Arrancan en Bellas Artes homenajes a Efraín Huerta por su centenario

Una efigie de un gigantesco cocodrilo con la cabeza del autor se exhibió en la Sala Manuel M. Ponce donde autores lo recordaron

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15/06/2014 20:29 Notimex / Foto: Cuartoscuro

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de junio.- La poesía de Efraín Huerta (1914-1982), con ese manejo de lenguaje y esas acumulaciones de imágenes, así como con esa percepción y creación de realidades cercanas, fue un hito y ha marcado la literatura en español, aseguró hoy aquí la escritora y ensayista Mónica Mansour.

En un homenaje, que celebró al poeta en el centenario de su natalicio y que se realizó en el Palacio de Bellas Artes, el crítico de cine y periodista Rafael Aviña y los escritores Francisco Hernández y Jorge F. Hernández evocaron la vida y obra del considerado uno de los vates más importantes del siglo XX en América Latina.

Acompañada en el templete de una gigantesca escultura de cocodrilo con la cabeza del poeta homenajeado, Mansour habló de la amistad que tuvo con el autor de “Los hombres del alba”.

Asimismo, comentó que la poesía de Huerta sigue transformando a sus lectores e influenciado la escritura de poetas más jóvenes, “tal como sucedía cuando él estaba ahí”.

Consideró que a 32 años de su muerte, Efraín Huerta sigue siendo el ejemplo del creador y del hombre íntegro y coherente consigo mismo, que crearía un mundo mucho mejor.

La ensayista recordó que la amistad con Huerta duró pocos años, pero aclaró que fueron tan intensos como enriquecedores.

Desafortunadamente, dijo, no haber logrado participar en los talleres y tertulias que llevó a cabo durante mucho tiempo con jóvenes poetas y aprendices, así como con amigos, pintores, escritores, músicos, etcétera.

Rememoró haberlo conocido gracias a la publicación de uno de sus trabajos “en una de sus columnas periodísticas, a través de una amiga en común, la poeta cubana Nancy Morejón.

Conseguí su teléfono y le hable tímidamente (...) a partir de entonces la amistad fluyó y prosperó; fue una amistad con risas, especulaciones y desesperanzas políticas, enseñanzas de vida y muerte, de amor y enfermedades y comentarios sobre abundantes lectura, además de chismes”, mencionó la escritora.

De acuerdo con Mansour, Huerta era un hombre sabio y culto, lleno de amor y humor, y prodigaba ampliamente sus conocimientos y sentimientos de la misma manera en que se interesaba en las ocupaciones y preocupaciones de los otros.

Refirió que él, “compartió conmigo su manera de revelar y de rebelarse” y agregó que “las múltiples vertientes que abarcó su poesía, tonos, amores y odios, la mirada tan fina y atinada, nos acompañaba e iluminaba en nuestras pasiones y confusiones cotidianas”.

Jorge F. Hernández recordó con cariño al autor, cuyos versos se caracterizaban por ir en contra de lo establecido en términos estilísticos.

Mencionó que Huerta era un personaje que destilaba buen humor y consideró que para honrarlo en el centenario de su natalicio lo mejor sería “que este país sea mejor, que se proyecten en las paredes los poemas de Efraín y de todos los poetas que nos dieron patria, vida y sensibilidad.

Este país será otro cuando los niños aprendan que si se vale escribir lo que sienten y que no necesariamente tienes que respetar la ´mamoneria´ de los escritores que se creen eruditos, y que puedes jugar con las palabras que están en los letreros y las que nos enseñaron las abuelas”, apunto el autor mexicano.

Enseguida, Hernández dio lectura a un texto de Huerta, firmado en la primavera de 1947.

En su oportunidad, Rafael Aviña habló brevemente de sobre la calidad de Huerta como crítico de cine y su pasión cinéfila, la cual calificó de sorprendente y brutal.

Tenía un gusto por el cine, y gran respeto por la cultura popular; algo que la crítica de cine no tiene y por supuesto, la manera de abordar la crítica de cine en su momento como lo hizo Huerta, es diferente a como se hace hoy, pues en la actualidad estamos tan metidos con el cine de Hollywood y ahora se ve de un punto de vista diferente”, dijo.

Consideró que la crítica de cine que le tocó escribir a Efraín Huerta, coincide con los mejores años del cine nacional.

Por último, Francisco Hernández dio lectura a dos textos: el primero, una serie de misivas dirigidas a diferentes escritores, entre ellos al homenajeado; mientras que en el segundo partió del libro “De noche todos los gatos son pardos”.

Cabe mencionar que con esta actividad, se iniciaron a los festejos del centenario del nacimiento de Efraín Huerta, y que se prolongará los días 18 y 22 de junio en el mismo recinto.

 

asj

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