CIUDAD DE MÉXICO, 12 de junio.- Hoy arranca el Mundial y Excélsior cierra con México, Brasil, Croacia y Camerún su serie de especiales acerca de las manifestaciones culturales más relevantes de cada una de las naciones participantes.

GRUPO A

Antonio Ortuño. México

Futbolero de corazón, aunque aclara que “nunca fui buen futbolista”, el escritor tapatío Antonio Ortuño (1976) define al llamado “Juego del hombre” como “un deporte y, a veces, también una forma voluntaria de la angustia”.

Para el novelista y cuentista, el futbol es una suerte de planeta propio. “Tiene tradiciones, leyendas, ofrece identidad. Puedes pasar años leyendo y hablando de futbol y mirándolo en la televisión con la cabeza completamente en blanco de otros asuntos. Ofrece una suerte de refugio del resto del mundo”.

Esta es la razón de que este deporte guste tanto y sea el más practicado en todo el orbe, afirma quien fue considerado como uno de los mejores escritores jóvenes en lengua española, por la revista británica Granta en 2010.

“Por eso, los aficionados más empecinados que conozco son personas tan jóvenes y tímidas que tienen que esconderse detrás de las glorias de Messi o tan ancianas y fallidas que lo mejor que les pasó en la vida fue Pelé. A mí me gusta el futbol, pero no me parece importante una vez que apago la televisión”, admite en entrevista.

Esta visión apasionada y a la vez crítica del balompié, de quien “le pegaba más o menos a la pelota, pero no era bueno sacudiéndome rivales, es decir, terminaba por patearlos y ser expulsado”, viene a cuento justo hoy que arranca en Brasil la Copa Mundial de Futbol 2014.

“El futbol en la cancha puede ser agradabilísimo de ver y de jugar, depende de las circunstancias. El futbol de despacho, en cambio, suele ser deplorable. Cada vez más es un deporte de corporativos ricos que concentran recursos y jugadores. El caos desatado por las ‘transferencias’ de futbolistas en las ligas es tremendo. Ya es difícil que un aficionado se identifique con un jugador, porque mañana puede alinear con el enemigo. Es cada vez un asunto más especulativo y eso le resta interés.”

Sin embargo, el autor de las novelas El buscador de cabezas, Recursos humanos, Ánima y La fila india confiesa que el deporte en sí mismo, fuera de la especulación de la que es objeto, está presente en su obra.

“Justo en la novela que escribo actualmente aparecen los recuerdos futbolísticos de un personaje usados para explorar su identidad. Y sí, tengo un relato (Masculinidad, del libro La Señora Rojo) que sucede el día de la inauguración de Corea-Japón 2002. Ahora mismo también trabajo en un cuento, que está a medias, sobre la final de Sudáfrica 2010. Me parece que, como todo asunto que trate de las emociones, el futbol es susceptible de ser retomado por la narrativa”.

El autor del libro de cuentos El jardín japonés destaca que este deporte ha inspirado a escritores de diversos países, no sólo a latinoamericanos. “La relación del futbol con la literatura tiene un largo historial en las letras europeas (a vuelapluma, pienso en Javier Marías o Nick Hornby, entre los autores actuales). Es decir, no sé qué tan peculiar sea el caso latinoamericano.

“Y el futbol, como cualquier otro asunto, literariamente es un pretexto. No leería a nadie sólo porque escriba de futbol. Tampoco espero que un escritor me haga, como aficionado, grandes revelaciones sobre el juego.”

Sobre el panorama social con que Brasil recibe la vigésima edición de la Copa Mundial de Futbol, Ortuño dice que entiende perfecto el motivo de las protestas.

“Se nos ha vendido la imagen de Brasil como una suerte de balneario inmenso, donde la gente es pobre pero feliz y no piensa más que en futbol. Pero es una nación grande y compleja, y me parece lógico que los excesivos gastos de preparación del campeonato levanten protestas, porque Brasil es un país con hambre, desigualdad y miseria, como México”, explica.

El narrador destaca que, evidentemente, su equipo favorito es México. “Por ninguna camiseta he sufrido tanto como por esa (y eso que le iba a las Chivas antes de que apareciera Vergara). Llevo nueve mundiales en este mundo, si contamos el que está por comenzar. México ha competido en seis de ellos y lo más lejos que llegó fueron los cuartos de final en el 86 (que se jugó aquí). Esperanzas tengo pocas. Esta vez no creo que avancemos demasiado. Estoy resignado, pero en el fondo no deja uno de esperar la lotería, el absurdo, el campanazo”.

