Tres gigantes en letras de oro en la ALDF

Tras hora y media de retraso y con la asistencia de 34 de los 66 diputados locales, se inició la ceremonia protocolaria para develar los nombres de Octavio Paz, Efraín Huerta y José Revueltas

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11/04/2014 05:47 Juan Carlos Talavera

CIUDAD DE MÉXICO, 11 de abril.- Adolfo Castañón se acariciaba la barba y miraba a uno de sus amigos como si le diera indicaciones a un futbolista. “Una, ya llevamos una”. ¿Una? Sí, una hora esperando que los diputados de la Asamblea Legislativa del Distrito Federal (ALDF) comiencen la sesión solemne para develar las letras doradas con los nombres de los escritores Efraín Huerta, Octavio Paz y José Revueltas, el mismo muro donde se propuso, en 2010, colocar, también en dorado, el nombre del cronista Carlos Monsiváis, pero  eso no prosperó.

Mientras tanto, Olivia Revueltas comentaba a Excélsior que este homenaje es importante porque su padre “dio la vida por México” y lamentaba que el archivo del autor de El apando, conformado por cartas, fotos y apuntes, fuera vendido a la Universidad de Austin, porque ahora los estudiantes de escasos recursos no podrán consultarlo.

Luego Raquel Huerta-Nava destacaba de Efraín Huerta que convirtiera al ciudadano de a pie en personaje y protagonista de la poesía. Y adelantaba que trabaja en tres libros que tienen que ver con su padre, uno que compilará anécdotas poco conocidas de la generación de 1914, incluyendo a Rafael Solana, Arturo Sotomayor y Pepe Alvarado; una antología que Editorial Planeta publicará con artículos del autor de Los hombres del alba y otra que preparará para la UNAM con los primeros artículos de Efraín Huerta, que van de 1936 a 1940.

Quince minutos después, los diputados cerraban su sistema electrónico de asistencia e iniciaban su protocolo con 34 curules ocupadas y 32 vacías. Ya eran mayoría. A continuación vinieron siete discursos muy parecidos en su frialdad, donde privaron ideas comunes y se insistió en una trinidad de ideas: son tres autores imprescindibles, son importantes para la ciudad y son inolvidables.

Para que no se oxiden

Primero tocó el turno a la diputada Bertha Alicia Cardona, quien tropezaba una y otra vez al leer su apretado texto. Le siguió Jorge Gaviño, que optó por la bandera del sentimiento y, entre elogios barrocos, concluyó con una frase que lo resumía todo: “Hoy develamos letras de oro para que no cambien, para que no se oxiden, para que sean eternas”.

Y así desfilaron otros más: Jesús Sesma Suárez, Cuauhtémoc Velasco, Miriam Saldaña, Carla Valeria Gómez, Édgar Borja Rangel, quienes mordían el discurso, tropezaban con las palabras o alzaban la voz en actitud de convicción sobrada,  como si en lugar de recitar un poema de Huerta o Paz, lucharan por avivar la discusión en torno a una reforma imaginaria.

“Lo que estos diputados necesitan es un curso de lectura. Les urge, de veras”, comentaba en broma una de las asistentes mientras seguía enviando mensajes por Whatsapp y esperaba el momento para tomar la foto.

Hacia el final, José Fernando Mercado, presidente de la Comisión de Cultura de la ALDF, recapituló y dijo: “Hoy, junto a los grandes héroes nacionales que lucharon en las guerras de Independencia, de intervención y Revolución, incluimos a tres personajes que hicieron de la palabra una herramienta de transformación y de reafirmación de nuestra identidad, que nos mostraron que hacer cultura también es hacer patria”.

Y luego les dedicó una lista de adjetivos en almíbar: “extraordinarios”, comprometidos”, sobresalientes, críticos de la realidad, “herederos de la primera revolución del siglo XX”, “luchadores incansables por la libertad de expresión…”

El último fue Eduardo Vázquez Martín, secretario de Cultura del DF, quien destacó que estos escritores “están unidos por lazos singulares”: por su talento para expresar en palabras, sentimientos e ideas propios, pero sobre todo por ser rebeldes, en el sentido que Albert Camus le dio a esa palabra.

Luego se alzaron los teléfonos celulares para captar con sus cámaras los nombres de Huerta, Paz y Revueltas con letras doradas. Huerta quedó bajo la leyenda “A los defensores de Veracruz en 1914”, Revueltas se ubicó bajo el nombre de Carmen Serdán, y en el costado opuesto Octavio Paz, bajo la leyenda: “A los Constituyentes de 1917”.

Fue así como los nombres de estos tres escritores mexicanos se sumaron a los de Sor Juana Inés de la Cruz y de Andrés Henestrosa, dispersos en el muro de la ALDF, donde no aparece el de Carlos Monsiváis.

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