La poesía hurga en el misterio de la vida

El escritor español Antonio Colinas acaba de publicar Canciones para una música silente, un libro que alberga toda su poética a contracorriente

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30/06/2014 05:03 Juan Carlos Talavera
Colinas dice que la vida del poeta es una búsqueda sin rumbo.

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de junio.- Para Antonio Colinas (1946), la vida del poeta y, por extensión, la del ser humano es una continua búsqueda sin rumbo. Pero si algún día faltase la poesía, el ser humano sería otra cosa. “Es como aquel poema de Rubén Darío donde no se sabe de dónde venimos ni a dónde vamos, pero a la vez llevamos en nosotros la semilla de algo que nos dice que somos algo más que ceniza”.

Así lo dice a Excélsior el poeta español que recién publica Canciones para una música silente, poemario que ha comenzado a circular en México, luego de que el Fondo de Cultura Económica (FCE) compilara su obra poética completa, en 2011, para reafirmar su posición frente al poema, abundar entorno a la realidad fotográfica, el misterio de la existencia y asegura que la poesía es, ante todo, una vía hacia el conocimiento.

¿Dónde surge la música silente?

Suelo reconocer el silencio cuando explico el título de Canciones para una música silente. La “música silente” es la que no escuchamos pero sí sentimos en nuestro interior, es como la “música callada” de Fray Luis de León.

“Además, yo valoro mucho el sentido órfico de la poesía, porque se fundamenta en el ritmo, que es la condición primordial del poema. Sin ritmo no hay poema, pues tenemos la sensación de que se nos entrega prosa cuidadosamente cortada en trozos, y que el poeta nos está engañando. De ahí que el poeta escriba partiendo de esa música interior, que no escucha pero que sí siente y que proyecta en sus versos.”

¿Cómo sobrevive el poeta a la realidad?

Hemos ido hacia una Europa meramente economicista, burocrática, hacia un vaivén de mercados e intereses. Las instituciones europeas han dejado atrás la cultura y el humanismo, que son los valores primordiales de nuestro continente, los que nos forjaron.

“Europa sin su patrimonio cultural y sin sus libros no sería lo que fundamentalmente es. Y algo parecido podríamos decir del resto del mundo: vamos hacia una atomización de los valores y hacia una ligereza cultural. Y así avanza en el planeta la ‘filosofía del todo vale’, que nada tiene que ver con la libertad.”

¿Por qué el poema no puede ser una fotografía de la realidad?

No es que haya que huir del sentido popular de la realidad. Pero la naturaleza no debe remitir exclusivamente a lo costumbrista o a lo rural, sino que es un medio traspasado de significaciones universales y es una fuente información preciosa para el poeta.

“Bajo este punto de vista es necesario el diálogo con otras culturas y, con ello, traspasar de universalidad el poema. La poesía siempre ha trabajado, primordialmente con temas eternos, como el amor, la naturaleza, el tiempo, lo sagrado y a la vez se debe recoger en el poema no exclusivamente un sentido ‘fotográfico’ de la realidad, sino que en él la palabra debe ser obligadamente palabra nueva, debe fulgir con intensidad.”

¿Piensa aún que la poesía profundiza en el misterio de la existencia?

A partir de mi libro Noche más allá de la noche hay una evolución en mi poesía hacia lo mistérico. Es necesario matizar el término para evitar el tópico. “El alma del poeta/se orienta hacia el misterio”, escribió Antonio Machado, y Saint-John Perse nos recordó que la poesía no es sino profundizar en el misterio de la existencia. Así que el misterio no es para el poeta lo fantasioso, sino lo que el ser humano desconoce, que aún es mucho. En este sentido, la poesía es, ante todo, una vía de conocimiento.

¿El poeta pasa del sentir al pensar y de la emoción a la reflexión?

Quizá la verdad, como el poema, esté compuesta por un sentir y por un pensar esenciales. Cuando uno comienza a escribir se expresa sentimentalmente, pero a medida que pasa el tiempo, el poeta piensa en sus poemas. De ahí ese raro y hermoso equilibrio que permite decir que allá donde no llega el pensar ni el filosofar, aparece la poesía, el lenguaje de forma y de contenido nuevos.

¿Por qué predomina la luz en su poesía?

La luz es uno de los símbolos primordiales. Luz física, fogosa, la que nos envuelve, pero también la del conocimiento, que ha recogido la filosofía perenne, una tradición iniciada. Sin embargo, casi todo en la tradición poética, desde los primeros poemas mesopotámicos o chinos, es iniciación. También el viaje tiene un doble sentido en la vida: viajamos para hacer turismo, pero el verdadero viaje es el “viaje interior”, el que conduce al propio conocimiento.

¿También está presente la mujer?

En mi poesía la presencia de la mujer adquiere un sentido polifónico y es un poderoso símbolo que responde no a uno sino a varios significados, por ejemplo, remite a lo fértil, a lo telúrico, a lo germinal, incluso es una vía de conocimiento, como se aprecia en la Vita Nuova de Dante.

“La plenitud de ser es un concepto que se debe entender correctamente. Como la armonía, es algo que llega después de las pruebas. Hoy pienso que mi poesía no ha sido sino un viaje en busca de esa plenitud de ser, un ser y un estar en el mundo que no siempre conseguimos, una luz que a veces sólo atisbamos, lo que yo he llamado en mis textos de poética, ‘la otra realidad’ o ‘la realidad trascendida’”.

Antonio Colinas es poeta, novelista y ensayista. Nació en La Bañeza, León, España. Es autor de Sepulcro en Tarquinia, En lo oscuro, La niña salvaje, Jardín de Orfeo, Seis poemas y Catorce retratos de mujer, El crujido de la cruz y Huellas, entre otros.

Obtuvo los premios Nacional de Literatura (1982), Castilla y León de las Letras (1998), y el de la Crítica de Castilla y León (2012).

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