Peligra obra autoral; Caniem, en desacuerdo

La modificación a la Ley de Depósito Legal, aprobada por la Cámara baja, incluye la posibilidad de distribuir libremente los libros digitales que puedan ser de interés público, lo que pone en riesgo la protección a los derechos de autor; los editores rechazan esta reforma y piden a los senadores detener la iniciativa

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14/04/2014 04:23 Juan Carlos Talavera
El libro digital podría ser reproducido  libremente.
El libro digital podría ser reproducido libremente.

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de abril.- Se encuentra en riesgo la protección a los derechos de autor en México. Tan es así que la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados, encabezada por Margarita Saldaña, ha aprobado una modificación a la Ley de Depósito Legal, que incluye la posibilidad de distribuir libremente los libros digitales que puedan ser de interés público, advierte a Excélsior José Ignacio Echeverría, presidente de la Cámara Nacional de la Industria Editorial Mexicana (Caniem).

“No estamos de acuerdo con eso y lo más preocupante es que la Cámara Baja ya la turnó para su aprobación a la Comisión de Cultura de la Cámara de Senadores, encabezada por Blanca Alcalá. Sin embargo, lo que queremos es evitar que esta reforma se apruebe; queremos que se respete el derecho de autor, y el de los dueños de los derechos patrimoniales de las obras”, comenta.

Como se sabe, los editores tenemos la obligación de enviar dos ejemplares de cada nuevo título a la Biblioteca del Congreso, dice, pero lo que se plantea en dicha propuesta es que, además de éstos, se remita el libro en formato digital, el cual podría ser reproducido libremente por bibliotecas y universidades.

“Si el libro digital les parece interesante, podrían reproducirlo para las bibliotecas y universidades. El problema no es mandar la información, pero habría que ver las condiciones, porque esta propuesta no está dentro de la ley”, apunta.

¿A qué libros se les aplicaría esta nueva ley?, se le inquiere. “Esto aplica a todos los nuevos títulos, desde Octavio Paz hasta el Kamasutra. Es una ley que se tiene pensado aplicar a las nuevas ediciones. Así que si se reedita alguna nueva versión de Herman Hesse, ésta también tendría que enviar sus dos ejemplares impresos y su soporte digital”, añade.

¿Cómo se determinará la libre distribución del soporte digital? “Si una versión digital es considerada de interés público se autorizará su reproducción”, dice.

Sobre este tema, Juan Domingo Argüelles, escritor, editor y promotor de la lectura, lamenta la ignorancia de diputados y senadores. “Me parece que esto es muy peligroso porque, a final de cuentas, de lo que estamos hablando es de una intromisión al derecho de autor”.

En su opinión, el Estado siempre ha querido obtener los libros como regalo. “No cree que tenga la obligación de comprar libros. Y cuando se trata de bibliotecas piensa en comprar el mármol para el piso, los cuadros, las alfombras, el mobiliario… pero no en comprar los libros y, por eso, las bibliotecas públicas en México son tan exiguas”.

En cuanto al tema de reproducir los libros digitales, añade, es una absoluta torpeza y una enorme ignorancia por parte de nuestros legisladores. “Ellos no pueden reproducir los libros, porque atrás de éstos hay autores… son libros amparados por los derechos de autor”.

Y, en todo caso, si los legisladores justificaran esta modificación a la Ley de Depósito Legal, bajo el pretexto de hacer más accesible la lectura, “eso no es otra cosa que piratería… Si el gobierno quiere usar esos libros, que los pague, el gobierno tiene que destinar un recurso para eso y no puede decir que los va a reproducir porque tienen ese derecho por la necesidad pública”, concluye.

Por su parte, Antonio Ramos Revillas, escritor y joven editor, manifiesta su inconformidad ante la propuesta de los legisladores y asegura que tal como sucedió con el libro impreso regalado, tampoco será valorado.

“No hay que olvidar que estamos en una industria, entonces ¿qué ganancias quedan para una editorial?, ¿qué se les aporta por su trabajo de edición?, ¿quién pagará a correctores de estilo y editores para que terminen una obra? ¿No habrá ganancia?

“En suma, me parece una propuesta poco meditada. Si en realidad los legisladores quieren incentivar la industria editorial, que eliminen los impuestos a los libros en resguardo que están en las bodegas y que no se han vendido, que generen una descentralización editorial, que reduzcan impuestos, que propongan un plan real de difusión de las editoriales mexicanas y que incrementen los apoyos a los programas de coedición del Conaculta”, dice.

Excélsior buscó a la senadora Blanca Alcalá, presidenta de la Comisión de Cultura de la Cámara de Senadores, para conocer su postura, pero durante una semana argumentó no tener tiempo para la entrevista.

José Ignacio Echeverría comentó que en el marco del Día Mundial del Libro y del Derecho de Autor, el 23 de abril, solicitará a los legisladores que definan cómo se cumplirán los objetivos de la Ley del Libro. “La ley dice que se debe promover la lectura, ¿pero cómo? Eso aún no queda claro”. 

El otro aspecto a revisar es que, de continuarse favoreciendo las bibliotecas de aula, es necesario que el gobierno federal plantee un presupuesto anual que no esté sujeto a ahorros o voluntades no determinadas, sino que sea algo establecido por ley.

Y por último: impulsar el valor cero para libros que a partir de dos años han permanecido en bodegas. “En países como España y Colombia, a los dos años el inventario que no se ha vendido es declarado con valor cero para no generar impuestos” y así utilizar este material para la promoción de la lectura. “En México no sucede así”, concluye.

Recicla FCE miles de títulos

En los últimos ochos años, el Fondo de Cultura Económica ha reciclado 491 mil 896 ejemplares, provenientes de sus almacenes, dice en entrevista Adriana Konzevik, gerente de producción del sello estatal.

Asegura que el destino final y el procedimiento a seguir fue fijado en un decreto publicado en el Diario Oficial el 21 de febrero de 2006, donde se establece que todas las dependencias y entidades de la administración pública federal y órganos desconcentrados donarán, a título gratuito, este material a la Conaliteg.

Reconoce que en el FCE existe una comisión encargada de analizar el destino final y la baja del material bibliográfico, y, en promedio, las cantidades máximas del material a desincorporar en almacenes corresponde al 2.5 por ciento sobre el total de inventario y del 5 por ciento en librerías sobre el monto total exhibido.

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