda y cultura de Nueva York. Para él sólo fue la suerte de estar en el lugar preciso: “En la vida eres una persona que gravitas, no más; entonces a mí me tocó gravitar en la escena de Nueva York”.

Von Hohenberg recuerda que casi por accidente se involucró en este entorno con artistas como John Coplans, Larry Rivers, Peter Nadin y James Nares; los coleccionistas de arte Daniel Wolf, Leo Castelli, Charles Byron y Holly Salomon, y los diseñadores Carolina Herrera y Michael Kors.

Si bien desde la juventud andaba por la calle con una cámara y hacía fotografías de todo lo que lo emocionaba, desconocía cómo profesionalizar su fascinación por la imagen. Fue durante sus estudios de arte en Madrid cuando descubrió que la fotografía es un modo de expresión artística, y sin dejar sus estudios, sirvió de asistente de otros artistas.

“En Madrid fue donde empecé a tomar fotografías, donde me inspiré; era joven, hippie, estaba en contra de (Francisco) Franco, y todo el problema de ahí, y empecé a documentar la escena de la gente que en la calle no podría reunirse en grupos de más de diez personas. Luego esas imágenes las presenté en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, y así empecé hacer fotografía como artista”, revive.

La publicación contiene los retratos que hizo principalmente entre los 70 y 80 en EU, que al final sirven como un homenaje a la ciudad cosmopolita.

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