El amor por Colombia, motor creativo de Franco

El narrador de Medellín recibió ayer el Premio Alfaguara de Novela

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31/05/2014 00:53 EFE
Foto: Notimex
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MADRID, 31 de mayo.— El escritor colombiano Jorge Franco recibió ayer el Premio Alfaguara, que ganó por su novela El mundo de afuera, en un acto en el que aseguró que escribió este libro “por amor” a Medellín, la ciudad donde nació, y a Colombia, ese país que también le produce “tantas iras”.

Franco (1962) agradeció este premio, que cuenta con una dotación de 175 mil dólares, con un discurso en el que acudió a Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, para explicar cómo funciona a veces “el fascinante mundo de la ficción”.

El acto tuvo lugar en los jardines de Cecilio Rodríguez, en el parque del Retiro de Madrid, y contó con la asistencia de numerosos escritores y editores, entre ellos la novelista Laura Restrepo, presidenta del jurado, para quien la novela ganadora se mueve “entre la fantasía y la truculencia, entre los hermanos Coen y los hermanos Grimm”.

También asistieron a la fiesta escritores como Manuel Vicent, Luis Mateo Díez, Patricio Pron, Bernardo Atxaga y José Ovejero, ganador de la edición anterior del premio.

Publicada ya por Alfaguara en todos los países hispanohablantes, El mundo de afuera está basada en un secuestro que conmocionó a Medellín en 1971 y que supuso el punto de inflexión hacia la violencia que luego invadiría la ciudad, producida por el narcotráfico.

En la vida real, la familia del escritor era vecina de la de Diego Echavarría, el mecenas secuestrado, que vivía en un castillo de inspiración francesa y que “se trasladaba en limusina, la única que había en la ciudad. Tenía un paje como criado y vivía de forma anacrónica”, contaba el escritor en una entrevista.

Jorge Franco recordó ayer la perplejidad que le causaba a los niños de Medellín ver aquel castillo “no en un bosque europeo sino en una ciudad del tercer mundo”, y la curiosidad que suscitaba en ellos.

Pero, a la hora de intentar entender por qué el secuestro del dueño de aquel castillo, y todo cuanto ocurría en su interior, acabaron convirtiéndose en una novela, Jorge Franco cree que la clave está en la citada obra de Carrol, un libro que no entendió hasta que se hizo escritor.

“Alicia rompía con los límites de la extrañeza para entrar en los terrenos del delirio. Allí lo extraño, y, sobre todo, lo perturbador, era la ausencia de lógica”, dijo Franco antes de revelar que, cuando se hizo escritor, entendió que “el punto de partida para toda ficción estaba en la madriguera del conejo”.

“La madriguera del conejo era la boca del pozo por donde rodamos con Alicia al desquiciado mundo de Carroll. En todo texto de ficción existe una madriguera que, a su vez, esconde un pozo por el que cae el lector”, añadió. Y “la madriguera” que condujo a Franco a la historia que narra en esa novela sobre el amor y la muerte que es El mundo de afuera fue “la mirada dulce y transparente” de su pequeña hija.

“Sin mirarla a los ojos no habría podido recuperar algunos fragmentos del mundo de la infancia”, sus “emociones, temores, sonidos y aromas”, decía el escritor colombiano, que viajó a España acompañado por Natalia, su mujer, y por su hija Valeria, su “pequeña princesa”.

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