“Novela, un marido; poesía, un amante”: Sandra Cisneros

La escritora estadunidense de origen mexicano, quien ha vendido dos millones de ejemplares, invitó a enseñar a los jóvenes a transformar su rabia en luz

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30/04/2014 10:26 Virginia Bautista
Sandra Cisneros ofreció ayer una charla en la Biblioteca Benjamín Franklin. Foto: Luis Enrique Olivares
Sandra Cisneros ofreció ayer una charla en la Biblioteca Benjamín Franklin. Foto: Luis Enrique Olivares

CIUDAD DE MÉXICO, 30 de abril.- “La literatura es un acto muy espiritual, en el que transformamos nuestra rabia en luz”, comentó anoche la escritora estadunidense de origen mexicano Sandra Cisneros (1954).

Escribir es como hacer una composta con desechos orgánicos, los que vas separando y combinando a la vez durante un tiempo; y la semilla que germina es la luz, es el arte”, explicó la novelista y poeta en la Biblioteca Benjamín Franklin.

En una cálida charla literaria, en la que hablaba tanto en inglés como en español, la autora de La casa en Mango Street (1984), que fue traducida al español por Elena Poniatowska y ha vendido a la fecha dos millones de ejemplares, invitó a enseñar a los jóvenes a transformar su rabia en
luz.

Si no transformas los demonios en tu corazón, ellos te transforman a ti”, agregó la cuentista y ensayista nacida en Chicago de padre mexicano y madre mexico-americana.

Graciosa, risueña, bromista, la autora de Caramelo y ¿Has visto a María?, su libro de cuentos más reciente, se dijo feliz de haberse venido a vivir hace un año a San Miguel de Allende, Guanajuato, estado natal de su madre.

Estoy jubilándome de mi vida social en Estados Unidos y empezando una etapa espiritual y maravillosa. Me siento en mi hogar, no sé si voy a morir ahí. Pero si no digo ‘sí’ qué cuento voy a contar”, añadió.

Cisneros evocó los motivos que la llevaron a escribir hace 30 años su primera novela, “La casa en Mango Street”. “Cuando llegué a la Universidad de Iowa a estudiar mi maestría y me di cuenta de cuál era mi verdadera clase social se me bajó la autoestima, me empecé a callar porque todos me miraban como si viniera de otro planeta.

Mi primera reacción fue huir, dejar de estudiar. Pero lo bueno es que a los latinos nos sobra el coraje. Deprimida y sola me di cuenta que en mi pasado había algo distinto que los demás no temían y empecé a escribir con mi voz”, señaló.

Y en su libro Caramelo quiso contar la historia de su padre, un aventurero que dejó sus estudios universitarios y emigró a Estados Unidos. “Pensé que si no escribía sobre él era como si no hubiese existido. Él no es parte de la historia americana, pero nosotros somos hijos de migrantes”.

La escritora confesó que la anima mucho ver que, a diferencia de lo difícil que fue para ella ser reconocida, ahora cohabitan en Estados Unidos muchos narradores y poetas latinoamericanos escribiendo con éxito en inglés. “Y hacen todo tipo de literatura, poesía, novelas, ensayo. Lo importante es que vivimos una época en la que existe un público que compra libros”.

Sobre las nuevas formas de hacer libros, ya que la tecnología permite a los escritores auto publicarse, Cisneros aseguró que “yo siempre he advertido que escribir es como cortarse el pelo sola en el baño. Siempre hace falta alguien que te ayude con la parte de atrás, porque no la puedes ver, eso es lo que hace el editor. Así que creo que su participación es importante”.

La autora de una obra que ha sido traducida a 20 idiomas terminó su charla regalando los libros que traía, por lo que los asistentes se abalanzaron a su lugar y casi le arrebataron los ejemplares.

Confesó que su estancia en México la ha motivado a escribir poesía, ese género al que acude a escondidas. “La novela es mi marido y la poesía es mi amante, no la puedo dejar”.

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