Reúnen todas las facetas de José Guadalupe Posada en un libro

Con varias obras inéditas, el libro ‘Posada. 100 años de calavera’ revisa la producción creativas del grabador, cuyo centenario luctuoso se celebró en 2013

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27/04/2014 00:02 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 27 de abril.- “Cuando presentaron las exposiciones conmemorativas por el centenario luctuoso de José Guadalupe Posada, en 2013,  sentí una gran pena porque no se llevó a cabo una gran retrospectiva en el Palacio de Bellas Artes, como ameritaba la ocasión”, lamenta el curador y bibliófilo Mercurio López Casillas, quien recientemente publicó Posada. 100 años de calavera, que incluye una treintena de piezas inéditas y las distintas etapas del artista aguascalentense.

Estuvo bien que hubiera tres exposiciones al mismo tiempo, pero con una sola de muy buena calidad, habría sido mejor. Pienso que el público se cansó del tema de Posada y se quemó como exhibición. Lo cierto es que no le hicieron un homenaje justo, porque una figura como él merecía un homenaje a nivel nacional, en los distintos estados de la República”, detalla.

Pero de eso no se habló nada, sólo en Aguascalientes, su estado natal, y ya. “De hecho la exposición que estuvo en el Museo de la Estampa se fue a Michoacán y ya y un año antes hubo otra en Monterrey, pero realmente no tuvo una repercusión nacional como debió ser. Y además las autoridades culturales no pensaron en destinar un presupuesto para la investigación de su obra y así como integrar un catálogo razonado de la obra que existe”, añade.

¿Se conoce el número total de la obra de Posada?, se le pregunta al también investigador. “Se dice que hizo 20 mil grabados, pero necesitamos saber cuánto realmente sobrevivió a la actualidad. Eso se debe investigar. Pero la obra está dispersa entre la Universidad de Austin y coleccionistas particulares.

Además, López Casillas reconoce que también faltó el rescate de los carteles de Posada que se encuentran resguardados en el Archivo Histórico de la Ciudad de México Carlos Sigüenza de Góngora, en la calle de Rep. de Chile.

Porque ahí se resguardan cientos de carpetas con carteles hechos por el artista hidrocálido, entre 1890 y 1912, los cuales están revueltos y carecen de una buena investigación para realizar su registro completo.

Además, esos carteles están doblados y cada vez que son consultados por los investigadores, se rompen. Así que dichos carteles se debieron rescatar de esas carpetas, pues aunque se trata de un papel muy corriente, son muy valiosos”, y se deberían organizar porque en esas carpetas no sólo hay obras de Posada.

¿Qué significa el nombre de Posada en la historia del arte mexicano?, se le inquiere. “Es un parteaguas, es la referencia del arte contemporáneo en el siglo XX. Y, de hecho para todos los artistas –no sólo para Diego Rivera, José Clemente Orozco y David Alfaro Siqueiros– Posada es una influencia inobjetable”.

Además de que en la mayor parte de los caricaturistas, diseñadores e ilustradores de nuestro tiempo, es un artista aún vigente. “Estoy seguro que tardará muchos años más en que dejen de reproducirlo y copiarlo, pues al no tener herederos, su obra circula sin ninguna restricción y puede ser retomado en distintas versiones. ¡Te lo aseguro!, su influencia durará muchos años más”.

Inéditos

Posada. 100 años de calavera, es publicado por Editorial RM y muestra las distintas facetas del artista hidrocálido, dividido en ocho etapas: litografía (1871-1896), el grabado en madera (1886-1896), plomo (1889-1896), camafeo –también llamado bicromía o grabado a dos tintas–, color (1889-1905), estarcido –modo de colorear las estampas de manera rápida–, fotograbado (1899-1901), zinc (1897-1912).

“Un grabador contemporáneo recurre a distintas técnicas de la estampa como una búsqueda dirigida a encontrar el mejor método para su particular modo de expresión”, comenta Mercurio López Casillas.

Sin embargo, en el caso Posada –definido por Juan Villoro como un hiperactivo periodista gráfico, artesano de la mirada que se ajustó a todas las técnicas y todas las solicitudes de la época, testigo de cargo de los placeres y los excesos del pueblo, un profesional de la resurrección que en sus grabados los muertos pasan a mejor vida– esa búsqueda consistió en encontrar un medio económico y rápido para abastecer de imágenes reproducibles a su diversa clientela, explica.

Cabe señalar que entre las piezas inéditas que incluye este libro se pueden mencionar el grabado en plomo del cartel Ilusiones fantásticas de 1923; y el camafeo La verbena de la paloma, que jamás se publicó debido a que se imprimió con una falta de ortografía.

También se muestra por primera vez la serie de los payasos mexicanos, realizada por Posada en dos parte, entre 1891 y 1898, además de las dos versiones para el almanaque del Padre Cobos, publicadas por Ireneo Paz entre 1900 y 1905, y un estarcido de 1891 realizado para ilustrar el Semanario Cómico de Espectáculos, donde se aprecia cómo Enrique Rode asesina a su mujer Amelia Sornoza.

“Aquí incluimos algunas estampas nuevas que se publican en un libro por primera vez, como las dos caras de este almanaque del Padre Cobos, que dirigía Ireneo Paz; son varias publicaciones inéditas también de la revista llamada Revista de México”, detalla.

Además, aparecen juntas, por primera vez, una parte importante de las litografías que hizo en León, Aguascalientes y la Ciudad de México.

Y, por primera vez, se publica íntegra Ilusiones fantásticas, donde se aprecia una boca que representa el infierno, que no se habían publicado completo, porque era una obra tardía, del año 1923.

 

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