El arte, al alcance de todos

La oferta cultural para la población invidente va en aumento; no sólo para quienes se interesan en producir obras, sino para quienes buscan espacios de divertimento; algunos museos permiten palpar una pintura o hay puestas en escena que se piensan para público ciego

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05/04/2014 05:39 Sonia Ávila

CIUDAD DE MÉXICO, 5 de abril.- A preciar con las manos el óleo El camino de Damasco, de Jaume Goncalbo, ver una película sin las escenas en pantalla, presenciar una obra de teatro en penumbras o hacer fotografía y cine a través del tacto y el olfato. Son las posibilidades que el arte ofrece, en cualquiera de sus disciplinas, al rebasar los límites socioculturales impuestos.

Se ha demostrado que los límites que tenemos socialmente como aceptados los podemos traspasar con el arte, y ya no resulta extraño asistir a una exposición de fotografías hechas por ciegos o ir al cine donde una voz en off narra las escenas, por lo que no es necesario mirarlas en la pantalla. La construcción de la imagen se genera en la mente, en la imaginación”, señala Miguel Ángel Herrera, director de ArteSano Buró Cultural, espacio que promueve el arte para personas con discapacidad. 

Así, la oferta cultural para la población invidente va en aumento; no sólo para quienes se interesan en producir obra de arte, sino para quienes buscan espacios de divertimento, y lo mismo algunos museos permiten palpar una pintura o las puestas en escena se piensan para un público ciego.

Por ejemplo, el programa Toca una obra de arte, del Museo Nacional de San Carlos, que consiste en una sala táctil donde se exhibe la reproducción texturizada de algunas de las pinturas más emblemáticas de la colección permanente del recinto.

Además de las cédulas y una guía en Braille, el espectador se encuentra con cuatro óleos en relieve que puede sentir con las manos. “La sala se construyó al darnos cuenta de que el arte tiene que estar cerca de todas las personas, entonces se decidió hacer la reproducción de obras importantes desde el periodo gótico hasta el romanticismo y neoclásico”, explicó Isaías Vázquez, guía de la sala, quien precisó que las piezas están hechas en madera, tela, vidrio y cerámica.

Si bien la sala es a priori para personas ciegas, Vázquez señala que en muchas ocasiones acuden personas que sí ven, y el efecto que produce sentir la pieza es igual de asombro que en las personas discapacitadas, pues el acercamiento al arte es más íntimo.

En muchas ocasiones la gente con sólo tocar la pintura nos describe la escena, qué es lo que está plasmado, y la sorpresa es que la imagen que se crea en su mente es tal cual de la obra; aquí se desarrolla mucho el tacto al encontrarse con una obra en alto relieve, pero también la capacidad de concentrarse”, añade al precisar que también se puede palpar la pintura La aguadora, de Francisco de Goya.

Para  finales de año, adelantó Vázquez, se proyecta crecer la colección táctil del museo a 18 piezas.

 El efecto de asombro también ocurre en las personas ciegas que hacen foto a través de sentir el calor de la luz, palpar objetos y oler el entorno, con lo que crean en su mente una imagen, y a partir de ella disparan su cámara. El resultado son escenas que muestran un modo distinto de ver la realidad.

La técnica es la que se ha empleado en el primer taller de fotografía para ciegos que desde hace dos años se imparte a un grupo de once personas en Querétaro en ArteSano Buró Cultural, donde se apela a la imaginación de la persona para trazar una escena y luego capturarla  con una instantánea, aun cuando ni siquiera la pueda ver.

“Las fotos de ciegos resultan muy interesantes porque nos muestran otros puntos de vista del mundo, porque están en el mismo mundo que las personas que sí ven, pero desde otra perspectiva. El fotógrafo que sí ve tiene ya una mirada viciada por el contexto sociocultural, las millones de imágenes que nos dicen cuál es buena y cuál es mala, y en el caso del fotógrafo ciego tiene una mirada limpia que produce escenas distintas”, explicó Miguel Ángel Herrera, promotor cultural.

 Bajo la misma técnica, los once fotógrafos ciegos realizaron una serie de cortometrajes que están en los retoques de edición; Herrera detalló que los estudiantes produjeron el guión y el rodaje a partir de la sensibilización sonora y el audio descripción. Una de las características de esta producción es la narración de los colores, los objetos y los elementos de una escena en un audio paralelo a los diálogos.

“Me parece que el arte hecho desde la discapacidad tiene mucho que aportar e enriquecer al campo general de las artes; por ejemplo, en la fotografía pareciera que imagen y ceguera son conceptos contradictorios, pero en la práctica nos dimos cuenta de que se abren nuevas posibilidades de entender y mirar el mundo, así con el resto de las disciplinas”, dijo.

Aun cuando son pocos los espacios para atender a la comunidad con discapacidad, tanto Herrera como Vázquez coinciden en que hay un interés en la sociedad por ampliar la oferta cultural, a partir de la creación de colectivos o asociaciones como el propio ArtesSano Buró Cultural o Cine Para Imaginar, un colectivo que adapta guiones de cine para ciegos.

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