Recrea el altar de Dolores; evoca desde el arte el dolor de la madre

La artista Betsabeé Romero retoma las tradiciones populares y les da un nuevo significado a partir de desechos intervenidos, como llantas de auto

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15/04/2014 03:42 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 15 de abril.- Para Betsabeé Romero (Ciudad de México, 1963), retomar tradiciones populares de la sociedad mexicana a partir de lenguajes estéticos contemporáneos es una oportunidad de doble partida; por un lado, obliga al espectador a virar la mirada hacia la riqueza cultural del país y, por otro, acerca el arte conceptual a un público poco asiduo.

Así sucede en la instalación in situ Con el dolor  la fragilidad, que recupera la tradición del Altar de Dolores durante la Semana Santa para hacer una reflexión sobre las madres en pena por algún familiar muerto o desaparecido a consecuencia de la violencia y la criminalidad en el país.

En dos salas del Antiguo Colegio de San Ildefonso, la pieza de arte se compone como si se tratara de un Altar de Dolores con veladoras, tapetes de polvo de mármol, papel picado y objetos de cerámica, que se fusionan con desechos intervenidos por la artista como llantas de autos, un material recurrente en la obra de Romero.

“Casi siempre en mi trabajo me gusta hacer intervenciones arquitectónicas, espaciales, hay una meta-arquitectura. Aquí trabajo con las coronas de espinas hechas de agave y con los pétalos de cuchara que  están formando un elemento meta-arquitectónico. Y en la siguiente sala están las medias llantas, material con que he trabajado desde hace tiempo y hay una especie de reciclaje real y simbólico de sus elementos tradicionales y mi propio trabajo conceptual”, explicó.

En este proyecto, las llantas funcionan como arcos en el techo, y con ello trazan un pasaje. “Ya que su estadía en la tierra como objetos de velocidad es mínima, el uno por ciento de su existencia se mueve, el resto sólo es basura contaminante, yo los utilizo como elementos arquitectónicos”.

Quien se caracteriza por un discurso crítico al consumismo señaló que apropiarse del simbolismo del Altar de Dolores tiene la intención a priori de hacer un rescate de la tradición que se realiza desde las festividades prehispánicas durante primavera, pero que en la actualidad ha perdido presencia, y sólo se mantiene en ciertos lugares como Guanajuato o Oaxaca.

Pero si bien la instalación tiene una referencia religiosa, la artista que ha participado en una treintena de exhibiciones internacionales precisó que está dedicada a las madres que sufren por la  pérdida de algún hijo, y no algún santo o virgen. A ello se debe a que en la primera parte del altar cuelguen fotografías de mujeres de Oaxaca, Ciudad Juárez, Ciudad de México, y otros lugares, que piden justicia por sus familiares.

Sobre las imágenes también penden unas coronas de agave que simulan las de espinas, y el entorno se ilumina por unos vitroleros que refieren a las aguas de frutas que se ofrecen en los altares reales, y el entorno se envuelve de más de 400 metros de papel picado que replican la celosía típica de cerámica.

“He hecho muchos altares de muertos y, por supuesto, es una fuente de información simbólica, artesanal, artística. Yo abrevo de ahí con todo placer, porque no creo que todos los países tengan tradiciones tan ricas para celebrar desde el color la pasión y la generosidad del hombre. Además, la restauración de tradiciones que tienen este contenido humano y cultural de alguna manera también reestablece una memoria colectiva del tejido social que nos ha sostenido como cultura”.

El altar también se compone de velas escamadas montadas en tapetes de arena dorada y polvo de mármol, montones de frutas cítricas, becerros de cerámica sobre un piso de vidrio roto, y un fondo musical con obra de Vivaldi, Pergolesi y Arvo Pärt, con la intención de crear un ambiente de reflexión.

“Es dar un respiro a través de la música; me parece importante la idea del dolor que se calma a través del arte”, concluyó.

¿Dónde y Cuándo?
 Con el dolor  la fragilidad se exhibe en el Antiguo Colegio de San Ildefonso hasta el 11 de mayo. Justo Sierra 16, Centro.

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