De madre española, Antonio confiesa que también le va a España. “Crecí mirando las eliminaciones paralelas y rituales de verdes y rojos. La diferencia es que España creció, ganó dos Eurocopas y un Mundial y ahora se cuenta entre las potencias; aunque soy pesimista en este mundial, llevan demasiado tiempo arriba y los jugadores tienen demasiados partidos”.

Finalmente, descarta que el futbol vaya a distraer a los mexicanos mientras sus legisladores aprueban las reformas. “El año pasado, cuando se reformó la ley y se ‘abrió’ Pemex, no había Mundial y las protestas fueron moderadas. Tachar al torneo del ‘gran distractor’ que desactivará el tsunami social me parece un consuelo muy magro. El mundial no tiene la culpa de la apatía social mexicana”, concluye.

Isaac Hernández. México

Cuando Isaac tenía ocho años, practicaba el ballet en el patio de su casa, en Guadalajara, junto a sus nueve hermanos. Ahora es una de las máximas estrellas de la danza que ha dado México. Él se ha definido como un ser halado y feliz, luego de que hace cinco meses se convirtiera en primer bailarín del Het Nationale Ballet de Holanda.

Ahora vive en Ámsterdam y se declara como un joven romántico y melancólico, un amante del ballet y un adicto al chocolate blanco, la música clásica, la literatura, el golf y a un gramófono antiguo que adquirió para escuchar música en casa.

Sobre ese misterioso gramófono que el joven bailarín adquirió hace unos meses, se sabe que lo encontró atrás del Teatro de Ámsterdam, en un tianguis de reliquias y curiosidades, que ahora usa para escuchar sus viniles, de modo que está feliz de escuchar Summertime y Dream a Little Dream of Me de Ella Fitzgerald y Louis Armstrong sin necesidad de un iPhone.

También reconoce que también disfruta escuchar los grandes éxitos de Pavarotti, Rachmaninoff, las sinfonías de Mozart, de Beethoven y canciones de Michael Jackson.

Isaac nació el 30 de abril de 1990. Tiene 24 años y de niño empezó a estudiar ballet clásico, con su papá, Héctor Hernández. Con el tiempo fue becario en The Rock School for Dance Education, de Filadelfia, y en The American Ballet Theatre.

A los 13 años obtuvo el Premio Nacional de la Juventud, así como tres Grand Prix y hasta el momento es el único mexicano que a los 16 años obtuvo la medalla de oro en la USA International Ballet Competition.

De momento, Hernández lee la obra completa de Gabriel García Márquez y la biografía de Albert Einstein, escrita por Ronald Hockins. “Lo que más me llama la atención de Einstein es que siempre fue diferente, era un muchacho raro y atrevido que no fue influido por nada”.

Y de Gabo recuerda una anécdota: “Todo empezó porque hace poco encontré una fotografía que me tomé con él en la Feria del Libro de Guadalajara, cuando yo tenía 11 años; y ahora que supe de su muerte me sentí avergonzado de no haber leído sus libros, así que fui a comprar su colección y no detenerme más tiempo”.

El bailarín mexicano cuenta con reconocimientos nacionales e internacionales y, pese a su juventud, es conocido como un ejecutante brillante y un prodigo de la danza. Es también un joven con fuerte personalidad.

Tatiana Bilbao. México

En pleno siglo XXI, Tatiana Bilbao (Cd. de México, 1972) comunica sus ideas a lápiz y papel. Así lo hizo con las primeras imágenes de los proyectos como el Jardín Botánico de Culiacán, la Sala de Exposiciones en Jinhua Architecture Park en China, la Casa Universo de Gabriel Orozco en Puerto Escondido y la Casa A en China.

En cualquier de sus trabajos, la premisa de la arquitecta mexicana ha sido realizar una construcción inmersa en el entorno natural y social, sin alterar la localidad, lo que le ha valido reconocimientos como el Premio Global de Arquitectura Sostenible, que recibió en mayo pasado en París, y el Premio Kunstpreis Berlin a la carrera, otorgado por la Akademie der Künste en 2012.

Tras graduarse en 1998 de la Universidad Iberoamericana con un proyecto de tesis que plantea la recuperación de zonas peatonales en el Centro Histórico de la capital de la República, la proyectista capitalina trabajó como asesora en la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda del Gobierno del Distrito Federal, y dos años después fundó el Laboratorio de la Ciudad de México S.C., en colaboración con el arquitecto Fernando Romero.

