Literatura juvenil, del mundo mágico al real

Las historias de ficción escritas para jóvenes han transitado en los últimos 15 años por diversos universos, de los magos a los vampiros, pero ahora aterrizan en la realidad, en problemas cotidianos

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15/06/2014 05:09 Virginia Bautista
Fotoarte: Abraham Cruz
Fotoarte: Abraham Cruz

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de junio.- Actualmente los jóvenes lectores de ficción ya no sólo se interesan por historias de fantasía, héroes mitológicos o vampiros sexys, sino por novelas cuyos protagonistas sean mujeres valientes, chicos que enfrentar al cáncer con buen humor y hasta parejas de enamorados inmersos en el campo de la física cuántica.

La literatura juvenil ha transitado en los últimos 15 años por diversos universos, pero ahora aterriza en la realidad, en los problemas cotidianos. La sorpresa más reciente es la novela Bajo la misma estrella (The Fault in Our Stars), publicada en 2012 por el narrador estadunidense John Green (1977).

El volumen, que recrea un drama de amor entre dos jóvenes que padecen cáncer terminal y uno de ellos muere, llegó en 2012 al primer lugar de la lista de best-sellers de The New York Times y su autor acaba de ser considerado por la revista Time como una de las cien personas más influyentes del mundo.

El pasado 8 de junio se estrenó en más de tres mil salas cinematográficas de Estados Unidos la película homónima inspirada en la novela de Green y el primer fin de semana lideró las taquillas con 48.2 millones de dólares de ventas, lo que hizo que la cinta Maléfica bajara a la segunda posición y superó con facilidad la nueva cinta de acción protagonizada por Tom Cruise, Al filo del mañana.

Los jóvenes han devorado la novela de John Green. Están de moda las historias de amor con criaturas que dan más miedo que los zombies o los vampiros, que son los seres humanos. No sólo les llama la atención alguien con cáncer, lo que quieren son historias reales con personajes con los que se puedan identificar. El adulto ve a dos chicos con cáncer, los jóvenes están viendo una historia de amor con personas reales”, afirma Diego Mejía.

El editor de Literatura Infantil y Juvenil del grupo editorial Penguin Random House agrega que cuando salió la película, la novela ya había vendido sólo en México casi 80 mil ejemplares. “Los chicos ya estaban esperando la cinta y ésta se vio beneficiada por el libro”.

Explica, sin embargo, que el interés de los jóvenes en la magia y el fantasy sigue vigente, lo cual ha quedado demostrado en sagas como Los héroes del Olimpo (cinco novelas) y Las crónicas de Kane (tres libros), del también escritor estadunidense Richard Russell Riordan.

Es uno de los autores que más se venden en las ferias de libros. Sus historias son una especie de fantasy que combina mitología griega, romana y egipcia, lo cual ha resultado muy atractivo”, segura.

Mejía destaca en el ámbito de las historias románticas y de aventuras las propuestas de dos mexicanas: Adriana González Márquez y Anaí López, quienes han robado muchos corazones adolescentes.

La trilogía de Los dominios del Ónix Negro (La elevación, La conexión y La unión), de González Márquez, comenzó a publicarse en marzo de 2013 y, señala el editor, ha tenido buena acogida y explora el poder del alma, “algo que no se había experimentado mucho en la literatura juvenil actual”.

Detalla que es una mezcla de fantasy con romántica. “Una chica es la elegida para salvar una dimensión alterna, donde hay unicornios y dragones, y el poder del alma es el que la hace salir adelante, no las armas. Aborda temas como el autoconocimiento, su crecimiento como adolescente y el amor”.

Y Anaí López, con su trilogía Quiéreme cinco minutos, Quiéreme bien y Quiéreme si te atreves, en la que hurga “de buena manera” tanto en temas cotidianos y responsabilidades como en problemas como el fanatismo religioso, la bulimia, la anorexia y el alcoholismo, ha rebasado los 50 mil ejemplares en México.

Historias distópicas

Paola de Aguinaco, responsable de Literatura Infantil y Juvenil de editorial Océano, ha llamado la atención sobre una tendencia que está teniendo mucho éxito en Estados Unidos y, por consecuencia, en México: el género distópico. “Son historias que narran un futuro post-apocalíptico del mundo, cuyas protagonistas son chicas adolescentes, heroínas, fuertes, decididas, libres e inteligentes.

A partir de la publicación de Los juegos del hambre, En llamas y Sinsajo, de Suzanne Collins, este género ha acaparado el mercado juvenil. Estados Unidos está a la vanguardia y los lectores mexicanos se dejan llevar por las tendencias que marcan la televisión y la industria cinematográfica de ese país que tenemos tan cerca”, asegura.

En este rubro se encuentra la trilogía, editada por Océano, de Verónica Roth: Divergente, Insurgente y Leal. La película homónima inspirada en la primera novela, que se estrenó el pasado 24 de marzo, recaudó 56 millones de dólares en su primer fin de semana en las salas de cine norteamericanas.

Este sello editorial ha apostado a partir de entonces por otra tendencia a través de las dos novelas de la española Sonia Fernández-Vidal: La puerta de los tres cerrojos y la recién lanzada en México Quantic Love, historia en la que se mezclan el amor y la ciencia.

Dos cosas que parecen como el aceite y el agua, que se piensa que no se pueden mezclar, por lo que quise usar esta fórmula tan extraña para comunicar un poco la ciencia, acercar a los jóvenes la parte más humana de la ciencia. A ver si consolidamos una cultura científica en nuestra sociedad al convencerlos de que la ciencia puede ser algo sexy”, comenta la autora vía telefónica desde España.

La escritora está convencida de que este cambio de conceptos se puede dar. “Hace unos cuantos años hablabas de vampiros y a todo mundo le venía la imagen de un monstruo horrendo. Sin embargo, la literatura, al presentarlos guapos, consiguió que todas las chicas quisieran ser mordidas por un vampiro. Si conseguimos lo mismo con la ciencia sería fantástico”.

La protagonista que presenta Fernández-Vidal no es una chica fuerte, sino una persona vulnerable, porque todavía es una estudiante de ciencia que siente temor al entrar a ese mundo. “Está atemorizada por su ignorancia ante la ciencia, pero esto es intencional, porque acompaña al lector y lo guía. Su rol es superar ese miedo”.

La escritora concibe al lector juvenil como una persona inteligente. “Ellos comprenden más la realidad de lo que pensamos, por eso es importante estimularlos a través de la lectura, abrirles universos sin ninguna censura, para que ellos se muevan libremente”.

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