Evocan la generosa palabra de Gelman en la Sala Manuel M. Ponce

Los amigos del poeta argentino, fallecido el pasado 14 de enero a los 83 años, lo recordaron en el Palacio de Bellas Artes, con tango como música de fondo

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08/05/2014 04:50 Virginia Bautista
Marco Antonio Campos, Eduardo Hurtado y Eduardo Lizalde.
Marco Antonio Campos, Eduardo Hurtado y Eduardo Lizalde.

CIUDAD DE MÉXICO, 8 de mayo.- Juan Gelman (1930-2014) sabía escuchar a los demás, realmente se preocupaba por sus amigos, era respetuoso, silencioso y siempre amoroso.

Así recordaron sus amigos al poeta argentino que vivió en México los últimos 25 años de su vida, fallecido el pasado 14 de enero a los 83 años, en una noche, la del martes, en la que el tango evocó el sabor de la tierra natal del Premio Cervantes, de la que se exilió durante la dictadura militar que comenzó en 1976.

“Ser amigo de Juan Gelman significaba también una responsabilidad y una tarea”, comentó el editor José Ángel Leyva, quien, acompañado de los poetas Eduardo Lizalde, Hugo Gutiérrez Vega, Marco Antonio Campos y Eduardo Hurtado, participó en el homenaje En memoria, que se llevó a cabo en la Sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes, organizado por el INBA y la Secretaría de Cultura capitalina, al que no asistió la viuda Mara Lamadrid.

“De Gelman aprendimos muchas cosas: en primer lugar su capacidad de amar al otro, su pasión justiciera, la fidelidad a la memoria y una voluntad inquebrantable por la verdad; pero, por sobre todo ello, la porfía en defender la palabra, en mostrarla como la herramienta espiritual que es, en trabajarla como esa llave que abre la puerta del misterio para evidenciar otros misterios.”

El editor aseguró que la obra del poeta y periodista fue una “de las más originales y de mayor calado del siglo XX”.

El poeta Marco Antonio Campos destacó que el autor de Mundar nunca dejó de escribir. “Fue un hombre que vivió muchas vidas y sobrevivió a muchas muertes, la de sus dos hijos (Nora Eva y Marcelo Ariel), la de su nuera, la de su madre. Si nosotros vivimos al cinco por ciento, él lo hizo al 20”, indicó. Él y Hurtado leyeron fragmentos del poema Carta a mi madre, al que consideraron uno de los más representativos de Gelman.

Lizalde agregó que fue “muy dolorosa” la desaparición del poeta argentino, porque había invitado a sus amigos a una reunión en la que quería celebrar sus 25 años de vivir en México, país que escogió para morir. Pero, después, él mismo les llamó para avisarles que no podrían reunirse porque tenía un tumor inoperable en el pulmón.

“Juan fue un periodista riguroso, extraordinariamente informado, implacable para hacer la crítica de las monstruosidades que ocurren en el mundo político y social de todos los continentes, pero, sobre todo, era un gran poeta.

“El texto poético libérrimo en que hace uso de todo género de sintaxis, de su pueblo y el nuestro, y de otras lenguas que conoció con profundidad, hacen de su poesía un material de originalidad, de novedad y de presencia nada ordinaria en la poesía de lengua española. Nos hemos quedado con una obra admirable: la de un hombre generoso, inteligentísimo, de extraordinaria sensibilidad”, añadió.

Y, por último, Gutiérrez Vega confesó que atesora en su casa una foto de Gelman tomada en este mismo escenario. “Su poesía nos ayuda a reconciliarnos con los días y las noches. Está llena de preguntas y admiraciones. Él tenía las manos llenas de preguntas. Nos entregó una poética reflexiva y lúdica”, concluyó.

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