Giger, más allá de Alien; el creador suizo falleció ayer

Con su “biomecánica” surrealista, aportó la imagen de esas criaturas que combinaban lo orgánico con lo tecnológico

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14/05/2014 04:06 Redacción

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de mayo.- El mundo fantástico y oscuro creado por el artista suizo H.R. Giger se ha quedado en el desamparo. La mala fortuna ha querido que una caída en las escaleras de su propia casa terminara ayer con la vida del creador de la llamada biomecánica, un extraño universo dominado por criaturas mitad hombre, mitad máquina, capaces de encarnar emociones eróticas y sombrías.

Sin duda su creación más famosa fue la de Alien, el octavo pasajero de la nave Nostromo, cuya historia aterrorizó a miles de personas en todo el mundo luego de su estreno en la pantalla grande, el 25 de mayo de 1979. De acuerdo con la agencia EFE, fue Salvador Dalí quien propició la colaboración de Giger con Ridley Scott, director de la cinta.

En la historia intervino Alejandro Jodorowsky, quien tenía en mente filmar la versión cinematográfica de Dune y quien había acudido a Dalí para pedirle su participación. Jodorowsky no salió de la casa del pintor surrealista con el compromiso de su apoyo sino con un tesoro mayor: Dalí le habría enseñado algunos dibujos de Giger que inmediatamente cautivaron al autor de las Fábulas pánicas.

La cinta de Jodorowsky jamás se realizó, pero el guionista Dan O’Bannon emprendió entonces la escritura de otro libreto: Alien. El proyecto ahora estaba a cargo de Scott, quien al conocer los dibujos que Giger supo que ese era el ambiente que quería para su película. Su participación en el éxito de Hollywood, le valdría al artista suizo un Oscar a los mejores efectos especiales y nuevas ofertas de trabajo.

Además de los monstruos, Giger diseñó la nave abandonada que aparece al principio de la historia y los paisajes del planeta alienígena, y siempre estuvo cerca de la producción de la cinta. Pero el mundo de Giger no se limita a Alien, su espíritu excéntrico y su capacidad imaginativa no conocían límites; estaba marcado por su obsesión entre lo artificial y lo orgánico.

Nacido en Suiza en 1940, el propio artista contó alguna vez que el caldo de cultivo del mundo al que daría vida surgió prácticamente desde la niñez, cuando se convirtió en un aficionado de las armas y sus sistemas de funcionamiento y al mismo tiempo, cuando despertó en él el instinto sexual: “A partir de la pubertad empecé a coleccionar armas como loco, aunque me limitaba a los revólveres. El Gölischmid, un hombre mayor al que se tenía por loco y que siempre tenía algo que llevar a la farmacia, me enseñó a reparar armas manuales de fuego. Así es como aprendí a soldar y templar los resortes”, refiere un artículo aparecido ayer en el diario español El País.

Es ahora un clásico su recopilación de dibujos aparecidos bajo el nombre de Necronomicon   e inconfundible la estética metalizada y macabra que logró en sus creaciones. Asociado a lo oscuro y el mundo de los demonios, el arte de Giger atrajo a bandas de rock pesado: su obra fue portada de la mítica revista Heavy Metal e ilustró la portada de grabaciones de grupos como Carcass, Celtic Frost, Danzig y Triptykon.

La excentricidad de Giger lo llevó a comprar en 1997 el castillo de Saint Germain, en Suiza, para exhibir allí su obra. Él mismo se encargó de ambientar el espacio, incluyendo el trazo de jeroglíficos, techos, paredes y mobiliario con vértebras y costillas.

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