Nuevo libro de Santiago Roncagliolo, teje un 'thriller' histórico

El escritor limeño recrea los años 70 para abordar los horrores de la llamada Operación Cóndor en su nueva novela, en donde rescata a un fiscal peruano

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11/05/2014 02:40 EFE
Roncagliolo ganó en 2006 el Alfaguara por Abril rojo. Foto: EFE/Archivo

LIMA, 11 de mayo.— El llamado Plan Cóndor y el Mundial de futbol de Argentina de 1978 son el telón de fondo de la nueva novela del escritor peruano Santiago Roncagliolo, La pena máxima, en la que rescata al fiscal Félix Chacaltana, quien se enfrenta a una serie de crímenes durante las dictaduras latinoamericanas de los años setenta del siglo pasado.

El narrador limeño vuelve al thriller con esta historia, publicada por el sello editorial
Alfaguara, ambientada en la capital de Perú e inspirada en hechos reales en la que se mezcla el robo de niños y las desapariciones con el campeonato Mundial de futbol de 1978, un torneo celebrado durante el gobierno militar de Jorge Rafael Videla y en el que Argentina se alzó con el triunfo.

Tras presentar esta semana su novela en Lima, Roncagliolo explica en entrevista que la dictadura argentina estaba preocupada por la campaña que podrían hacer durante el Mundial los disidentes que se habían escapado del país y “se fueron a buscarlos” en el marco de la Operación Cóndor, el plan de represión de las dictaduras latinoamericanas.

Los argentinos también preguntaron al gobierno peruano de facto del general Francisco Morales Bermúdez si podían entrar al país a “secuestrar a sus perseguidos para torturarles y asesinarles”, y Perú contestó: “Ya que vienen, ¿por qué no se llevan también a los nuestros?”, añade Roncagliolo.

Ocho años después del éxito conseguido con Abril rojo (Premio Alfaguara de Novela 2006), Roncagliolo recupera al fiscal Chacaltana, con el cual el autor considera que los lectores latinoamericanos se identifican mucho por el contraste “entre su inocencia y el horror” al que se tiene que enfrentar.

Aunque Roncagliolo no quería hacer otra novela con Chacaltana y no sabe si habrá una tercera, su popular personaje, ésta vez recién salido de la universidad y asistente del archivo del Poder Judicial, se le apareció mientras rumiaba cómo contar la historia de Joaquín Calvo, un hombre nacido en la guerra civil española y muerto en otra guerra, “en un recorrido del fascismo que va desde la Europa de los años 30 hasta la América Latina de los 70”.

Pese a que Roncagliolo cree que no se ha hecho tanta justicia a las víctimas de las dictaduras como se podría, considera que en países como Perú, Chile y Argentina se ha hecho más que en España, donde hay gente buscando a “sus abuelos, a sus padres muertos hace 65 años y no ves a nadie preso”.

En este momento, Sudamérica es mucho mas ejemplar en su memoria histórica que España”, asegura el escritor peruano.

La rabia de ver a la dictadura argentina hablando de derechos humanos en la inauguración del Mundial mientras “torturaban gente, la metían en los aviones y la tiraban, y robaban a sus hijos” es la base de la novela, confiesa el escritor peruano, que vive desde hace 14 años en España.

Revela que le interesaba particularmente el caso de los robos de niños, porque es un tema que “estaba sensible por España”, donde en los últimos años se han sucedido las denuncias de caso de robo de niños durante el franquismo y los primeros años de la democracia.

Para el escritor peruano, el hecho de “robar niños es la máxima expresión de la perversión
totalitaria”.

Es algo personal

Roncagliolo, quien nació en Lima en 1975 y creció en México, donde se exiliaron sus padres rodeado de otros niños de familias exiliadas de Chile, Argentina y Uruguay, asegura que siempre escribe historias personales porque si no siente nada, no puede escribir.

Pero lo que le gusta a Roncagliolo, que tiene siempre una sonrisa en la cara, es cambiar, explorar y afrontar nuevos retos creativos porque no quiere “escribir 30 veces la misma novela”.

Santiago Roncagliolo, que aprendió a ser escritor con Mario Vargas Llosa, asegura que no “existen escritores ni intelectuales con ese nivel de presencia, de legitimidad y de respetabilidad”, y no ve posible que puede volver a darse otro boom latinoamericano porque cree que es algo que “sólo podía ocurrir cuando América Latina era muy pequeña”.

El Atlético de Madrid lo volvió a enganchar al futbol cuando llegó a la capital española, donde vivía a salto de mata, sin papeles y sin dinero, y ése era el equipo de “un perdedor”, y descubrió también en España cuando la selección local ganó el Mundial de 2010, que ganar está muy bien porque “jamás había ganado nada” y fue, asegura, como descubrir el sexo.

El autor de La pena máxima emprendió una exhaustiva investigación que lo llevó también a ver los partidos del Mundial del 78, “algunos tristes”, como el de la polémica goleada de Argentina 6-0 contra Perú, que permitió al representativo albiceleste pasar a la final en detrimento de Brasil.

Fue doloroso” y además narrado por un locutor argentino, “pero lo vi entero”, asegura Roncagliolo, quien dice que ha descubierto por qué el futbol es tan importante para los hombres: “porque no hablamos”.

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