Y el ejército francés se quedó en México

Hoy se cumplen 150 años de que fue firmado el Tratado de Miramar, con el que se estableció la llegada de Maximiliano como cabeza del Segundo Imperio

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10/04/2014 04:16 Redacción
Maximiliano debió aceptar el protectorado francés.
Maximiliano debió aceptar el protectorado francés.

CIUDAD DE MÉXICO, 10 de abril.- Se cumplen hoy 150 años de la firma del Tratado de Miramar, documento en el que Francia y México acordaron las condiciones de la permanencia de las tropas francesas en nuestro país, el cual representó un atentado a la soberanía nacional, que fue anulado tres años después con el triunfo de la República, el fusilamiento de Maximiliano y la expulsión de las tropas francesas.

El documento fue propuesto luego de que el archiduque Fernando Maximiliano aceptara el trono de México, ofrecido por los conservadores Carlos Herbert, Consejero de Estado, director en el Ministerio de Negocios Extranjeros, y Joaquín Velázquez de León, Ministro de Estado sin Cartera, quienes firmaron en representación de Napoleón III y Maximiliano de Habsburgo, respectivamente.

Fiel a su política exterior, la idea de Napoleón III se resumía en una intervención, la cual era apoyada por un grupo de políticos mexicanos, quienes por más de dos décadas sumaron esfuerzos para “salvar a su país”, mediante el establecimiento de una monarquía.

En dicho tratado, Maximiliano aceptaba el protectorado francés y “comprometedoras” cláusulas adicionales secretas que la historia ha revelado, aunado a que reconoció la nacionalización de los bienes del clero, opuesta al interés de los conservadores que lo habían proclamado emperador.

Firmado el 10 de abril de 1864, el tratado aseguraba el restablecimiento del orden para consolidar el nuevo imperio, donde los gobiernos galo y mexicano acordaban las condiciones de permanencia de las tropas francesas en territorio nacional.

Se trata de un texto constituido por 21 artículos, incluyendo tres de carácter “secreto”, en los que Maximiliano reconocía la protección del gobierno imperial de Napoleón III y se comprometió a cubrir sumas onerosas, como por ejemplo, los gastos de la Intervención y ciertas reclamaciones francesas.

Entre otros puntos, el tratado dispuso que las tropas francesas que se encontraban en territorio mexicano desde 1862 serían retiradas a medida que Maximiliano organizara tropas para reemplazarlas, y se acordó que la legión extranjera al servicio de Francia, constituida por 8 mil hombres, permanecería durante seis años en territorio mexicano.

Además, establecía que los gastos de la expedición francesa en México debían ser reembolsados por el gobierno mexicano, fijados en la suma de 270 millones por todo el tiempo de la duración de esta expedición hasta el 1 de julio de 1864, la cual causaría interés a razón de un tres por ciento anual.

La ceremonia de aceptación de la corona de México, por parte de Maximiliano, se celebró el 10 de abril de 1864 —destaca en un estudio la historiadora Emma Paula Ruiz— en presencia de los miembros de la diputación mexicana al frente de José María Gutiérrez de Estrada.

“He aquí sus palabras: ‘Acepto el poder constituyente con que ha querido investirme la nación […] lo conservaré el tiempo para crear en México un orden regular y para establecer instituciones sabiamente liberales’”.

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