Guraieb cosecha premios sobre el escenario

La veracruzana Paulina Guraieb participará en el encuentro En movimiento. Joven talento mexicano, que reúne a 189 bailarines de 13 estados del país

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18/05/2014 02:39 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 18 de mayo.- Los sacrificios físicos y emocionales que representa la danza profesional son para Paulina Guraieb retos para lograr su objetivo principal: ingresar al Ballet de San Francisco. “Mi sueño algún día es bailar en el San Francisco; desde pequeña me encanta su repertorio, y admiro mucho a sus bailarines, todos son excelentes”, dice.

La joven originaria de Córdoba, Veracruz, ya trabaja para lograrlo. En abril pasado ganó la medalla de oro en la categoría Senior y el Grand Prix del Ballet, máximo reconocimiento que otorga la Escuela Nacional de Ballet de Cuba, y será la única mexicana que participará en la International Ballet Competition en Jackson, Misisipi, Estados Unidos, junto a 99 bailarines de todo el mundo.

“Se realiza cada cuatro años y es conocido como las olimpiadas del ballet; de mil estudiantes que se inscriben, sólo vamos 99. Es una puerta importante, porque aquí ofrecen contratos para las grandes compañías”, cuenta en entrevista la joven de 17 años, quien se encuentra en la Ciudad de México para participar en el encuentro En movimiento. Joven talento mexicano, que reúne a 189 bailarines de 13 estados del país.

En el marco de este encuentro ofrecerá una función hoy en la Sala Miguel Covarrubias, del Centro Cultural Universitario, donde presenta la coreografía Cachito de México, y una variación del Hada de azúcar y de Paquita, del Cascanueces.

Quien fue estudiante del Houston Ballet Academy confiesa que es a través de concursos, talleres especiales y participación en escuelas internacionales como ha logrado que “el mundo” empiece a mirarla como una bailarina profesional, pues señala que para un joven siempre es difícil lograr proyección del extranjero.

Y si bien los sacrificios son muchos, Guraieb asegura todo se compensa con la energía que siente al estar sobre un escenario, que ha pisado desde los cuatro años cuando su mamá la llevó a sus primeras clases de ballet “sólo como distracción”, y luego cuando inició sus estudios formales a los siete años en Veracruz con Adria Velázquez, profesora cubana.

“El sentimiento cuando estoy en el escenario es máximo, claro que son muchas horas de trabajo, de ensayo, pero cuando estoy aunque sea en una audición de dos minutos, el sentimiento es máximo porque además estoy haciendo lo que amo, y ver que a la gente lo disfruta me emociona mucho. Me gusta mucho poder proyectar con movimientos del cuerpo el sonido de la música”, afirma.

Su expresión corporal le ha merecido en tres ocasiones el Hope Award Youth America Grand Prix en Nueva York; además en dos ediciones ha ganado el primer lugar del  Concorso Internazionale di Danza
Expression Florencia, y compartió el escenario con el bailarín  Dylan James Dunn en 2011.

De los papeles que ha interpretado, la bailarina —quien realiza sus estudios de preparatoria vía internet para no interrumpir sus ensayos— recuerda su participación en El Quijote y en el protagónico de Coppélia, pero afirma sin dudar que su mayor trabajo fue en el cisne negro del Lago de los Cisnes, por el carácter fuerte del personaje que en cierto modo es un reflejo de sí misma.

Quien admira a bailarines mexicanos como Isaac Hernández y Elisa Carrillo detalla que su participación en el encuentro En Movimiento… es parte de su entrenamiento previo a la estancia en Misisipi del 10 al 30 de junio próximo. En la Sala Covarrubias participó ayer junto con bailarines de 25 escuelas mexicanas en una clase magistral impartida por Ramona de Saá, maestra de técnica cubana.

“Es interesante ver cómo el cuerpo reacciona a las exigencias de las diferentes técnicas de danza; me gusta explorar estas expresiones”, concluye.

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