Destrucción marca ciclo vital de la obra de Guillermo Santamarina

El artista presenta en el Museo Experimental El Eco una instalación que opera como un organismo vivo que se desvanece

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26/05/2014 04:25 Sonia Ávila
El artista Guillermo Santamarina interviene con un mazo su obra.
El artista Guillermo Santamarina interviene con un mazo su obra.

CIUDAD DE MÉXICO, 26 de mayo.- La exposición Sujeto no objetivo del artista Guillermo Santamarina, que se exhibe en el Museo Experimental El Eco, funciona como un organismo vivo, y como tal termina su ciclo no con el cierre del proyecto, sino literalmente con la destrucción de las piezas que la componen.

Santamarina durante este mes, el último de exhibición, ha desvanecido el montaje al retirar de manera paulatina algunos elementos, y en esta semana derribará con maceta la instalación central que ocupa la entrada principal del museo diseñado por Mathias Goeritz.

Sin dejar un registro u objeto del proyecto, el también curador cuestiona con este ejercicio la paradoja de la objetividad del hombre inmersa en una realidad meramente subjetiva del arte; lo absurdo que puede parecer el consumo de la sociedad frente al aparente purismo estético.

“El origen tiene muchos perfiles, sobre todo en el tema de lo que es la relación con el espacio que es El Eco que tiene la vocación de generar proyectos de carácter específico; me conozco muy bien esta historia de Mathias Goeritz, de El Eco, y cada uno de sus elementos con fronto al Eco y Goeritz”, explica.

Con la destrucción del proyecto, quien ha organizado más de 600 exposiciones, señala la condición humana de una obra de arte: “Se ha ido desvaneciendo; es ese el carácter de la espiritualidad y condición humana de un organismo vivo; se fueron ya muchos elementos que tenían que ver con la memoria, los actos fraternales, la diplomacia, la apreciación del paisaje, con los actos sociales, los actos de necesaria soledad, como todo se acaba ya”.

La muestra se compone de instalaciones que por un lado refieren al museo como escultura, y, por otro, a las líneas de pensamiento de Goeritz. Es el caso de la construcción de madera que invade la entrada del museo al replicar a escala la forma arquitectónica; la pieza obliga al espectador a ingresar por una suerte de pequeño túnel.

También se exhibieron pinturas de Manuel Mathar realizadas en colaboración con Santamarina.

Las piezas al óleo reproducen la imagen fotográfica, tomada a partir de un microscopio, de los organismos encontrados en cuatro fluidos del curador: saliva, lágrima, sangre y semen. “Iniciamos el trabajo en cada uno de los cuatro paneles para generar un horizonte de representación de mi propio cuerpo como un autorretrato”, explica.

En el segundo piso del museo, Santamarina montó una instalación sonora que tiene su origen en su colección de más de tres mil discos LP que hacen una historia de la música desde las composiciones de las culturas negras.

Mientras se escucha al azar alguna melodía, un sensor activa un efecto lumínico en la sala, y cuatro hombres disfrazados de ratas todo el día se dedican a organizar los discos.

“Es distinguir lo innecesario en el sujeto no objetivo, porque en este momento aparentemente nos guiamos por la objetividad, pero no es cierta porque sí nos afecta todo el tiempo una subjetividad, y el hecho de darle la vuelta al objeto estamos hablando de cosas que se convierten en fetiches, en extensiones de nuestras voluntades”, afirma.

Para Santamarina no existen una división entre su trabajo como curador y como artista, uno complementa al otro, y más bien en ambas facetas, que incluso realiza de manera simultánea, comparte su obsesión por entender los procesos creativos.

¿Dónde y Cuándo?

Sujeto no objetivo se exhibirá hasta el 1 de junio en el Museo Experimental El Eco, ubicado en Sullivan 43, colonia San Rafael. La destrucción se hace en horarios azarosos.

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