Legado de José Pablo Moncayo sigue vigente a 56 años de su muerte

Su obra sinfónica más célebre,el “Huapango”, fue estrenada el 15 de agosto de 1941 por la Orquesta Sinfónica de México

COMPARTIR 
16/06/2014 12:53 Notimex / Foto: Especial
Juan Pablo Moncayo murió el enfermedad en el pericardio el 16 de junio de 1958 en su casa de la Ciudad de México.
Juan Pablo Moncayo murió el enfermedad en el pericardio el 16 de junio de 1958 en su casa de la Ciudad de México.

CIUDAD DE MÉXICO, 16 de junio.- El legado del pianista, percusionista, compositor y director de orquesta José Pablo Moncayo a 56 años de su muerte sigue vigente a través de diversas obras, en las que logró reflejar y describir los paisajes mexicanos.

Ejemplo de ello es su emblemático “Huapango”, que es interpretado de manera regular por diversas agrupaciones; tal es el caso de la Banda Sinfónica de la Provincia, que bajo la dirección de José Luis Cladera, el 22 de junio buscará sorprender al público con su interpretación en el Club Sociedad Belgrano, de Córdoba, Argentina.

Por su parte, la Banda Sinfónica del Estado de Zacatecas, en días pasados, se apoderó de la Sala Nezahualcóyotl del Centro Cultural Universitario (CCU), de esta ciudad, donde retumbó el “Huapango”, de José Pablo Moncayo.

Mientras que la Orquesta Sinfónica de Aguascalientes, interpretó la misma pieza en el Teatro de Aguascalientes, bajo la dirección de Román Revueltas Retes.

José Pablo Moncayo García nació el 29 de junio de 1912 en Guadalajara, Jalisco. Sus padres fueron Francisco Moncayo Casillas, carpintero de profesión, y Juana García López.

El primer acercamiento con la música que tuvo, ocurrió cuando su padre recibió un clavecín como pago.

A la edad de seis años se mudó con su familia a la capital del país, donde comenzó sus estudios de piano.

Posteriormente, contrajo matrimonio con Clara Elena Rodríguez del Campo, con la que tuvo dos hijas: Claudia y Clara Elena.

En 1929 se inscribió en el Conservatorio Nacional de Música, sitio donde estudió Armonía y Composición bajo la tutela de los maestros Candelario Huízar (1883-1970) y Carlos Chávez (1889-1978).

Fue en esta época que Moncayo conoció a Daniel Ayala (1906-1975), Blas Galindo (1910-1993) y Salvador Contreras (1910-1982), con quienes formó el Grupo de los Cuatro para crear música de cámara.

Entre sus primeros trabajos en el mundo musical destaca su colaboración como pianista en diversas estaciones de radio, clubes y centros nocturnos, donde tocó jazz.

En esos años, conservó dicho empleo para poder contribuir a la economía familiar y pagar sus estudios, hasta que en 1932 ingresó como percusionista y pianista a la Orquesta Sinfónica Nacional, dirigida por Carlos Chávez.

Tiempo después, 13 años, fue nombrado subdirector de la agrupación y luego director artístico, puesto que ocupó hasta 1952.

En 1941 asistió invitado por Aaron Copland y Sergei Kussewitzki al Festival de Berkshire, Massachusetts, en Estados Unidos, organizado por los músicos mencionados y la Orquesta Sinfónica de Boston, con la finalidad de estimular a los compositores y ejecutantes jóvenes de todo el continente.

Durante ese viaje, Moncayo escribió una obra para pequeña orquesta: “Llano Grande”.

Un año después obtuvo una beca para estudiar composición en el Instituto Berkshire de Estados Unidos, y a su regreso a México dirigió la Orquesta Sinfónica del Conservatorio, hoy llamada Orquesta Sinfónica Nacional, e impartió clases en el Conservatorio.

También formó parte del personal docente de la Escuela Superior Nocturna de Música, así como de Escuelas de Iniciación Artística.

“Sinfonía”, compuesta por el maestro Moncayo en 1942, fue estrenada por la Orquesta Sinfónica de México y dirigida por el maestro Chávez. Esta obra firmada con el seudónimo “Mundo” fue premiada en el Concurso que organizó dicha agrupación, a fin de estimular la producción sinfónica nacional.

Su obra sinfónica más célebre es el “Huapango”, inspirada en sones y ritmos veracruzanos, la cual fue estrenada el 15 de agosto de 1941 por la Orquesta Sinfónica de México, destaca el Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta).

Asimismo, destacan: su ópera “La mulata de Córdoba” y el poema sinfónico “Tierra de temporal”, “Amatzinac” y “Trío para Flauta”, obras que se enmarcan dentro del movimiento nacionalista y su único ballet “Tierra”.

Pablo Moncayo desarrolló una enfermedad en el pericardio cuyo origen hoy se desconoce; dicho mal lo condujo a la muerte el 16 de junio de 1958 en su casa de la Ciudad de México, a unos días de cumplir 46 años. Sus restos yacen en el Panteón Español, de esta ciudad.

En sus últimos días, el maestro escribió los primeros bosquejos de un concierto para piano y orquesta dedicado a su esposa Clara Elena.

 

asj

Relacionadas

Comentarios