En 2004, cuando abrió su propio despacho, Tatiana Bilbao S.C., inició con proyectos de trascendencia internacional, y llevó sus bocetos a Europa y Asia. El primer trabajo que la catapultó fue la Sala de Exposiciones en Jinhua, dentro de un conjunto de pabellones coordinado por el artista-arquitecto chino Ai Wei Wei.

En 2005 trabajó como profesora de Diseño en la carrera de Arquitectura y Urbanismo de su alma mater, la Universidad Iberoamericana; en 2007 fue reconocida con el premio Design Vanguard por la revista Architectural Record; en 2008 fue nombrada profesora invitada en la Universidad Andrés Bello, en Santiago de Chile.

En 2010 tres de sus proyectos fueron adquiridos por la Colección de Arquitectura del Centre Georges Pompidou, en París, Francia; en 2011 fue reconocida con el Premio al Mejor Joven Arquitecto del País por el Colegio de Arquitectos de la Ciudad de México y la Sociedad de Arquitectos Mexicanos.

Las edificaciones de Bilbao, cual sea su ubicación y entorno físico, responden a un solo interés: el espacio público. Desde sus estudios universitarios, su idea primigenia ha sido el mejor uso de la ciudad a fin de rescatar sitios emblemáticos.

Marçal Aquino. Brasil

“Escribo sobre la realidad, por eso necesito estar en las calles para oír, para ver”, afirma Aquino, considerado uno de los escritores actuales más interesantes e intensos de las letras en portugués.

Nacido en Amparo, Estado de São Paulo, en 1958, el también poeta y guionista es egresado de Periodismo de la Pontificia Universidad Católica de Campinas. En 1984 publicó su primer poemario, A depilação da noiva no dia do casamento, y en 1991 lanzó su primer libro de cuentos, As fomes de setembro.

El narrador acaba de publicar en español su novela Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios (Océano), en la que cuenta la historia de Lavinia, la misteriosa y seductora esposa de un pastor evangélico que anteriormente fue prostituta, alcohólica y  drogadicta.

En su obra, el autor de las novelas O invasor y Cabeça a premio reflexiona sobre temas como el amor y la obsesión, la naturaleza del deseo, la angustia del enamoramiento y los conflictos de una sociedad siempre a punto de resquebrajarse.

Para quien ofrece el retrato de una tierra sin ley, en la que aún mandan los que tienen menos escrúpulos, los más ruines y codiciosos, lo mejor de sus textos es que “tienen muchas preguntas y ninguna respuesta”.

Admite que cuando crea una historia no tiene un plan de trabajo determinado, “sino que comienzo a escribirla sin saber nada de ella y la voy descubriendo en la medida que la escribo. Esto es una cosa muy peligrosa, porque puedes caer en un callejón sin salida”.

Llevada al cine por Beto Brant y Renato Ciasca en 2011, Yo recibiría las peores noticias de tus lindos labios, en la que plantea al amor como “el sentimiento más subversivo que puebla al mundo”, marcó tanto a Aquino que no ha publicado nada desde hace casi una década.

Detalla que en estos diez años ha tratado de mantenerse lejos de esta novela, distanciarse, para poder escribir otra cosa. “La situación es muy fuerte. He abandonado dos novelas, porque en una perdí completamente el rumbo, no sabía a dónde ir. Y la otra era una novela negra que estaba andando por caminos que ya conocía”, explica.

“Apenas hace dos años comencé una historia completamente distinta, que transcurre en 1760, en Brasil, sin ningún rigor histórico, de humor”, dice.

El autor concluye que le interesan los conflictos, “porque sin ellos no habría nada, las personas serían totalmente felices”.

Vladimir Arsenijevic. Croacia

Arsenijevic (1965) es considerado uno de los escritores serbios más importantes de su generación, llamada de la posguerra. Durante poco más de un año vivió en México, donde permaneció con su esposa y sus dos hijos, luego de que el gobierno de Slobodan Milosevic prohibiera la salida de los hombres en edad militar.

Arsenijevic se coló por la frontera pagando a dos coyotes, quienes a su vez sobornaron a la policía militar y a la patrulla fronteriza. Pasó algunos días en Sarajevo, y luego se fue a Eslovenia, para visitar a su familia. De allí voló a Frankfurt y luego a la Ciudad de México.

