Jóvenes Creadores, sus primeros años cuando eran becarios

A 25 años del Fonca, revisamos algunos proyectos que realizaron artistas como Gabriel Orozco y Teresa Margolles

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03/06/2014 04:08 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 3 de junio.- Si bien existen otros mecanismos de promoción y sustento para artistas emergentes en México, el programa Jóvenes Creadores del Fondo Nacional para la Cultura y la Artes (Fonca) ha representado una suerte de cimiento para la creación de proyectos en una edad formativa, sobre todo en el área de artes visuales, opinan artistas y tutores participantes.

Desde Gabriel Orozco y Teresa Margolles, pasando por Damián Ortega y Abraham Cruzvillegas, hasta Omar Barquet y Nuria Montiel son algunos de los artistas que en el inicio de su trayectoria profesional recurrieron a la beca mensual del Fonca para producir obra, y, hasta cierto punto, posicionarse en la escena del arte nacional e internacional.

A propósito de los 25 años del programa, creado en 1989, y del encuentro de creadores que se realizó en Taxco el pasado fin de semana con la generación 2013-2014, Sebastián Romo, Demián Flores y José Manuel Springer reflexionan sobre el impacto del programa, y señalan que la trascendencia de estos artistas no se puede atribuir sólo a su participación en Jóvenes Creadores, pero sí se puede hablar del programa como un “motor de movilidad”.

“Creo que todos han pasado por aquí cuando son jóvenes en un momento determinante de su carrera, y al ser México un lugar que no tiene un mercado del arte activo; la beca ayuda a elaborar una producción, y a veces gracias a esto puede ayudar a insertarse en otros sistemas de valores en el extranjero”, opina Romo, quien fue becario de intercambio en el extranjero y ahora tutor de la generación 2013-2014.

Lo importante del programa Jóvenes Creadores, añade Demián Flores, “es que genera un ambiente el cual promueve la producción, el diálogo e intercambio artístico. No creo que el Fonca legitime creadores, pero sí es un cimiento necesario para conformar e impulsar a las jóvenes generaciones de artistas”.

Así se observa al revisar los catálogos de las primeras ediciones en la década de los 90 hasta las actuales. Vislumbran creadores como Alberto Castro Leñero con el proyecto Naturaleza, integrado por 15 pinturas en gran formato, otras tantas en menor escala y el mismo número de objetos; obras que expuso en el Jardín Borda de Morelos en 1990.

En la generación 1991-1992, destaca Maris Bustamante quien propuso tres exposiciones de arte urbano; y Gabriel Orozco quien recién regresaba de su estancia en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, y planteó una serie de cinco instalaciones a partir de objetos y fotografías generadas en su proceso de creación.

La siguiente edición puede considerarse de las de mayor impacto: Felipe Ehrenberg con el proyecto de pintura Pretérito Imperfecto; Abraham Cruzvillegas con instalaciones sobre la escultura y su soporte; Damián Ortega con objetos en torno a la relación del juego, las máquinas y la enajenación.

En 1995-1996, sobresale el nombre de Teresa Margolles con una instalación transitable entre imágenes; Demián Flores con grabados sobre la cosmovisión de la vida y muerte en Juchitán, Oaxaca; y Marianna Dellekamp con la serie fotográfica Agua.

“No sé si es en términos de autoestima, pero la beca sí ayuda al menos a realizar trabajos más formales, y creo que sí regresan al país las inversiones, de otra manera, pues con el tiempo estos fenómenos como Gabriel Orozco y Teresa Margolles retribuyen a la imagen de México”, añade Romo.

En el cuarto de siglo, el programa ha beneficiado a más de dos mil 800 artistas en todas las disciplinas –teatro, danza, cine, música, literatura, escultura, novela gráfica y artes visuales–, con una beca mensual que hoy asciende a ocho mil 532 pesos durante un año; y varios creadores  repiten al menos dos veces su participación.

Para Springer, el programa está rebasado por otros medios de promoción: “El impacto lo tuvo en los años 80 cuando no había otras puertas para legitimar la carrera de los artistas menores de 30 años, ahora las carreras de los artistas se legitiman desde muy temprana edad y hay otras plataformas como la bienal de pintura Tamayo, la bienal de Guanajuato, la bienal FEMSA”.

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