Muestran a un poeta entrañable e íntimo en el Centro Cultural Bella Época

Fue inaugurada anoche la exposición Efraín Huerta: un poeta del alba, 100 años, que expone las facetas más amorosas y personales del escritor nacido en Silao

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06/06/2014 05:48 Juan Carlos Talavera
La exposición Efraín Huerta: un poeta del alba, 100 años, que conmemora el centenario del escritor, ya está abierta al público en la Galería Luis Cardoza y Aragón, del Centro Cultural Bella Época, ubicado en Tamaulipas 202, colonia Condesa, Distrito Federal

CIUDAD DE MÉXICO, 6 de junio.- En la exposición Efraín Huerta: un poeta del alba, 100 años, se expone al Efraín Huerta más entrañable, al más cercano a su familia, al poeta amoroso y personal. Así lo dijo ayer Eugenia Huerta, hija del escritor y poeta mexicano de quien el próximo 18 de junio celebrarán el centenario de su nacimiento, durante el homenaje familiar realizado a un par de semanas de que se cumpla dicha fecha.

La muestra, que se exhibe en la galería Luis Cardoza y Aragón del Centro Cultural Bella Época, expone una veintena de objetos personales, dos medallas con las Palmas Académicas de la República Francesa (1949) y la Flor Natural de la Feria de San Ángel (1941), cuatro cartas originales que escribió a mano, nueve cocodrilos, una treintena de primeras ediciones y artículos, y poco más de 60 fotografías aportadas por los hermanos David, Eugenia y Andrea Huerta.

“Es una exposición fundamentalmente con las fotografías que conservamos de Efraín, una pequeña muestra que hemos reunido para esta exposición que recuerda al poeta del alba”, detalló tras la inauguración, donde recordó que en las próximas semanas se publicarán tres libros sobre el poeta: El otro Efraín, antología de prosa que preparó Carlos Ulises Mata; Efraín Huerta. Iconografía, compilada por Emiliano Delgadillo, y una selección de poemínimos con ilustraciones del Doctor Alderete.

¿Por qué es el poeta del alba?, se pregunta la también editora, “No sólo porque el alba es un tema recurrente en él, sino porque como decía Antonio Alatorre, es el pontífice de una secta de idólatras del alba. El alba está presente en su poesía, desde sus primeros poemas. Es el poeta del alba en todos los sentidos, por el despertar que siempre persiguió, por ese nacer de un nuevo día, por la esperanza de un futuro mejor. En fin, el alba sintetiza todas estas cosas”.

La pieza más peculiar de la muestra es una bala que, en la memoria de los hermanos Huerta, fue puesta por “una mujer hermosa” encima del féretro de su padre mientras lo velaban.

“Aquel día llegó a la casa una hermosa mujer, vestida de negro atravesó la sala y colocó la bala sobre el ataúd; luego se retiró y nunca supimos quién era. Hoy la gente me pregunta cómo lo interpreto y yo les digo que ésta fue el tributo a un guerrero, a un hombre que luchó toda su vida  por la defensa del idioma, del lenguaje, la poesía y de los más desposeídos, lo que él llamaba los hombres del alba”, recordó.

Por último, aseguró que la exposición en sí misma es una sorpresa para ella, pues eso significa que Efraín sigue y seguirá vivo en sus lectores, en sus libros. “La gente lo lee, lo aprecia como poeta, pero sobre todo como un gran ser humano”.

En la inauguración —donde se cortó un listón en honor al carácter divertido de Efraín Huerta (1914-1982)— José Carreño Carlón, titular del Fondo de Cultura Económica (FCE), lo describió como uno de los poetas queridos en la historia contemporánea de México, “sin duda un grande de nuestras letras”.

Recordó que en esta breve exhibición se han incluido algunas de sus lecturas preferidas, que van desde los libros de Charles Darwin, Bernal Díaz del Castillo, Alexander von Humboldt, Pablo Neruda, Octavio Paz y Henri Beyle, mejor conocido como Stendhal.

Y dijo que el público podrá hojear “unas cartas a Mireya Bravo, su primera esposa, carteles sobre acontecimientos políticos que atesoró el poeta con cariño, dibujos, recortes de periódico y sus Damas Negras, es decir, sus misteriosas libretas.

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