Descartan fronteras entre artistas latinos

La exposición Bajo el mismo sol, que reúne obras de 40 creadores de 16 países del subcontinente, ofrece un nuevo mapa estético sin fronteras ni periferias

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10/06/2014 03:37 Sonia Ávila
Bala perdida (2005), de Javier Téllez.

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de junio.- Con la premisa de que el concepto de periferia es ya obsoleto en América Latina, porque todos sus países comparten una realidad compleja, Pablo León de la Barra (1972) propone un mapa del arte latinoamericano donde las fronteras se desdibujan, las prácticas estéticas se desnacionalizan y se reconectan viejos nexos entre creadores.

A través de 50 obras de unos 40 artistas, provenientes de 16 países latinoamericanos, el curador plantea este nuevo panorama en la exposición Bajo el mismo sol: Arte de Latinoamérica hoy que se inaugurará este viernes en el Solomon R. Guggenheim Museum, en Nueva York.

Del medio centenar de piezas, seis son de artistas mexicanos: Carlos Amorales, Minerva Cuevas, Mario García Torres, Damián Ortega, Gabriel Orozco y Mariana Castillo Deball, cuyos trabajos, luego de exhibirse en Nueva York y dos museos fuera de Estados Unidos, se integrarán al acervo del Guggenheim.

La muestra es resultado del programa Guggenheim UBS MAP Global Art Initiative, que consistió en seleccionar los trabajos más representativos del arte latinoamericano para incluirlos en la colección del museo neoyorquino. Durante más de seis meses, León de la Barra visitó galerías, estudios y talleres de los artistas para ver las tendencias estéticas.

El también historiador explica en entrevista que tanto la selección de obras como el concepto curatorial de la muestra formulan la idea de que, aún con las diferencias culturales y socioeconómicas entre los países, los contextos en que se produce arte son semejantes y se puede hablar de una sola región en la que no existe un centro ni una periferia, sino un conjunto.

“Independientemente de las diferencias, podemos reconocer aquello que está en los diferentes lugares y es similar, como la idea de tener un sitio compartido, la idea del lenguaje, de cultura, la idea de modernidades paralelas y la de una contemporaneidad consistente. Es crear esta red de conocimientos que existen bajo el mismo sol, y que de alguna manera crean puntos de conexión entre los países”.

El mapa que León de la Barra propone no parte, entonces, de las nacionalidades ni de las referencias directas a una localidad, sino de los conceptos estéticos que marcan tendencia en las artes visuales y establecen un diálogo directo con la filosofía del Guggenheim.

Se habla de temas como el arte conceptual y su legado a partir del trabajo de conceptualistas latinoamericanos pioneros, que trabajaron en Estados Unidos durante 1970 y 1980 y propusieron narrativas distintas a las tradicionales. También se aborda el sentido de permanencia en la zona geográfica denominada “tropical” y su influencia en la producción artística, y un activismo político en el arte en contra de los regímenes dictatoriales y la violencia.

Además, el recorrido refiere al modernismo y sus ideales fallidos para cuestionar la realidad compleja, y, finalmente, se presentan obras que trabajan con la participación física y mental del espectador en una experiencia no sólo de contemplación, sino activa.

“Estos puntos son los que crean las conexiones entre los artistas, además de que se conectan en el contexto de Nueva York como punto de partida. También creo que a partir de la contemporaneidad latinoamericana y de sus complejidades sí se puede trazar un mapa”, agrega.

Si bien las propuestas plásticas son un abanico de lenguajes, herramientas y modos de abordar las temáticas, el curador señala que el común denominador es su función como herramienta de investigación sobre el pasado reciente y el presente caótico.

Las pinturas, fotografías, esculturas, videos y obras en papel sirven como un mecanismo para “ver el mundo, para entender qué sucede”. Son trabajos, detalla, que refieren a la historia colonial y moderna, a los gobiernos represivos, a las crisis económicas y la desigualdad social.

“Hay una efervescencia en la producción del arte que refleje el entorno y tiene que ver con cierta estabilidad económica de los últimos diez años de Latinoamérica y una nueva conciencia social y política”, dice.

De México, se exhibe Veremos cómo todo reverbera (2012), de Carlos Amorales; Carta Abierta al Dr. Atl (2005), de Mario García Torres; Piñanona 1 (2013), de Gabriel Orozco, el proyecto arqueológico en Palenque, de Mariana Castillo Deball, y una pieza de Minerva Cuevas.

“No estoy interesado en representar ideas de nación porque el arte no es una Copa del Mundo, pero lo que sí tenemos en México es una escena artística muy evolucionada con resonancia a nivel mundial”, concluye.

Los mexicanos

La obra de seis creadores del país forma parte de la exposición.

  • Carlos Amorales (Distrito Federal, 1970)
  • Mariana Castillo Deball (Distrito Federal, 1975)
  • Gabriel Orozco (Jalapa, 1962)
  • Mario García Torres (Monclova, 1975)
  • Minerva Cuevas (Distrito Federal, 1975)
  • Damián Ortega (DF, 1967)

 

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