Restauración del Templo del Carmen disgusta a vecinos

Los colonos de San Ángel, en el DF, rechazan la renovación del atrio porque hoy, tras cinco años de trabajos, “luce demasiado nuevo”

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17/04/2014 01:10 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO.- La renovada imagen del Templo del Carmen de San Ángel ha comenzado a levantar polémica. La apariencia que se le ha dado similar a la de un “lugar nuevo”, el movimiento de algunos de sus elementos como la fuente y la cruz atrial, así como la tala de algunos árboles que allí existían, son algunas de las críticas que ha recibido el proyecto de restauración que elaboró el arquitecto Juan Urquiaga Blanco para el lugar.

“Mucha gente dice que el atrio estaba más bonito antes porque lo veían como viejo, con el aire del tiempo, pero el drenaje de la parte donde vivían los sacerdotes no tenía a donde aguar y entonces a la hora que abrieron el piso para ver el nivel original se vio que era un horror”, defiende Cristina Artigas de Latapí, directora del Fondo de Apoyo a Comunidades para la Restauración de Monumentos Históricos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal (Foremoba) del Conaculta.

Los trabajos en el atrio y el templo que perteneció al ex Convento de la Orden Carmelita llegada a la Nueva España en 1585, iniciaron en 2009 cuando la asociación civil Grupo pro Restauración del Templo del Carmen de San Ángel solicitó recursos —que le fueron otorgados— para llevar a cabo una primera etapa de rehabilitación; el apoyo se extendió hasta el año pasado cuando la Fundación Monte Fénix aportó medio millón de pesos más, que se duplicaron con el auspicio de Foremoba.

A esos recursos se sumaron dos millones de pesos en 2011 y cinco más en 2012, otorgados por la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados. Actualmente los trabajos han permitido prácticamente renovar el espacio: “empezamos de abajo para arriba, se limpió todo, se organizó la luz; la gente dice que está como casa nueva, el piso era de recinto, pero no era original para que no lloren tanto las personas; era recinto viejo que estaba muy gastado, se tropezaba la gente, se cambió el piso por lo más fino que hay”, dice Artigas.

El proyecto que ha sido ejecutado por el arquitecto Ricardo Prado incluyó además la señalización en el piso de un “recorrido procesional” con cantera rosa; la sustitución de los escalones que entraban al atrio por un nivel invisible; el movimiento de la cruz atrial para quedar alineada con la fuente y la colocación de las estaciones del Vía Crucis (de manufactura nueva) en el perímetro del atrio, así como la cancelación de la entrada que mantenía el Museo de El Carmen desde el templo.

“La entrada al museo causaba muchos problemas porque quien va al museo es muy diferente que quien va a la iglesia; salían del museo y se tiraban, dejaban basura, sirve para que las funciones se diferencien, para que los novios no estén en los prados”, defiende la directora del Foremoba.

El arquitecto Juan Urquiaga ya ha sido criticado otra veces por la manera en que lleva a cabo la restauración de edificios históricos. Excélsior documentó que entre 2009 y 2012 sustituyó el retablo principal neoclásico del Templo de San Pedro y San Pablo Teposcolula de Oaxaca (1/10/2012) o que decidió tapiar la fachada que tenía el ex Convento de la Merced (3/05/2013). 

Artigas defiende el trabajo hecho: “la comunidad pidió que fuera el arquitecto Urquiaga, pero se diga lo que se diga a él se le debe el boom de la restauración a partir de Oaxaca. Él recuperó cantidades de oficios que ya no había: canteros, herreros. Hay dos corrientes extremas de la restauración una que les gusta que las cosas recuperen su esplendor original como en las pirámides, esa es una postura, y hay otros que quieren que se deje igual, como queso de puerco”.

Tesoro del siglo XVIII

La construcción del Convento del Carmen inició en 1615 y se terminó en 1628; fue concebido y dirigido por fray Andrés de San Miguel, fraile que dejó el único tratado arquitectónico del siglo XVII que se conoce, inicialmente se construyó el convento para albergar el Colegio de Santa Ana y posteriormente durante el siglo XVIII se edificó la iglesia.

A partir del convento se desarrolló la actividad en San Ángel; los terrenos carmelitas se extendían hasta Chimalistac y villas aledañas que eran abundantes en árboles frutales. El de El Carmen fue el octavo convento construido en la Nueva España por los carmelitas descalzos y pese a las remodelaciones sufridas y  que parte de él es hoy propiedad privada, la mayor parte de sus elementos originales se conservan en buen estado. Para concluir los trabajos de remodelación, afirma Cristina Artigas se requiere otro millón de pesos que podría ser aprobado para ejercerse este año.

 

 

 

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