“Su voz tiene el filo de un cuchillo”

La escritora y periodista María Luisa Mendoza, colaboradora de Excélsior, cumplió ayer 84 años de vida

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18/05/2014 02:46 Patricia Rosas Lopátegui / Especial
Foto: Cortesía Patricia Rosas Lopátegui

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de mayo.- María Luisa Mendoza, mejor conocida como La China, es toda una institución en el periodismo y en las letras del siglo XX mexicano.

Generaciones van y generaciones vienen y nadie ha podido recrear la lengua española como lo ha hecho la autora de las novelas Con Él, conmigo, con nosotros tres, De Ausencia, El perro de la escribana, así como de Ojos de papel volando, el título de su libro de cuentos tan poético como provocador.

En toda su obra prevalece la innovación lingüística por un lado, y por el otro, el filo del cuchillo en la palabra que no calla las atrocidades de los gobiernos totalitarios, las vejaciones en contra de la mujer y la miseria de los desposeídos. Voz sonora que estalla ante cualquier injusticia: sea en la arena política, en la comunidad intelectual o en el campo del periodismo.

María Luisa nació en la capital del estado de Guanajuato y nació novelista, columnista, entrevistadora, cuentista, ensayista, activista, apasionada de las causas justas, revolucionaria del lenguaje, mujer de armas tomar. Como gran oradora, La China Mendoza se apodera de la palabra y la utiliza con sabiduría milenaria en sus escritos de ficción, en sus artículos periodísticos y en sus conferencias, donde el público se deleita con su discurso insurgente y con el fragor de su voz. 

Así la describió Héctor Anaya, en 1984, con amor mexicano, porque La China es una mexicana de corazón puro:

 

Una mexicana que prosa escribía, novela, cuento corto, la historia del día. Esta escritora, escribana, escrituradota, llena de mujeridad, de mexicanidad, de generosidad, de amiguicidad, de reconocimiento a sus compañeros y amigos, es también prolífica, en el escrito diario, en la construcción de la ficción, en el ensayo de la palabra y de la vida, en la presentación televisiva. Vehemente, generosa, apasionada de la palabra, de la idea, de la reflexión cargada de fuerza y vigor.

 

La trayectoria de María Luisa Mendoza se distingue por su originalidad, su diversidad, su irreverencia y su proliferación en todos los campos de la palabra escrita y hablada. Nació  un 17 de mayo en un periodo en el que la mujer no estaba destinada a educarse.

Sin embargo, curiosa y rebelde, desoyó los preceptos patriarcales y, desde temprana edad, comenzó a escalar todos los peldaños necesarios para convertirse en una de las intelectuales más relevantes de México. Como Juan José Arreola, es una artífice de la lengua española que, a la par que iluminaba a quienes la escuchaban en sus programas de televisión, cautivaba por su manejo inconfundible de la palabra.

Para Silvia Molina: “La China inventó una forma de expresión única y muy original. Me encanta y la admiro profundamente porque jugando jugando siempre dice lo que piensa. Es vital y simpática, y siempre ha sido muy trabajadora. Su literatura es un vaso de agua fresca”.

Sus estudios comienzan en la Universidad Femenina de México donde se graduó como decoradora de interiores en 1947; obtiene el título de escenógrafa por la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes en 1953. Durante estos años estudió Letras Españolas en la UNAM.

Se inicia en el periodismo como redactora del periódico El Zócalo en 1954, y después pasa al rotativo Cine Mundial. En 1960 colabora en la fundación de las revistas Mujeres y La Mujer de Hoy, y en 1961 se convierte en una de las fundadoras más activas del periódico El Día. También fue colaboradora de El Sol de México, Fin de Semana, Novedades, El Universal, Siempre! y posteriormente de Nexos.

Fue becaria del Centro Mexicano de Escritores (1968-1969) donde escribió su primera novela, Con Él, conmigo, con nosotros tres (1971).

Se desempeñó también como maestra de escenografía y periodismo, secretaria de la Comisión de Premiación de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas, así como comentarista de televisión, Diputada Federal por el estado de Guanajuato en la LIII Legislatura (1985-1987) y miembro honorario de las agrupaciones en defensa de los animales.

A pesar de que ha sido acreedora a un sinfín de galardornes y homenajes, su obra sigue rezagada. No se lee, no se difunde. La China padece el mismo ninguneo de las instituciones culturales que padecen escritoras como Nellie Campobello, Guadalupe Dueñas, Elena Garro, Inés Arredondo, Josefina Vicens, Amparo Dávila, Rosario Castellanos... por sólo mencionar a algunas de ellas.

Sin duda alguna, La China acuñó el estilo mendocino en la lengua española. No hay nadie que hable y escriba como María Luisa Mendoza. Cada una de sus obras es un regalo a todos nuestros sentidos. Ingresar al universo de La China es visitar el santuario de los sonidos y del  significante que tiene el poder mágico de transformarnos en seres más humanos.

¿Cuándo se le hará realmente justicia a su incansable trabajo en los rotativos y a su profusa narrativa? Como bien afirma el investigador Gerardo Bustamente Bermúdez, de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México:

 

Los textos periodísticos de María Luisa La China Mendoza son dignos de libro antológico, pues es quizás de las contadas periodistas de oficio literario que cuida la escritura en prensa. Sus apreciaciones de la vida, el arte y las remembranzas son muestra de la extraordinaria lectora de clásicos castellanos y de lo mejor de la literatura universal. Si hubiera justicia en el medio intelectual mexicano, María Luisa Mendoza debería ser miembro de la Academia Mexicana de la Lengua porque uno siempre regresa a sus textos en Excélsior como fuente de consulta idiomática.

 

María Luisa Mendoza no debería de vivir a salto de mata; es una de nuestras grandes escritoras y merece gozar de solvencia económica que le permita dedicarse a lo que sabe hacer mucho mejor que tantos otros: escribir. Además, es un arsenal de recuerdos, una memoria histórica de nuestra cultura que se debería de registrar. Columnista de Excélsior desde hace varias décadas, este periódico ha sabido reconocer su talento y gracias a él nos seguimos enriqueciendo sábado a sábado con su prosa y su mirada sagaz.

 

 

Belle Époque ad infinitum

Para la sin par, China Mendoza

 

 

De periódico en periódico

mariposa Puck

luciérnaga cohetera que sólo brilla

ante el poder chisporroteante de las letras

los ojos de la China

revolotean muy campantes

desde la A hasta la Z.

 

Avasallada por las noticias del día

amasadas con su vida

vacía su palabritud en una maquinita de hacer ruido

la Olivetti güirigüiri

querencia de su otredad.

Sin ton ni son

toma por los cuernos

a la Real Academia Española;

no la torea

rompe los platos viejos

la enfrenta y recrea.

 

Agarra la O por lo redondo

por lo plano, triangular

y hasta por lo octogonal

pero eso sí

a lo cuadrado no le entra.

 

China, Chinita, Chinaguatense

Chinamexica

el verbo mismo por nacencia

la sangre de Tlatelolco

esparce tu valentía

te lleva inserta en sus días

y jamás de los jamases

te olvida.

 

12 de abril de 2009

Patricia Rosas Lopátegui

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