Sabina Berman entre ciencia y religión

Dice en su novela 'El dios de Darwin', que fue el autor de 'El origen de las especies', quien desplazó a Dios del pensamiento central de la especie

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21/05/2014 04:04 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 21 de mayo.- La escritora Sabina Berman (1955) sabe que las novelas existen para inventar el mundo como debe ser y por eso escribió El dios de Darwin, una historia que plantea un par de dudas: ¿Por qué los restos de Charles Darwin fueron enterrados en la abadía de Westminster?, y ¿por qué su autobiografía fue censurada por su esposa y sus hijos?, elementos que le permitieron a la narradora y dramaturga situar al científico inglés hablando en primera persona.

“Recordemos que Charles Darwin es parte de mi biografía y de la tuya, es parte de cualquier primate hablador del siglo XXI y de nuestros abuelos. No olvidemos que fue él quien desplazó a Dios del pensamiento central de la especie. Soy nieta de un copista de biblias que cada mañana rezaba, pero también soy hija de un hombre que leyó a Darwin y rompió con todo eso”, reconoce.

¿Es usted heredera de dos mundos?

Soy descendiente de dos mundos, pero además te aseguro que todos tenemos en nuestra vida personal algo muy semejante a los demás, porque nadie puede abstraerse de lo que le sucede a nuestra especie.

¿Por qué en su novela hace una crítica sutil de la palabrería, de la verborrea?

¡No es sutil! En cierto momento Karen entra a un bar y oye puro bla, bla, y mucha gente mirándose a los ojos con desesperación por que les digan que sus palabras son válidas, entonces ella se pregunta si se les paga por hacer eso.

“La novela responde que somos producto de la destrucción de dos relatos: el de la ciencia y el de la religión. Así que tenemos el cascajo de dos relatos para construir nuestra identidad, cascajo que manejamos de forma insegura y con incredulidad. Y, sí, nos pasamos el puto día tratando de armar nuestra identidad y por eso hablamos tanto los primates bípedos del siglo XXI. Ojalá nos pagaran por hablar tanto en todas sus formas posibles, la escrita, la hablada, la virtual, el cine, la televisión. Tenemos una gran necesidad de relatos”, añade.

¿Por qué decidió recuperar a Karen, personaje de su anterior novela?

Porque ella es un ser más natural que nosotros, que está bastante alejada de lo común. Es una materialista radical”.

¿Cómo mira a Darwin hoy?

Si la realidad fuera limpia Darwin estaría al centro del pensamiento de la especie. Pero no ha sucedido eso. Lo que se quedó en el centro de la especie fueron los derivados de la teoría de la evolución, es decir, las ideologías: el marxismo, el capitalismo y el fascismo, que se pelearon todo el siglo XX para que al final el capitalismo fuera el ganador.

¿Sustituimos a Darwin por el capitalismo?

Sí, y lo hicimos por una teoría muy pobre. Ahora vivimos para hacer dinero. Sin duda es la teoría de la realidad más simple y pobre que ha existido. Y a un lado está el darwinismo. Pero si yo pudiera diseñar el pensamiento de la especie, pasaría el darwinismo al centro. Sé que no tengo esos poderes, pero dentro de la novela sí.

“Decir verdades”

¿Por qué decidió escribir esta historia a manera de thriller?

Porque cuando estaba en esta investigación, que fue muy angustiosa y personal me preguntaba por qué Darwin estaba enterrado ahí. ¿Era un error?, ¿se había cometido una traición?, o ¿cambió de idea?

“Entonces me enteré que existía esa leyenda de que al final de su vida se había arrepentido. Pero Jorge Luis Borges dice que debes escribir 10 años después lo que te sucede para que se vuelva literatura y le hice caso. Así que hice mis apuntes y los dejé ahí. Y lo que me llevó a esta investigación es que no puede ser alguien de pensamiento científico y luego convertirse al pensamiento
religioso”.

¿Su novela plantea que la realidad ha sido manipulada?

Más bien que la percepción que nosotros tenemos de la realidad no es la realidad. La realidad existe por sí misma. Por eso la novela comienza así: “Hay un lugar interminable que se llama realidad”. A mí me costó toda la vida escribir esa línea.

“Pero entiendo, a mí también me educaron bajo la idea de que la realidad es como cada quien la ve, pero es una locura eso. Hoy los bípedos del siglo XXI vivimos como unas orejeras enormes. Y en el capitalismo nuestras orejeras son más estrechas porque si no sale en la televisión no existe”.

¿La separación del conocimiento comenzó con los griegos?

La división entre naturaleza y ser humano se aprecia desde los Diálogos, de Platón, en donde se refieren las ideas centrales de la vida, sin que aparezca un perro por algún lado; no hay caballos y ellos estaban rodeados de estos animales. Sólo aparece un gallo, pero es la metáfora de la condición humana. Así que no, esa separación comenzó desde mucho antes.

¿Por qué asegura que la literatura sirve para decir verdades?

Dicen que la literatura sirve para contar historias y no para decir verdades. Tengo una decisión distinta. Yo sí quiero que la literatura diga verdades y lamento mucho si estoy rompiendo una de sus reglas.

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