El retiro literario de Philip Roth, en duda

Hay quienes ponen en tela de juicio, como su amiga la actriz Mia Farrow, la jubilación del escritor estadunidense; no es la primera vez que lo anuncia, dice

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25/05/2014 01:43 EFE
Philip Milton Roth (Nueva Jersey, 19 de marzo de 1933). Foto: AP/Archivo

NUEVA YORK, 25 de mayo.— Philip Roth, un gigante de las letras, lleva años peleándose con ellas y ha anunciado no sólo que deja de escribir, algo que ya había hecho antes, sino que desaparece de la escena pública para dedicarse a “la gran tarea de no hacer nada”. ¿Será capaz de hacerlo?

De momento, quizá por compromisos adquiridos previamente, aparecerá en el programa de sátira política The Colbert Report en julio, por lo que sobre su voluntad de retiro vuelve a cernirse la misma desconfianza que se aplica a alguien que asegura que ha dejado de fumar.

La actriz Mia Farrow, una de sus grandes amigas, ya aseguró cuando dijo que se retiraba en 2012 que “algunas veces (Roth) ha dicho que ése es su último libro. Pero lo he oído en el pasado y ya no me lo creo”. De momento, esa promesa la ha cumplido y Némesis, de 2010, sigue siendo su canto del cisne.

Roth, que en cinco décadas de trayectoria literaria ha radiografiado los puntos clave de Estados Unidos en libros como Pastoral Americana ha tenido siempre una relación de amor-odio con la escritura. Como diría Truman Capote, ha sido su don y su látigo.

En 2012, reconocía en una entrevista en Nueva York: “Tengo 79 años, ¿si (escribir) es tan frustrante y difícil para mí, qué me ha llevado a seguir haciéndolo? Y la respuesta es muy tonta, es que no sé cómo parar. Si pudiera dejar de escribir lo haría, pero no sé cómo hacerlo”. ¿Ha aprendido en dos años a hacerlo?

Ahora él asegura que sí: “Estaba equivocado. He llegado al final. No tengo nada más de lo que escribir. Me daba miedo no tener nada que hacer. Estaba aterrorizado de hecho, pero sabía que no tenía sentido continuar. No iba a conseguir nada mejor ¿y, para qué ir a peor?”, dijo a la BBC en el documental que oficializó esta semana su retirada.

En las entrevistas, Roth habla de la escritura como un doloroso parto, como “una agonía espontánea” de la que uno no puede librarse, y que empieza con un primer año de redacción “extremadamente difícil, extremadamente frustrante”.

“En los viejos tiempos ponía la mano sobre mi máquina de escribir y decía, ‘¿a dónde voy para dimitir, cómo renuncio?’. Pero no hay ningún sitio. Si hubiera una oficina en el centro de Nueva York donde los escritores pudieran ir a dimitir, habría una cola que le daría la vuelta a la manzana”, ironizaba.

El premio Nobel de Literatura es el único que falta a Roth en una vitrina con el Pulitzer, el National Book Award y el Príncipe de Asturias entre otros.

Pero al margen de la inspiración y el reconocimiento, Roth no era últimamente muy optimista con el papel de la literatura: “Los lectores van a desaparecer. Seguirá habiendo novelistas que seguirán escribiendo, pero serán leídos por menos y menos gente. Tiene que ser así, simplemente hay demasiadas pantallas”, afirmó una vez.

Quizá por eso, un día Roth entró en Wikipedia y, al leer la entrada sobre su novela La mancha humana, detectó un error y trató de subsanarlo poniéndose en contacto con los responsables de la enciclopedia virtual.

“Entendemos sus razones para pensar que el autor es la máxima autoridad sobre su propia obra”, le contestó el administrador de Wikipedia, “pero nosotros requerimos fuentes secundarias”, contaba con estupor el propio Roth en una satírica pero también algo triste carta abierta a la revista The New Yorker el 7 de septiembre de 2012, uno de sus últimos textos.

En su rutina confesa de ahora, no hay sitio ni para la creación literaria ni para internet. Nada, ve partidos de beisbol y disfruta de los parajes naturales del país al que había mirado más desde la lupa política y social.

Suena, efectivamente, a terapia de desintoxicación. Pero es inevitable preguntarse, ¿sufrirá Roth una recaída?

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