Élmer Mendoza estrena serie policiaca

Habla de su novela más reciente, en la que el protagonista es un adolescente que quiere demostrar que no es un perfecto inútil

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04/06/2014 04:28 Virginia Bautista
En su más reciente novela, El misterio de la Orquídea Calavera, el escritor sinaloense hace debutar como personaje principal al Capi Garay “un muchacho entrón pero inseguro, sin plan de vida”, inmerso, debido al secuestro de su padre, en el difícil proceso de maduración y búsqueda de identidad

CIUDAD DE MÉXICO, 4 de junio.- Un adolescente de 18 años, fuerte pero inseguro, tragón, que le gusta la música  de Los Tigres del Norte, chillón, hijo de un ranchero, que estudiará administración en Texas únicamente para que su familia “lo deje de joder”, alguien que no se compromete y que no tiene la menor idea de quién es William Shakespeare.

Así es el Capi Garay, el protagonista de la nueva serie literaria del escritor sinaloense Élmer Mendoza (1949), quien acaba de publicar su novela El misterio de la Orquídea Calavera (Tusquets), con la que busca atrapar a los lectores jóvenes.

“Quería hacer el perfil de un muchacho entrón pero inseguro, sin plan de vida, sin oficio ni beneficio. Un chico que no es precisamente de su tiempo, porque le gusta la música ranchera, la norteña, no conoce el rock o el pop que le agrada a sus amigos. Le gusta ver la tele, pero no ha cultivado un gusto por ver cosas específicas, lee porque se lo dejan de tarea.

“Incluso, cuando se convierte en el enlace entre los secuestradores de su padre y su familia, lo primero que hace es declinar, huir, se resiste a enfrentar esa responsabilidad. Toda esta situación extrema que vive durante varios días lo lleva a concluir que debe hacer algo si en verdad quiere a su papá”, comenta el narrador en entrevista.

Este personaje, que fue saliendo “poco a poco durante cuatro años, despacio, agregando y quitando, agregando y quitando”, es una especie de retrato de los jóvenes mexicanos actuales, admite el autor de Un asesino solitario y El amante de Janis Joplin.

“Así los veo. Yo que he sido maestro de jóvenes, me mandan esas señales. Van a la escuela ya ni siquiera porque quieren tener la misma profesión del papá, sino para no quedarse en la casa, para que no los molesten. Terminan la preparatoria y no saben qué camino deben seguir y eso me impresiona, porque nosotros a esa edad sí sabíamos hacia dónde íbamos y eso como que se perdió”, explica.

Para Mendoza, la juventud experimenta hoy en día un exceso de comunicación. “Esta generación está en transición. Aún no toma bien el control de todas las opciones de comunicación que tiene con las redes sociales, el WhatsApp, internet y todo eso, y lo que deben desarrollar como personas para ir hacia adelante y convertirse en alguien.

“No van a estar toda la vida enviando mensajes, al menos que sean espías. Deben abrir su visión. La reflexión que propongo es sobre qué aspectos de sí mismos deben desarrollar para dar los pasos necesarios y entrar en un proceso de madurez que no tenga retroceso”, agrega.

El novelista añade que El misterio de la Orquídea Calavera narra precisamente el difícil proceso de maduración y la búsqueda de identidad del Capi Garay. “Me gusta definir a los personajes por lo que hacen y por lo que no hacen. En este caso, es el abuelo de Alberto Garay quien le señala de manera constante sus errores, pero también tiene cierta certeza de que su personalidad está aún enterrada”, señala.

El joven protagonista enfrenta de esta manera el mayor reto de su vida: reunir en tres días los cuatro millones de dólares que los secuestradores le exigen para no asesinar a su padre, a quien capturaron cuando estaba haciendo negocios en un rancho de San Luis Potosí.

Al viajar a Xilitla para hacerla de negociador, porque los plagiarios lo conducen allá, encuentra en el hotel donde se hospeda un libro que le revela la fascinante historia del aristócrata inglés Edward James (1907-1984), millonario, poeta, escultor y mecenas ligado al movimiento surrealista que creó en la selva potosina, en la década de los 40, un singular jardín que une el arte a la naturaleza, Las Pozas.

“Conocer la personalidad de James, fuerte, fantástica, lo sorprende. No puede evaluarla desde su perspectiva de joven, entonces dice que está muy loco, pirado. En el caso de James es el valor de los sueños. Se da cuenta de que el dinero no importa tanto, mientras sirva para realizar los sueños. Edward lo hace e invierte cinco millones de dólares en Las Pozas, como si nada. El Capi se desconcierta al asistir, a través de la lectura, al desarrollo de una vida tan diferente a la suya”, dice Mendoza.

Apuesta por un sueño

Mendoza confiesa que no se aguantó las ganas de incorporar a su nueva novela la historia de Edward James y el escenario de Las Pozas, porque desde que conoció este jardín le fascinó.

“Me emocioné mucho cuando descubrí Las Pozas. Fui como cinco veces. Es para verlas a distintas horas, en diversos climas y situaciones. Verlas rápido y a veces darte tiempo para contemplar sus detalles. Ese espacio tan diferente a todos los lugares que podemos ver en el país. Representa la posibilidad de apostar a un sueño sin importar lo que pase después”, destaca.

Esto es lo que atrapa al Capi Garay y lo hace perseguir su sueño: salvar a su padre, para lo que intenta comprender a una serie de personajes raros que lo orientarán, pero también sigue las enseñanzas de los personajes ficticios como James y Arsenia H, una especie de chamana que custodia el bosque y mata a las boas y no deja crecer a la Orquídea Calavera.

El autor de Efecto tequila y Cóbraselo caro explica que tejió estas historias, porque el joven protagonista se parece al poeta inglés. “Edward James enfrenta a la naturaleza, y el Capi a seres humanos violentos, irreconocibles. Estuve trabajando primero en ambas historias y luego las fui mezclando. Y atornillándolas con un paralelismo necesario. La Orquídea Calavera existe, pero cómo convertirla en un símbolo”, se pregunta.

Parte de la premisa de que “la lectura no es un acto vacío del que no resulte nada, pueden salir muchas cosas”. Y espera que los jóvenes lectores que quiere atrapar reflexionen sobre esto al leer esta novela.

“Quiero llegar más a este público. En primer lugar, porque he visto muchos jóvenes echados a perder. En Culiacán, chicos que eran mis alumnos y eran brillantes, luego me los encontré haciendo cualquier trabajo, ya con un hijo, viviendo en la miseria. Eso no es justo. Cómo es posible que se descuiden tanto, que no los orienten, que su vida termine por un acostón o por una mala decisión o los que se van de delincuentes por un poco de dinero y quedan perforados. Ellos deben querer vivir la experiencia de crecer, de madurar.”

En esta historia, el también académico de la lengua hace un guiño a escritores como Federico Campbell (recientemente fallecido), Enrique Serna, Martín Solares, Xavier Velasco, Arturo Pérez-Reverte o Fernando del Paso al mencionarlos como personajes incidentales.

“Quise mandarles saludos, reconocer su trabajo nombrándolos. Espero que me comenten algo grato y, si no, mejor que no me comenten nada.”

Élmer Mendoza adelanta a Excélsior que trabaja en la cuarta entrega de la saga del detective Édgar El Zurdo Mendieta, que no termina, y en la segunda novela del Capi Garay. “Ya estoy garrapateando cosas”.

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