El juego ficticio de lo real, a revisión

Muestran las formas en que la fotografía, desde su creación, ha servido no sólo para proyectar una realidad, sino para investigarla, complementarla, alterarla

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14/04/2014 04:09 Sonia Ávila
La muestra se formó a partir de una selección del acervo del MAM.
La muestra se formó a partir de una selección del acervo del MAM.

CIUDAD DE MÉXICO, 14 de abril.- Cuando la fotografía lleva implícito el sentido de la representación de la realidad, en ella también persiste un juego ficticio, una ilusión, a partir de la posibilidad de manipular su contenido, señaló Octavio Avendaño, curador y crítico de arte.

A esta dicotomía de la imagen refiere la muestra Ilusión óptica, que se exhibe en el Museo de Arte Moderno a partir de una selección de su acervo de más de mil fotos. Se trata de una revisión de los diferentes modos en que la instantánea desde su creación ha servido no sólo para proyectar una realidad, sino para investigar, complementar, alterar.

“En la imagen siempre apelamos a realidades manipuladas y tiene que ver con lo mágico y lo ficticio que nos rodea en la misma realidad”, insistió quien realizó el discurso curatorial en colaboración con Iñaki Herranz y Graciela Kasep.

La muestra es una revisión del acervo fotográfico del recinto —formado por Manuel Álvarez Bravo, quien después se donó al museo en 1974— para indagar en las motivaciones y expresiones que en el campo de la foto se han producido para emplearla como un género artístico en sí mismo, que lo mismo ha utilizado artistas como Gabriel Orozco, Chuck Close o Robert Longo.

Así el recorrido se plantea en tres núcleos: la relación de la fotografía con soportes bidimensionales; la interacción de imagen con escultura, objetos y elementos de la vida cotidiana, y el uso de estrategias fotográficas como punto de partida conceptual en el arte contemporáneo.

“En el primer núcleo vemos el fotomontaje, ensamblaje escultura, fotografía intervenida a mano, pues se refiere a cómo se conjuga con otro elemento plástico, también vemos la fotografía cuando se conjuga consigo misma para registrar el ejercicio mismo de su ejercicio de hacer una imagen”, explicó Herranz, responsable de la primera parte del discurso.

Ello explica el retrato de autoría de Chuck Close, artista estadunidense, quien apela a la fotografía desde el dibujo a lápiz sobre papel fabricado a mano; la imagen tiene la apariencia de los pixeles de alguna obra digital.

En este núcleo se aprecian las primeras técnicas del retrato que se usaron a inicios del siglo XIX, como calcar la imagen del personaje en aluminio a la usanza del repujado o la talla del busto de la persona sobre madera para luego colocar su rostro impreso en papel.

“Son imágenes a partir de la fotografía que se fusiona con otra técnica o disciplina para la producción y el resultado final puede ser fotocollage, fotomontaje y fotografía intervenida a mano”, explicó el curador de la exposición que incluye objetos y videos.

Así llega el trayecto museográfico al momento en que la imagen se vincula con la escultura, la pintura, y deja de ser un objeto bidimensional: “Entonces busca otras formas de representarse esa realidad fragmentada, y es intención heredada de la vanguardia del siglo XX que fue la tendencia a la abstracción y dentro de esta abstracción la fragmentación”, detalló Kasep, responsable de este núcleo.

En un intento de mostrar formas distintas de proyectar la realidad se exhiben ejercicios como el de María José de la Macorra, quien trabaja con la representación de la naturaleza transformada. Por ejemplo, una fotografía de un árbol reflejado en un lago y a la vez fragmentado por el movimiento del agua; éste mismo objeto lo recreó en una escultura de madera.

Mientras que Ale de la Puente ofrece una serie de imágenes de lo que podrían ser los planetas, pero en realidad son acercamientos a texturas como el musgo. “En este proyecto lo que hace es crear una realidad de algo que supuestamente todos conocemos, pero nunca hemos podido ver directamente; entonces nos acerca elementos a partir de una ilusión”, señaló.

La muestra, que se presenta en el marco de la actividades por el 50 aniversario del MAM —que cumple el 20 de septiembre próximo—, cierra con una serie de proyectos en los que se revela cómo la imagen ha alimentado ejercicios estéticos contemporáneos como la instalación o el arte objeto; con ello se hace una crítica de la reproductibilidad de la imagen.

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