A los 29 años obtuvo el premio NIN por su primera novela In the Hold, convirtiéndose en el ganador más joven. En esencia era una novela antibélica que tenía lugar en la batalla de Vukovar hacia 1991, donde abordó la violenta desintegración de Yugoslavia. Este libro llegó a vender 15 mil ejemplares en Yugoslavia y ha sido traducido a más de 17 idiomas.

Nunca se ha considerado un disidente centroeuropeo ni un marginado social, sino un activo opositor activamente al régimen de Milosevic. Él mismo apoyó las protestas estudiantiles de 1996 y fue vetado por la prensa controlada por el Estado.

En 1999 llegó a México, donde permaneció poco más de un año. Sin embargo, a su regreso a Belgrado publicó Meksiko-Ratni dnevnik, novela que gira en torno a los meses que vivió al cuidado de las misiones de la OTAN, su viaje a México  y la amistad que entabló con el poeta albanés Xhevdet Bajraj.

También publicó Predator, donde cruza la novela y un libro de historias ambientadas en diferentes partes del mundo; aborda el tema de las personas expatriadas y el shock que implica la integración en distintas sociedades.

En 2011, publicó One Minute–Around the World in 60 seconds, el cual se compone de 25 historias ambientadas en un solo minuto de tiempo en 25 lugares diferentes del planeta.

En una entrevista durante su visita a México en 1999, aseguraba en tono de ironía que los políticos son elegidos por una especie de selección natural negativa, donde todo el tiempo son las peores personas, de tal suerte que siempre gana el peor de los candidatos o postulantes a puestos políticos. “Entonces uno mira a las personas en la calle. Las caras son lindas, cálidas, rubias. Uno mira a los políticos y encuentra tipos cejijuntos, con las orejas peludas”.

Justin Tchatchoua. Camerún

Un crisol irresistible en el que confluyen el pop, el soul, la salsa, el reggae e incluso el flamenco y se entrelazan con la sensualidad del makossa, el cham massi y el ben sikin (cúrvate) de su tierra natal. Así es el sonido del músico camerunense Justin Tchatchoua.

Con 53 años de edad, este artista es considerado uno de los músicos africanos más innovadores, talento que él adjudica a haber nacido en la parte occidental del continente negro, zona que cuenta con más de 150 dialectos y posee una gran variedad de ritmos y paisajes, de los que se nutrió desde niño.

Proviene de una familia de músicos: su padre era un virtuoso de la balafón e inculcó a su hijo el amor por la música, enseñándole secretos de ritmos africanos y una amplia gama de cadencias musicales.

Desde 1983 vive en España, donde ha formado grupos propios, como Afrobrass, y ha sido liderband de Rita Marley, en sus conciertos por el país ibérico. Utilizando el ritmo camerunés ben sikin, ha hecho versiones de canciones tan conocidas como Tu nombre me sabe a hierba, de Joan Manuel Serrat, y Eres tú, del grupo Mocedades.

Tchatchoua ha conocido ya las mieles del éxito: el sencillo Love me the way I do, producido por Rogers All Stars en 1982, lIegó a vender en Nigeria
hasta 900 mil copias, y el disco compacto que contenía la pieza Oh! Kokoriko alcanzó las 25 mil copias. Además, Lali: El sueño africano fue candidato en la XIII edición de 2009 como mejor álbum de música de fusión y mejor producción.

El camerunense es un músico comprometido con su país. Emprendió el proyecto “Un paseo por los instrumentos étnicos africanos”, con el que recorrió decenas de colegios en toda la geografía española, enseñando “la otra cara de África” a las nuevas generaciones.

Tchatchoua ha destacado también por su esfuerzo a favor del desarrollo e integración de la convivencia intercultural, a través de su trabajo para promover, preservar y hacer valorar los instrumentos étnicos por sus importantes contribuciones en la música.

Vuela, que reúne piezas cantadas en bamilike, español, inglés y francés, es una de sus producciones más valoradas porque, han señalado los críticos musicales españoles, en ella “ha volcado todo su talento y creatividad; es un disco que nos devuelve a la escena a uno de los más grandes músicos que circulan por España”.

jueves 12 de junio

                Brasil      vs.     Croacia

15:00 horas | São Paulo

viernes 13 de junio

              México     vs.     Camerún

11:00 horas | Natal

martes 17 de junio

                Brasil     vs.     México

14:00 horas | Fortaleza

miércoles 18 de junio

           Camerún     vs.     Croacia

17:00 horas | Manaos

lunes 23 de junio

             Croacia     vs.     México

15:00 horas | Recife

lunes 23 de junio

           Camerún     vs.     Brasil

15:00 horas | Brasilia