Más análisis al 'Caballito'

La escultura, dañada en septiembre pasado, será objeto de estudios adicionales

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21/06/2014 02:21 Luis Carlos Sánchez
La escultura será sometida a una espectroscopía molecular. Foto: Karina Tejada
La escultura será sometida a una espectroscopía molecular. Foto: Karina Tejada

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de junio.- El grupo de expertos que lleva a cabo el proyecto de investigación científica para la conservación y restauración de la escultura ecuestre de Carlos IV, dañada en septiembre del año pasado, ha determinado realizar estudios adicionales —que ya han sido autorizados por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH)— para complementar y contrastar los datos que han obtenido hasta hoy.

De acuerdo con el Fideicomiso del Centro Histórico de la Ciudad de México los nuevos estudios que se llevarán a cabo en las próximas dos semanas consistirán en: espectroscopías moleculares, una técnica que mide la respuesta de los materiales a la radiación infrarroja a nivel molecular y que identifica los compuestos orgánicos e inorgánicos a través de las vibraciones de sus enlaces químicos.

También se aplicarán estudios de espectroscopía infrarroja con Transformada de Fourier (FTIR), que consiste en utilizar un equipo por reflexión de luz que permitirá hacer el estudio directamente en la superficie de la escultura. Los especialistas también aplicarán espectroscopía Raman, que permite el reconocimiento de enlaces específicos de cada compuesto y complementa los estudios de FTIR.

La espectrometría por Fluorescencia de Rayos X (FRX) también será utilizada para conocer la composición química elemental del material y tener la composición semicuantitativa de las concentraciones en superficie; asimismo se agregarán estudios de inspección por radiografía industrial para obtener una serie de imágenes adicionales en sitios de particular interés, para comprender de mejor manera la estructura interna de la escultura y los sistemas de apoyo.

De acuerdo con la dependencia local, los distintos equipos de expertos participantes en el proceso llevan a cabo análisis de gabinete para procesar los datos obtenidos en varios de los estudios en sitio. La investigación historiográfica continúa  complementándose hasta ahora con la consulta de distintos acervos.

Los estudios que hasta hoy se han concluido incluyen el de colorimetría, termografía infrarroja, toma de fotografías de fluorescencia con luz ultravioleta y luz infrarroja, así como inspección por radiografía industrial.

En septiembre de 2013, la empresa de Arturo Javier Marina Othón dañó “irreversiblemente” la escultura de El Caballito
—creada por Manuel Tolsá hace más de dos siglos— provocando la pérdida de la pátina original, la desaleación y pérdida de elementos (estaño y zinc), corrosión del bronce y abrasión de la superficie por el uso de cardas (escobillas) metálicas.

Según un dictamen del INAH los daños alcanzaron el 50 por ciento de la superficie de la efigie luego de que la empresa, autorizada por el Gobierno del Distrito Federal, utilizó una solución de agua y ácido nítrico para limpiar la superficie.

El mismo estudio determinó que el pedestal que sostiene la obra tuvo daños por disolución de materiales constitutivos por escurrimiento y absorción del ácido nítrico y óxidos, manchas en la piedra y tableros de mármol e incremento de daños preexistentes en la piedra, lo que alteró sus propiedades físicas. Las afectaciones incluso fueron cuantificadas en un millón 415 mil 723 pesos.

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