Revisan influencia actual de El Greco en el Museo del Prado, en España

La exposición reúne 26 obras maestras del artista cretense y muestra cómo marcó a creadores modernos como Picasso, Cézanne, Modigliani o Pollock

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24/06/2014 04:31 EFE
La exposición conmemora su IV centenario luctuoso.

MADRID, 24 de junio.- Desde Manet hasta Bacon, pasando por Picasso, Cézanne, Modigliani o Pollock, Doménikos Theotokópoulos, El Greco, ha sido el pintor que más ha influido y durante más tiempo en los artistas de las vanguardias y de su mano sus principales representantes entran en el Museo del Prado.

El Greco y la pintura moderna, organizada con la colaboración de la Fundación BBVA y Acción Cultural Española, es una de las exposiciones más destacadas de las organizadas para conmemorar el IV Centenario del fallecimiento de El Greco y fue inaugurada ayer por la Reina Letizia.

Un total de 106 obras, 26 de ellas de El Greco, procedentes de 70 prestadores públicos y privados de 15 países, permiten articular un discurso con tres lecturas complementarias, según el director del Prado, Miguel Zugaza.

Por una parte, se trata de una antología esencial formada por obras maestras del artista cretense; por otra, se propone una muestra visual de sus influencias en artistas modernos y, finalmente, tiene un carácter historiográfico de los estudios sobre El Greco que empezaron a publicarse en el siglo XIX, al exhibirse también 13 libros e impresos.

El proyecto, dedicado al fallecido conservador del Prado José Álvarez Lopera, muestra que El Greco fue un triunfo universal, “ya que seguramente no hay otro maestro antiguo como él que haya ejercido una influencia tan clara y duradera en la pintura moderna”, señaló Zugaza.

El recorrido finaliza con la La resurrección de Cristo, pintada al final de su carrera, “y representa la resurrección del propio artista ante la mirada moderna”, mostrando que “el arte corre más que la historia del arte”, señaló el director, para quien esta exposición ilustra la vocación moderna del Prado.

Javier Barón, comisario y recientemente nombrado jefe de área de Conservación de Pintura del Siglo XIX, ha sido ambicioso al plantear una exposición que parte del momento, a finales del siglo XIX, en el que El Greco había desplazado a Velázquez como referente.

“Hemos querido celebrar lo más valioso que resulta de un artista y que es su influencia en otros creadores”, comentó Barón, que ha dividido el recorrido en ocho ámbitos: desde los principales movimientos de finales del XIX a principios del XX, con especial atención en Cèzanne, Picasso, el artista en el que más claramente influyó el cretense, y Pollock.

La Trinidad, fundamental para los artistas modernos, preside la primera sala en la que se puede contemplar su inspiración en Mariano Fortuny; mientras que La Anunciación tiene una relación explícita con la obra de Manet Cristo muerto con ángeles.

En este espacio destaca la vinculación de Cézanne y El Greco y muestra cómo ambos influyeron decisivamente en el cubismo y el expresionismo. Dama del armiño, cuestionada actualmente como obra de El Greco, fue modelo para la versión que hizo Cézanne y que durante años estuvo en paradero desconocido y por primera vez se puede contemplar en España.

Los Bañistas del artista francés tienen una referencia clara en las dos esculturas de El Greco que se muestran en este espacio.

Como uno de los espacios más apasionantes de la exposición se presenta el dedicado a las sucesivas aproximaciones de Picasso a la figura de El Greco.

Sus dibujos de finales del XIX y comienzos del XX revelan un interés que se hizo más intenso en obras de su periodo azul, como Evocación. El entierro de Casagemas, con huellas de El entierro del señor de Orgaz o La comida frugal que evoca las manos de San Pedro y San Pablo. Obras de Derain, Modigliani y de los cubistas checos Emil Filla y Procházka completan este ámbito.

Zuloaga y Sorolla cuentan con un espacio diferenciado con obras como Mis amigos, con evidencias de La visión de San Juan, de Zuloaga. Aquí también se puede contemplar el retrato de Ramón Pichot de Rusiñol, caracterizado como El caballero de la mano en el pecho, el retrato de El Greco que más influyó en los pintores modernos.

Tras obras centradas en el orfismo, con Delaunay y Rivera, el espacio central, situado bajo el lucernario y articulado con algunas de las obras maestras del cretense, permite hacer “un recorrido circular por 30 cuadros relacionados entre sí y percibir las influencias”, según el comisario.

El bautismo de Cristo, uno de los retablos que más influyeron en los expresionistas alemanes, El expolio, Laocoonte, La visión de San Juan, que Picasso pudo contemplar antes de pintar Las señoritas de Avignon y La resurrección de Cristo, son obras que sirven para ilustrar unas huellas que atravesaron fronteras y que se hicieron patentes en creadores como Chagall, Kokoschka, Pollock, Giacometti o Bacon.

Para finalizar, dos pinturas de Picasso evidencian cómo en Retrato de un pintor, según El Greco y Retrato de Jaume Sabartés, Picasso encuentra de nuevo en El Greco “un cauce expresivo de pintura que refleja la tensión creativa del gran maestro del siglo XX”.

La reina Letizia acudió ayer a su primer acto en solitario, sólo cuatro días después de la proclamación de su esposo Felipe VI como rey de España.

El Greco y la pintura moderna se abre al público hoy y permanecerá en exhibición en el Museo del Prado hasta el 5 de octubre.

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