Premian en Estados Unidos a Carlos Prieto

El violonchelista es el primer latinoamericano en ser distinguido por el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT)

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02/05/2014 05:17 Juan Carlos Talavera
El Instituto Tecnológico de Massachusetts le concedió el Premio Robert A. Muh en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales al violonchelista mexicano, por su brillante trayectoria musical, que lo convierte en el primer latinoamericano en obtener dicho galardón

CIUDAD DE MÉXICO, 2 de mayo.- El violonchelista Carlos Prieto Jacqué (Ciudad de México, 1937) llegó al Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en 1955, para estudiar dos carreras: Ingeniería Metalúrgica y Economía. El tiempo lo hizo abandonar ambas profesiones y dedicarse al violonchelo, actividad que aprendió a los cuatro años. Ahora este instituto le ha concedido el Premio Robert A. Muh en Humanidades, Artes y Ciencias Sociales, por su brillante trayectoria como violonchelista, siendo el primer latinoamericano en obtenerlo.

La ceremonia se llevará a cabo el próximo 6 de mayo, donde el célebre intérprete, hablará de su libro Las aventuras de un violonchelo e interpretará algunos movimientos de la suite de Bach. Y en entrevista con Excélsior aprovecha para hablar sobre la importancia de este premio, las amenazas que se ciernen sobre la música clásica, la falta de promotores y adelanta que en octubre próximo participará en la celebración por el 50 aniversario del Museo del INAH.

Para el festejo del Museo del INAH, abunda, vendrá a México el violonchelista chino Yo-Yo Ma, con quien estrenará dos suites para dos chelos, guitarras y percusiones, una compuesta por el colombiano Blas Atehortua y otra por el cubano Leo Brouwer, así como una pieza de mexicano Samuel Zyman.

¿Qué significa este premio para usted?

Al conocer la noticia sentí escepticismo porque se trata de un galardón que lo han recibido Robert C. Merton, Premio Nobel de Economía, y el filósofo Ned Block, entre otros. Luego vino la felicidad, la emoción.

¿Hubo sentimientos encontrados?

Estoy profundamente agradecido con la suerte que he tenido y puedo decirte que uno de los momentos principales de mi vida fue cuando decidí dedicarme a una actividad diferente a la que había estudiado en la universidad, decisión que hubiera podido redundar en un rotundo fracaso. Incluso, cuando dejé la siderurgia, muchos amigos pensaron que las presiones de la industria me habían causado cierto trastorno y pensaban que en un año regresaría. Pero ya llevo casi 40 años dedicado a la música.

¿Fue una traición a usted mismo?

Al principio, cuando hice ese cambio sí sentía que había cometido una traición a mí mismo, al no haberme dedicado a la música desde antes, pues empecé con el chelo a los cuatro años y quizá a los 17 pude entrar a un conservatorio. Entonces sí estaba un poco amargado, pero a medida que ha pasado el tiempo ya no.

“Ahora estoy contento y orgulloso de haber estudiado en el MIT, porque eso me permitió tener una visión más amplia del mundo. Sin el MIT no habría estudiado ruso y no habría tenido contacto con la Unión Soviética, donde toqué en 13 de las 15 repúblicas soviéticas”, añade.

¿En verdad fue cuestión de suerte?

Siempre le atribuyo un papel importante a la suerte. Sobre todo al principio. Recuerdo que cuando dejé la siderurgia estudiaba 12 horas de chelo al día para intentar recuperar el tiempo perdido. Eran las épocas en que me arrepentía de haber estudiado en el MIT. Ahora no es así.

¿En qué año tomó esa decisión?

En 1975. No era un año en particular, pero cada año que pasaba me sentía más amargado conmigo mismo por no haberme dedicado a la música. Entonces pensé que era el momento de tomar la decisión porque después sería imposible. Y aunque no pude dejar mis actividades de la noche a la mañana, lo hice poco a poco hasta que se cortó totalmente mi relación con el mundo industrial.

¿Qué es la música hoy para usted?

Es una pregunta complicada. La música siempre fue parte de mi familia. Mis padres se conocieron porque la familia de mi mamá estaba buscando un joven violinista aficionado para formar el primer Cuarteto Prieto. Luego vinieron tres generaciones más de este cuarteto y hemos pensado que deberíamos estar en un libro de records guinness porque quizá seamos el cuarteto más longevo.

No quiero contestarle una respuesta banal, sólo recuerdo que la primera obra que me puso mi abuelo fue el quinto concierto de Brandemburgo de Johann Sebastian Bach. Entonces tenía cuatro años y lo recuerdo perfectamente.

¿Qué le dice a quienes insisten en que la música clásica está amenazada?

No existe esa amenaza que pende sobre la música. Nunca como hoy hubo tantas oportunidades para que jóvenes, viejos y niños escucharan música. Mire (dice mientras muestra su iPhone), aquí tengo una gran cantidad de música, no sé cuánta, pero es una cantidad extraordinaria, desde Piazzolla a Jascha Heifetz, Yo-Yo Ma, los cuartetos de Béla Bartók, el Emerson String Quartet, son cientos.

Hace tiempo que no compro un disco, los bajo de iTunes y me parece que se escucha muy bien. Aunque es cierto que también se puede bajar mucha basura que tiene mucho éxito.

¿Alguna en particular?

No sé. No los conozco porque voy en el coche escuchando y de pronto aparecen, pero le cambio. Mucha gente dice que la música clásica está amenazada. No lo creo. Pero sí creo que es tarea de los músicos, de la sociedad y los gobiernos la difusión adecuada y la creación de conservatorios bien equipados. Muchas veces he ido a los conciertos del Palacio de Bellas Artes, donde por cierto mucha gente se queda en la explanada mirándolos en la pantalla. Eso quiere decir que hay público.

¿Hace falta que los solistas se conviertan en promotores de la música?

Pienso que sí. Para mí una de las cosas más agradables ha sido el contacto con ciudades de tradición musical, pero también con lugares donde nunca habían visto un violonchelo, como en Chiapas y Veracruz, incluso he ido a lugares donde pensaban que el violonchelo era un contrabajo.

¿Usted también piensa que la música puede reducir la violencia en México?

¡Estoy convencido! Y existen ejemplos, como en Venezuela.

Carlos Prieto Jacqué también ha sido reconocido con la Medalla Mozart, la Medalla Pushkin del Gobierno de Rusia y ostenta el título de Maestro Emérito de la Juventud Venezolana por José Antonio Abreu, presidente y fundador de El Sistema. Y en 2011 fue elegido miembro de la Academia de la Lengua Española (AML), en reconocimiento a su trabajo como escritor, pues es autor de títulos como: Cinco mil años de palabras, Dmitri Shostakóvich, genio y drama y Apuntes sobre la historia de la música en México.

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