Seamus Heaney exaltó en su lírica los milagros diarios

Hoy cumpliría 75 años el escritor irlandés, quien estaba convencido de que la poesía es una mezcla de accidentes, gracia y trampas

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13/04/2014 00:11 Virginia Bautista
El poeta y ensayista murió el 30 de agosto del año pasado. Foto: The New York Times/Archivo

CIUDAD DE MÉXICO, 13 de abril.-  “El poeta es una criatura inventada que firma con tu nombre”. Eso consideraba el escritor y catedrático irlandés Seamus Heaney (1939-2013). “Y al tiempo, escribir supone olvidarse de uno mismo, y hay tantas maneras de olvidarse como de estar presente. Sospecho que no hay remedio ni solución para eso”.

El Premio Nobel de Literatura 1995, que nació en el Condado de Derry, Irlanda del Norte, hace 75 años, un día como hoy 13 de abril, estaba convencido de que la poesía es una mezcla de accidentes, gracia y trampas. “Hay que trampear para buscar la inocencia, si no sólo te dedicas a ser tú mismo”.

Él no sólo buscó a través de sus poemas la inocencia de su infancia anclada en los contextos físicos y rurales de Irlanda del Norte, y la vida campesina en la que se crió, sino que emprendió una búsqueda arqueológica de los mitos e historias que han contribuido a configurar la violenta situación política de su país.

También dramaturgo y crítico literario, Heaney era considerado el poeta irlandés más destacado desde William Yeats, un elogio incomparable al pertenecer a un país con una tradición de memorables escritores.

Ganó el Nobel de Literatura por ser el creador de “una obra de belleza lírica y profundidad ética, que exalta los milagros de cada día y el pasado vivido”, proclamó la Academia sueca al concederle el máximo galardón del mundo de las letras.

Fue el primero de ocho hijos de una familia católica dedicada a la agricultura; su abuelo y su padre heredaron de sus antepasados una pala para cavar la tierra, un instrumento que él cambió por la pluma desde sus años de universitario.

En 1957 marchó a Belfast para estudiar literatura en la Universidad Queen, donde impartió clases entre 1966 y 1972 antes de dedicarse por entero a la literatura. Publicó en 1966 su primer libro: Muerte de un naturalista.

Afectado por la violencia entre católicos y protestantes en el Úlster, se trasladó a Dublín en 1972, como una muestra de su compromiso nacionalista. Su obra cumbre, North (1975), es una alusión a la guerra de resistencia católica por la ocupación británica de Irlanda del Norte.

Heaney pudo obtener una cátedra en la Universidad Harvard, Massachusetts, en 1984, y entre 1989 y 1994 fue catedrático de Poesía en la Universidad de Oxford, en Inglaterra.

El poeta mexicano Homero Aridjis, quien recorrió el Dublín literario guiado por él, “de Bram Stocker a Sheridan Lefanu, sin olvidar las tradicionales tabernas”, lo define como “uno de los grandes poetas de lengua inglesa, un poeta original; su obra es interesante porque recoge la tradición cultural de Irlanda, su estilo hace suya la tradición irlandesa, mítica céltica, y la combina con temas urbanos y de la naturaleza irlandesa”.

Aridjis, quien lo invitó a México en 1981 para participar en el Primer Festival Internacional de Poesía de Morelia, en donde Heaney se quedó fascinado con la artesanía de los orfebres de Santa Clara del Cobre y se puso un sombrero típico de Pátzcuaro, lo recuerda como “un hombre con el don de la palabra, una persona sumamente sencilla, muy cordial y con un gran calor humano”.

Heaney visitó por segunda ocasión México en 1999, cuando presentó la antología-homenaje La luz de las hojas. Esa ocasión lo conoció el poeta y ensayista Jorge Fernández Granados, quien acudió a la lectura que el irlandés realizó en el Centro Nacional de las Artes.

“Me gusta mucho su poesía, sólo soy su lector, no he estudiado su obra. Lo que más me gusta es ese particular espíritu que tiene, muy propio de lo irlandés, diferente de lo anglosajón. Los irlandeses son un pueblo casi latino. Y esa presencia que hay en su obra de lo ancestral, esa especie de otra realidad que siempre se está sumando.

“No usaría un término tan mañido como ‘realismo mágico’, pero me gusta ese mundo permanentemente hechizado que recrea, lleno de presencias, de voces, de sueños, de intuiciones, de visiones. Ese gusto por percibir en la realidad otras dimensiones y otras posibilidades”, comenta.

El poeta y ensayista que murió el 30 de agosto del año pasado fue traducido en México por poetas como José Emilio Pacheco, Pura López Colomé, David Huerta, Verónica Volkow, José Luis Rivas y Tedi López Mills.

 

Bibliografía en español

  • Norte
    (Ediciones Hiperión, 1992).
  • De la emoción a las palabras: ensayos literarios
    (Anagrama, 1996).
  • El nivel (Trilce, 2000).
  • Luz eléctrica
    (Visor Libros, 2003).
  • Campo abierto.
    Antología poética

    (Visor Libros, 2005).
  • Al buen entendedor.
    Ensayos escogidos

    (Fondo de Cultura
    Económica de España, 2006).
  • Distrito y circular
    (Visor Libros, 2007).
  • Cadena humana
    (Visor Libros, 2011).
  • Sepelio en Tebas
    (Vaso Roto, 2012).

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