México es mi museo: INAH entierra obra de 68 mdp

El organismo federal informó sobre el deterioro de la infraestructura del proyecto que busca “volver a México un enorme museo

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07/04/2014 12:43 Luis Carlos Sánchez

CIUDAD DE MÉXICO, 7 de abril.- El Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) dejó morir en las calles el programa México es mi museo, que costó a los mexicanos más de 68 millones de pesos.

Por falta de mantenimiento y seguimiento, el proyecto prácticamente ha desaparecido: actualmente sólo existe el diez por ciento de la infraestructura que se colocó en los diferentes estados del país para su funcionamiento.

De acuerdo con información obtenida por Excélsior a través de una solicitud en el Sistema Infomex, sólo los estados de México, Sinaloa y Tabasco, conservan en buen estado los pendones y atriles en los que se indicaban los puntos de interés para que los usuarios solicitaran información a través del teléfono celular sobre edificios y acontecimientos relacionados con la Independencia de México y la Revolución Mexicana de 1910.

Con excepción de Nayarit y Quintana Roo que conservan alrededor del 40 por ciento de la infraestructura, en el resto de las entidades, la inversión realizada con motivo de las celebraciones patrias de 2010 se ha convertido en desperdicio urbano que se mantiene en las calles sin que las autoridades tengan una idea de qué hacer con los restos de lo que intentó convertir a México “en un enorme museo”.

Fátima Soto Rodríguez, directora de Medios de comunicación del INAH, señaló a este rotativo que la dependencia “no tiene una respuesta en este momento” sobre el futuro que tendrá la chatarra urbana, en que se ha convertido México es mi museo.

“Dar una fecha no me gusta”, agregó cuando se le preguntó en qué momento se podrá determinar una acción para retirar el mobiliario de las calles.

Desde 2011, Excélsior documentó el abandono en el que se fue quedando el programa millonario. El 18 de abril de aquel año, se informó que la infraestructura estaba siendo víctima de grafiti y fuego, que los pedestales no coincidían con la información que ofrecían y el inmobiliario deteriorado comenzaba a convertirse en basura urbana.

En ese momento, desde la oficina de comunicación del INAH se informó que la dependencia llevaría a cabo un registro del estado en el que se encontraba todo el mobiliario del país y que a través de sus Centros INAH comenzaría a dar mantenimiento a la infraestructura (Excélsior 19/04/ 2011).

Dos años más tarde, ya con el  cambio de administración federal, se comprobó que la tarea nunca se realizó.

La dependencia, entonces a cargo de Sergio Raúl Arroyo, reportó que el programa seguía deteriorándose y achacó a la administración anterior el abandono en el que se encontraba.

A través de un comunicado, el INAH dijo que trabajaba “en un diagnóstico exhaustivo sobre cada uno de los puntos donde se colocaron dichas estructuras (pendones y atriles) y el correspondiente servicio telefónico, habiéndose detectado en algunos casos pérdidas totales por causas diversas, como resguardo inadecuado, vandalismo y daños por intemperie (…) aspectos no imputables a la actual administración” (23/04/2013).

Con la llegada de María Teresa Franco al INAH en julio del año pasado, el proyecto millonario prácticamente ha desaparecido. La dependencia lo ha dejado morir a pesar de la inversión que representó: de acuerdo con la información entregada, sólo el 10.34% de los 2010 puntos instalados en todo el país, están en condiciones de seguir prestando el servicio.

La situación, sin embargo, no depende sólo de la infraestructura. En la misma información entregada a este rotativo es posible constatar que de abril a diciembre de 2013, la dependencia no ha obtenido reportes de las solicitudes que los usuarios realizan del programa. De los 134 mil 649 mensajes de SMS y llamadas al *2010 que se realizaron en 2012 solicitan información histórica, en 2013 se recibieron sólo ocho mil 423 solicitudes.

La dependencia informó que sólo cuenta con el reporte de los años anteriores debido a que la compañía telefónica Telcel, no “ha dado respuesta hasta el momento” sobre el número de solicitudes recibidas. Esta compañía, señaló, “capta el 70% del tránsito del proyecto, el resto de las compañías, Movistar, IUSA y Nextel no realizan el registro de dichos datos”.

El programa fue lanzado el 22 de noviembre de 2009 e incluía 200 puntos en todo el país para solicitar información histórica. José Manuel Villalpando, quien coordinó los festejos del Bicentenario, afirmó que el proyecto había sido un éxito por lo que se decidió ampliarlo a 2010 puntos. En cada lugar se colocaron pendones y atriles que incluían placas en sistema Braile con los que se invitaba al público a llamar por teléfono celular o enviar un SMS para recibir información del acontecimiento histórico sucedido en el sitio. A partir de enero de 2011 el proyecto pasó a manos del INAH.

Situación  en los estados

Baja California Sur, Colima, el Distrito Federal, Durango, Guanajuato, Hidalgo, Morelos, Nuevo León, Puebla, Querétaro, San Luis Potosí, Sonora, Tamaulipas, Tlaxcala, Veracruz y Zacatecas ya no cuentan con uno solo de los puntos que formaban parte del programa México es mi museo. De acuerdo con la información entregada por el INAH, en esos estados ha desaparecido completamente la infraestructura del proyecto.

Solo Sinaloa conserva el 100 por ciento de la infraestructura, mientras que el Estado de México aún tiene el 96.5 de los 86 puntos marcados con información histórica, mientras que Tabasco conserva 14 de los 15 atriles instalados. A estos estados le siguen Nayarit con el 40.9 y Quintana Roo con el 40 por ciento aún en buen estado.

Son pocos los estados que aún conservan algún rastro de México es mi museo: Yucatán tiene el 25%, Jalisco el 22%, Guerrero el 20.7 %, Campeche el 17.1%, Coahuila el 14.5%, Aguascalientes el 14.3%, Baja California el 12.5%, Oaxaca el 6.7%, Chiapas el 3.8% y Michoacán el 2.8%.

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